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Cinco motivos para soñar con el Mundial

08/09/2017 08:01 CEST | Actualizado 08/09/2017 08:01 CEST
EFE

Hace apenas un año, tras caer en octavos de la Eurocopa ante Italia, se avecinaba una etapa de transición en la selección española. Un camino angosto y pedregoso hasta volver a conquistar la cima del fútbol. Las retiradas de Alonso, Xavi y el inicio otoñal en las carreras de Iniesta o Busquets hacían presagiar tiempos oscuros. No obstante, esta teoría se ha derrumbado con la llegada de Lopetegui al banquillo y su apuesta por los jóvenes talentos surgidos del vivero de la Sub 21. La consolidación de Isco y la aparición centelleante de Asensio son dos muestras palpables. Dos jugadores desequilibrantes y con excelente manejo del balón. El duelo ante Italia refutó las luces que vienen apareciendo desde que comenzase la fase de clasificación.

Isco: El estado de forma del andaluz invita al optimismo. Juega con confianza y se siente importante en el Madrid y en la selección. Su exhibición ante Italia ha terminado por encumbrarle. Se ha ganado los aplausos del público y el cariño de Zidane, que casi siempre le regateaba los minutos, priorizando a la BBC.

El malagueño se ha afianzado de tal forma que su barroquismo y plasticidad, como siempre, siguen llenando el ojo de los aficionados, al tiempo que ha ido ganando en regularidad. Eclipsó a su amigo y jugador de moda, Asensio; y fue la pesadilla del amor platónico azulgrana: Verratti.

Centrocampistas: la legión de peloteros que juntó España en el Bernabéu el pasado sábado no tiene parangón en el mundo. Y si cuentas con medios del calibre de los españoles, gobiernas el fútbol. Lo demostró el Barça de Guardiola, la selección de Aragonés, Del Bosque y ahora el Madrid de Zidane.

La nómina de centrocampistas de la que dispone La Roja es insuperable, porque todos tienen buen pie y a la vez son diferentes entre sí. Rodeado de tantos socios incluso Iniesta y Busquets disimularon el "ocaso" que parecen atravesar cuando juegan con la casaca del Barça.

Lopetegui ha recobrado la ilusión de la gente apostando por continuar con la filosofía que nos hizo campeones de Europa y del Mundo.

Lopetegui: Plantea los partidos sin un once definido, con variantes, haciendo partícipe del éxito a todo el grupo. Se ve la mano del entrenador en ciertas decisiones, como jugar con seis centrocampistas y sin un ariete puro en el choque ante la correosa Italia. Ha recobrado la ilusión de la gente apostando por continuar con la filosofía que nos hizo campeones de Europa y del Mundo. Es más, la ha llevado al extremo e incluso dio galones a Isco cuando no jugaba en el Madrid. Un dato que sugierey describe su ideario. Thiago, Koke, Morata, Bartra, De Gea o el propio Isco pasaron por sus manos cuando regia La Rojita.

De Gea: Un día más volvió a demostrar que se puede contar con él. Casillas no podía tener mejor sucesor. El del United repelió cada acercamiento italiano con reflejos y sobriedad. Un seguro bajo los palos por si falla la formidable pareja formada por Ramos y Piqué en el eje de la zaga.

Laterales profundos: Alba y Carvajal son verticales, dañinos, generosos en el esfuerzo y dan una amplitud al campo que agradecen los medios, quienes siempre encuentran un pase claro. Hacen trabajar tanto al extremo que marcan, que éste apenas les crea peligro. Fue el caso de Insigne y Candreva, quienes debieron preocuparse más por tapar sus subidas que por desbordar. Un incordio para cualquier extremo y una bendición para el equipo.