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Choque de trenes en Podemos

01/02/2017 07:20 CET | Actualizado 01/02/2017 07:20 CET

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Foto: EFE

¿Qué mejor escenario para un choque de trenes que la prisa? Cuanto más aceleremos, más brutal la colisión. Si los trenes van despacio, se embisten sin más consecuencia que frenar a la fuerza. Pero si queremos tener la posibilidad de sacar al de enfrente de la vía, conviene la velocidad que impide ver todo lo que tienes alrededor.

Carlos Fernández Liria y el que escribe estas líneas acudimos a la reunión convocada por Pablo Iglesias el miércoles pasado con la ilusión ilusa pero sincera de que abría la posibilidad de un espacio para el acuerdo político de las principales corrientes de Podemos. Formamos parte de uno de los equipos que han presentado documentos para la II Asamblea Ciudadana Estatal del partido. Los promotores del Manifiesto #ElAbrazo registramos textos en blanco, ofreciéndolos como papel sobre el que escribir una síntesis de consenso. Carlos se unió al equipo redactor. Así que nos invitaron y tuvimos la oportunidad de decir de viva voz a los máximos representantes de las tres principales corrientes lo que pensamos y que han firmado más de dos mil doscientas personas que creen en Podemos. A nuestro entender, la convocatoria de Pablo Iglesias era lo suficientemente ambigua como para abrir esperanzas. Parecía una llamada al diálogo, e inferimos que habría opciones de debatir para encontrar el modo de que se pusieran de acuerdo y superar, así, la dinámica de enfrentamiento. Pero todo el mundo ha podido comprobar que no era ese el propósito de la cita.

En un momento constituyente como este, el ejercicio democrático hubiera exigido de una genuina voluntad de diálogo, yendo despacio para ir muy lejos juntos en la diversidad.

No fuimos los únicos en no comprender bien de qué se trataba aquel encuentro. Los representantes de Podemos en Movimiento traían una propuesta de diez puntos, cinco políticos y cinco organizativos, para un consenso. Los hubiéramos firmado sin pensarlo dos veces, eran un esfuerzo serio por rebajar posiciones y hacer posible la síntesis. Nosotros expusimos que la falta de tiempo pone las cosas muy difíciles, pero no vale como excusa. Y exigimos que los tres equipos mayoritarios se encerraran urgentemente a dialogar en serio para superar una dinámica de facciones que está haciendo que nos avergoncemos del partido en el que militamos. En la estela de lo planteado por Carolina Bescansa y Nacho Álvarez, que representaban al colectivo Pensando Vistalegre, les dijimos a las caras conocidas que es imprescindible un acuerdo de mínimos que garantice que no se va a eternizar el dislate. La intervención cosechó los únicos aplausos de toda la sesión, representaba el sentir de mucha gente anónima.

¿Cuánta energía habrá que derrochar en la pugna interna después de Vistalegre 2? Para Pablo Echenique, no es una pregunta crucial. Quitó hierro al asunto, insistió en que "hay que desdramatizar". Según él, si el partido no se rompió tras Vistalegre 1, ahora tampoco. No parecía importarle que le dijéramos que nos da una vergüenza insoportable el actual enfrentamiento y es de pesadilla pensar en que la asamblea estatal no nos dote de unas normas acordadas y aceptadas por todos que permitan que la pluralidad deje de ser un sucio campo de batalla: el barco hace aguas por la base y se lastra, de tal modo que va a ser muy complicado que, como dicen algunos, despliegue las velas y avance con fuerza. El secretario de Organización de Podemos fue el encargado de hacer el resumen y cierre de la reunión y dejó claro que su concepto de "unidad" consiste en que él escucha a los distintos equipos e integra en el documento de Pablo Iglesias las propuestas que le parecen interesantes. No se dio por aludido por las continuas llamadas a la búsqueda de un mínimo consenso que acabe con la pugna. Es más, afirmó que "queda mucho tiempo para debatir y transaccionar"... Y algunos no pudimos resistirlo y pusimos el grito en el cielo: ¡¿Mucho tiempo, apenas una semana?! ¡Si ni siquiera da para leerse con atención todos los documentos presentados por 67 equipos al proceso asambleario!

En mi sincera opinión, quien piense que Vistalegre 2 es un sano ejercicio de democracia interna confunde el culo con las témporas. A mí me gustan muchas cosas de los documentos que he podido leer, en particular de los tres que concitan mayores apoyos. No me permiten votarlos por partes, no hay espacio para que los inscritos hagamos la síntesis de ideas que nos parezca. Es una ración de vote usted un paquete completo, candidatura incluida, con la amenaza de dimisión del secretario general orbitando alrededor del dedo que aprieta el botón del ratón del ordenador.

En un momento constituyente como este, el ejercicio democrático hubiera exigido de una genuina voluntad de diálogo, yendo despacio para ir muy lejos juntos en la diversidad. Y no una yincana sobre raíles enjabonados para facilitar el hostión y los estragos.