A las mujeres que llevan bikini delante de mis hijas

A las mujeres que llevan bikini delante de mis hijas

Mis hijas sentirán que todo el mundo que las rodea les dice que tienen que tener un aspecto determinado o vestir de una forma concreta, independientemente de lo que yo les diga o les deje llevar cuando aún sean pequeñas. Doy las gracias por que estén expuestas a mujeres en bikini y por que no solo tengan la oportunidad de ver cuerpos femeninos "normales" en las revistas y en los anuncios que pululan por Internet.

Shutterstock / Vasaleks

En mi familia nos gusta mucho nadar. Mis padres tienen piscina, y pasamos mucho tiempo en ella y nos encanta ir de excursión al mar, a lagos, pantanos o ríos. Solemos hacerlo con amigos y familiares, lo que implica ver a mucha gente con muchos tipos de bañadores distintos. Como seguramente habréis notado, el mundo de la moda ha sido testigo en estos últimos años de una mayor aceptación social de los bañadores de dos piezas en todo tipo de cuerpos. Lo que significa que nuestras amigas o familiares suelen llevar bikini, igual que muchas de las personas que tenemos al lado en la playa. Tengo algo que decir a todas esas mujeres: ¡gracias!

Yo, personalmente, no llevo bikini. Diría que, más que por falta de confianza, es porque me siento más cómoda sin tener la tripa expuesta, y creo que hay opciones que me favorecen más. Algunos días lo que hago es ponerme un bañador de una pieza con un par de pantalones cortos por encima y meterme en el agua. Nunca he querido que mis hijos percibieran que evito participar en algo porque me preocupa mi aspecto, pero además quiero sentirme cómoda y relajada, cosa que me resulta difícil con bañadores de otro tipo. Y mucho más después de haber tenido cuatro hijos en menos de seis años.

Pero, aunque yo vaya a la piscina con un vestido ancho, mis hijos, a su corta edad, van a estar expuestos a muchas mujeres ligeras de ropa. Los quioscos están llenos de revistas en cuyas portadas aparecen modelos y famosos perfectamente arreglados y photoshopeados y yo no puedo vigilar lo que vean en la televisión al 100% durante el resto de sus vidas. Así que van a ver a mujeres en bikini (¡o ni eso!) y, en algún momento, empezarán a comparar sus preciosos cuerpos con los de los demás.

Tal y como yo lo veo, hay dos diferencias cruciales entre las mujeres de las portadas de las revistas y las que se bañan con nosotros en la piscina de la abuela, aunque ambos grupos de mujeres lleven exactamente la misma prenda de ropa.

Primero, mis amigas con bikini no parecen de mentira. No se puede retocar la realidad con Photoshop, y yo no conozco a nadie con un cuerpo totalmente perfecto. Según mi propia experiencia, las mujeres que veo en la playa no se han hecho cirugía estética, no se han puesto bótox, no se han dado rayos UVA, ni suelen pasarse horas en el gimnasio, por lo tanto, tienen un aspecto muy diferente al de la mayoría de las mujeres que salen por la televisión. Algunas de mis amigas son delgadas, algunas están en forma y musculosas, otras tienen curvas, algunas están morenas, otras tienen la piel más pálida, a algunas no les chocan los muslos y otras tienen más michelines de los probablemente querrían tener, pero todas son reales.

En segundo lugar, mis amigas son participativas. Llegan a la playa o a la piscina con sus reveladores trajes de baño y se meten en el agua. Donde las modelos posan, maquilladas, con el pelo seco y artísticamente colocado, mis amigas hablan, juegan, toman el sol, cambian pañales, leen, hacen carreras, se tiran a bomba, comen patatas fritas o montan en kayak. Quiero que mis hijos tengan muchos modelos de conducta femeninos para que puedan ver por sí mismos que ser mujer puede significar muchas cosas, pero no debería implicar intentar tener un aspecto determinado para complacer a los demás. Algunas mujeres, como yo, nos metemos en el agua en camiseta y pantalones de hacer surf porque así estamos más cómodas, pero necesito que en las vidas de mis hijos haya otras mujeres que les demuestren que también está bien sentirse cómoda en bikini.

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Como madre que soy, siento que tengo la responsabilidad de enseñar a mis hijas lo que es la modestia y la seguridad y a vestirse acorde con donde estén. Está en mis manos (y en las de mi marido, aunque él prefiere no meterse en esto) decidir si nuestras hijas son lo suficientemente mayores para elegir sus propios bañadores, o cómo deberían ser esos bañadores, y es nuestro trabajo enseñarles que hay ciertas prendas de vestir que son adecuadas para ir a la playa pero no son apropiadas para otros lugares.

Pero mis hijas sentirán que todo el mundo que las rodea les dice que tienen que tener un aspecto determinado o vestir de una forma concreta, independientemente de lo que yo les diga o les deje llevar cuando aún sean pequeñas. Doy las gracias por que estén expuestas a mujeres en bikini y por que no solo tengan la oportunidad de ver cuerpos femeninos "normales" en las revistas y en los anuncios que pululan por Internet. Puede que no sea yo quien les enseñe cómo es una mujer real en bikini, pero quiero dar las gracias a todas mis amigas que se lo enseñarán.

Así que a todas mis amigas y familiares -a las madres, tías, abuelas, primas o canguros- que llevan bikini delante de mis hijas y a todas las que no: gracias por sentiros cómodas independientemente de las prendas que llevéis y por demostrar a mis hijas que las mujeres seguras de sí mismas en bañador existe en todos los tamaños y formas.

Este post fue publicado originalmente en la edición canadiense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.