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El píxel protector

18/02/2017 11:18 CET | Actualizado 18/02/2017 11:18 CET

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Esta serie que se presenta hoy 18 de febrero en el MAC Genalguacil nace al reflexionar sobre los distintos modos de fotografiar, abundando en mi interés por las distintas representaciones de unos y otros, y del otro. Un metadiscurso, una reflexión sobre el propio hecho de retratar, sobre mi oficio, mi propia experiencia.

El planteamiento es muy sencillo: por qué hacer allí lo que no haría aquí. El proyecto surgió en mi estudio en Málaga, revisando las fotografías que había capturado en Dakar en 2013. Tenía varias fotos de niños, algunas muy bellas. Hace algunos años, las hubiera compartido en Facebook sin dudar, pero tras 4 años trabajando en África y conversando con amigos artistas africanos, ese inocente acto me parecía ya inapropiado. Allí, entonces, y tras mi experiencia de 5 años seleccionando fotografías como editor fotográfico de la BBC, surgió esta reflexión sobre mi oficio de fotógrafo.

La distancia entre la sobreprotección de la imagen del menor en el Reino Unido o España y la desprotección de la imagen del niño en el entorno africano en el que trabajo hizo que me planteara las diferencias en el tratamiento de la imagen en función del sujeto retratado, de la diferencia cultural, social o simple residencia. Aquí el recurso del píxel, mínimo elemento en la creación de la imagen digital se convirtió en protagonista conceptual y plástico.

Mi idea es invitar a la reflexión sobre esa diferencia. El encuentro del cazador de imágenes en los viajes suele hacerse sin mucho cuestionamiento (hablo en primera persona). Limpios y sonrientes, sucios y tristes, con ropas coloridas o con desnudez, con permiso y sin permiso. La fotografía capturada en África del infante negro, rápidamente proporcionará me gustas en instagram, luego en Facebook, y más tarde en la web del fotógrafo.

La serie plantea tanto la falta de protección de la imagen del menor en África como la sobreprotección del menor en Europa. El proyecto no pretendo que sea una respuesta, simplemente invitar a reflexionar antes de disparar.

Principalmente es un trabajo autocrítico como artista, como fotógrafo que retrata allí y que se cuestiona cómo hacerlo, e incluso si debe hacerlo. En última instancia, el píxel está tapando mi obra, es una especie de proceso iconoclasta con mi propio trabajo.

El píxel en mi obra supone una reflexión sobre el etnocentrismo y la relatividad cultural. La herramienta occidental para proteger la infancia, el píxel protector se entromete en los retratos africanos, destruye la cara del infante, borra la sonrisa, la mirada alegre desaparece. Esta intromisión llega a afectar a parte del paisaje, que también contamina. La serie invita aquí a reflexionar sobre los efectos de la actuación occidental bienintencionada en el tercer mundo.

El píxel forma parte de la obra porque la matiza, pasando de una captura de imagen a una construcción. Y esta construcción estética que persigue la forma, el color, la textura, elementos propios de la configuración plástica, sobre los retratos de los menores, es lo que otorga a esta serie un aire que busca la cercanía y el extrañamiento, y transita entre el lenguaje plástico y el documental.