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La cobardía ante Trump el maltratador

26/01/2017 11:10 CET | Actualizado 26/01/2017 11:19 CET

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Foto: EFE

"Nuestras posiciones de negociación son realmente diferentes. México está siendo colgado por los pies desde la ventana de un rascacielos. México está en una posición terrible, nosotros no". Esta frase de un alto funcionario del Gobierno canadiense sobre el trato que Donald Trump está dando a México en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte lo resume todo. Léanla otra vez, por favor, con la claridad con la que escenifica lo que está ocurriendo, y lean ahora lo que sigue a tan descriptiva situación: "Amamos a nuestros amigos mexicanos pero nuestros intereses nacionales están primero y la amistad viene después", dijo el canadiense.

El maltrato crece de dos variables: la superioridad del maltratador y el silencio y permisividad del resto. Canadá mirará a otro lado, como buena parte de la comunidad internacional está ya mirando a otro lado, esperando que ellos no sean los siguientes de la lista del "bulleador" (como dicen en estas tierras).

En estos días estoy elaborando un reportaje económico para el medio en el que trabajo en México. Varias altas compañías asentadas en el país han declinado hablar conmigo del tema Trump. El más elocuente fue un responsable de comunicación, que me contestó: "Tenemos allí también empresas y no podemos arriesgarnos". "¿Calláis por miedo?", le pregunté. "Claro, como pasa ante los maltratadores". Otros han inventado excusas ridículas o no han contestado a más llamadas para evitar retratarse.

Trump lleva maltratando y humillando a México desde que anunciara su candidatura. ¿Saben que en muchos de sus mítines de campaña había en la entrada un hombre disfrazado de Trump que le pegaba una paliza a unos actores disfrazados de mexicanos?

El zafio neoyorquino no sólo es un racista desagradable, es una mala persona. Qué frase tan absurda en estos tiempos en los que lo que prima es el resultado, ¿no? ¿Qué es además ser mala persona? ¿Para quién? ¿Qué importa? Él promete hacer grande su país y se lleva más de 60 millones de votantes que creen que ser de Estados Unidos les da derecho a arramplar con todo.

Y entonces dan igual los insultos; la condena de cientos de millones de personas a los que se puede empeorar sus vidas pero que son los otros (qué raza animal tan egoísta y absurda es la humana); las vejaciones y retrocesos que suponen volver a los muros. Hace algunas décadas Europa tiró su muro de Berlín y el planeta lo festejó como un gran triunfo y hoy asistimos al levantamiento de otro mientras la comunidad internacional calla.

¿Saben que en muchos de sus mítines de campaña había en la entrada un hombre disfrazado de Trump que le pegaba una paliza a unos actores disfrazados de mexicanos?

Y no, no se confundan, el muro importante no es el de cemento. Eso es una egolatría necesaria de los sátrapas a los que les gusta dejar una gran obra con la que ser recordados. El muro importante es de odio y económico. Obligar a cerrar empresas bajo amenazas en tu país vecino, parar el dinero que los inmigrantes mandan a sus casas y señalar a todo un colectivo por el hecho racial como delincuentes tendrá un enorme coste. No es que se detenga a inmigrantes ilegales, como se hace en todos los países del mundo, es que se expulsa a un colectivo señalado como causante de todos los males. Se extirpa una infección.

En el innecesario hecho de decirlo en voz alta repetidamente y en la valla de piedra hay algo más que una simple forma, hay un fondo. Se busca vejar, dividir, señalar que hay buenos y malos. Nada es más importante para un elegido salvador que encontrar una gran amenaza de la que salvar a su pueblo.

Para que un europeo se haga una idea de lo que aquí está ocurriendo esto es como si Alemania y Francia deciden de la noche a la mañana levantar un muro con el resto del continente, poner aranceles a todos los productos y deportar a todos los inmigrantes tras años en los que los sistemas productivos de España, Portugal o Grecia han aceptado que su comercio era con la Unión Europea.

Te convencieron de reducir tus plantaciones agrícolas, tus cuotas de pesca y aceptar que tus sistemas productivos debían ser acordes a las necesidades de sus grandes mercados y un día gana las elecciones un tipo maleducado y maltratador y te dice que tú ya no le convienes y, además, te pega un portazo en la cara para despedirse si no aceptas las condiciones que él imponga en su nuevo acuerdo.

Lo ha hecho ya Gran Bretaña. Curioso ver al mundo anglosajón, los que inventaron la globalización, abanderando ahora el proteccionismo. Todo a gusto de los que mandan, de sus intereses, de sus creencias. El resto acepta, baja la cabeza y calla. Recuérdenlo para cuando ellos den la enésima lección de valores al resto del planeta.

¿Saben que en muchos de sus mítines de campaña había en la entrada un hombre disfrazado de Trump que le pegaba una paliza a unos actores disfrazados de mexicanos?

Todo eso está pasando acá, en México. Convivo con la tristeza e indignación de los mexicanos. Con lo humillante que es que el día que vas a comenzar las negociaciones bilaterales y que van para Washington tus ministros estrellas se anuncia que el muro se levantará para que dejen de entrar delincuentes y violadores.

El Gobierno de Peña Nieto, en mi opinión, en este tema lo está haciendo lo mejor que puede. Fue un error innecesario invitar a Trump en la campaña, quizá le ha faltado firmeza en mostrar repulsa, todo es opinable y razonable, pero que eso no nos distraiga de lo que está pasando, de diferenciar entre el maltratador y el maltratado. Los mexicanos proponen diálogo, no han aceptado aún nada humillante, sólo quieren sentarse a hablar. ¿Qué quieren que hagan cuando el sustento de millones de familias está en juego?

Pueden morir con orgullo, pero ese es un defecto que tenemos los latinos, apelar al honor para justificar las derrotas. Bonito, pero un defecto que nunca se han permitido los anglosajones. España perdió Cuba ante EEUU con aquella famosa frase de "más vale honra sin barcos que barcos sin honra". Y México "inventó" su historia de los Niños Héroes y el cadete Juan de Escutia lanzándose al vacío enrolado en la bandera mexicana para que no fuera mancillada por las tropas gringas que tomaban la capital en 1847. Dos preciosos gestos que dejaron Cuba y México a unos EEUU algo menos honrosos en ambos casos.

Es el momento de estar con México. Se debe exigir desde la ética a la comunidad internacional que esté con México. Si no es por Justicia, que parece un motivo suficiente para rebelarse, que sea por el egoísmo de parar al maltratador. Porque hoy es México, y Centroamérica, y la comunidad musulmana, y el colectivo LGTB...

"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío,

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, no había nadie más que pudiera protestar."

Martin Niemöller