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Fui a Turquía a entrevistar al presidente y acabé frente a un conspiranoico

16/03/2017 12:06 CET | Actualizado 17/03/2017 07:24 CET
Recep Tayyip Erdogan

ANKARA (Turquía) — La semana pasada, el alcalde de Ankara acompañó a un grupo de periodistas, entre los que estaba yo, a una sala sin ventanas y llena de sillas de terciopelo verde mirando hacia una pantalla. Allí nos contó su teoría sobre ISIS.

Varios periodistas de medios informativos importantes (The New York Times, Washington Post, Wall Street Journal y AP) habían viajado a Ankara para entrevistar al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y a otros cargos importantes del Gobierno. Pero el alcalde, Melih Gokcek, un hombre con bigote y mucha energía, tenía otra idea en mente.

ISIS "es una organización artificial y falsa, tal y como dice el presidente Trump", afirmó Gokcek delante de periodistas de 11 importantes medios de comunicación occidentales con la ayuda de un intérprete. ISIS es la organización sucesora de al Qaeda en Irak. Pero Trump "no lo ha dicho solo una vez, lo ha dicho tres veces", explica Gokcek. "Lo ha dicho tres veces... creo que algo de razón tiene".

Fue entonces cuando me di cuenta de que no nos íbamos a reunir con Erdogan.

Los otros periodistas y yo habíamos viajado hasta Ankara para que el Gobierno turco nos explicara su punto de vista. Turquía, miembro de la OTAN, es uno de los aliados musulmanes de Oriente Medio más importantes de Estados Unidos. Pero las relaciones han empeorado hace poco, en parte porque a los altos cargos del Gobierno turco no les gusta que Estados Unidos no haya extraditado a Fethullah Gulen, un erudito del Islam al que acusan del intento de golpe de Estado de julio.

Selahattin Sevi/Zaman Daily/Reuters
Fethullah Gulen.

Los cargos importantes del Gobierno están convencidos de que Gulen, que ahora vive en Pensilvania en un exilio forzado, es el responsable del intento de golpe de Estado. Sin embargo, no han conseguido pruebas al respecto.

Erdogan no suele comparecer ante los medios (especialmente ante periodistas extranjeros que tienen más libertad para criticar su Gobierno). Por eso, cuando Adam Sharon, un encargado de relaciones públicas de Washington, se puso en contacto conmigo y con más reporteros el mes pasado para ofrecernos una entrevista con Erdogan y con más altos cargos turcos, pensaba que habría una oportunidad, aunque fuera pequeña, de que los periodistas estadounidenses comprobaran cara a cara si los altos cargos turcos tenían alguna prueba para acusar a Gulen.

Si el objetivo del viaje era convencer a los periodistas de que el Gobierno turco basaba sus acusaciones contra Gulen en hechos en vez de insinuaciones o teorías de la conspiración, les salió el tiro por la culata.

Gokcek, que lleva casi 23 años siendo alcalde de Ankara, se ofreció a organizar las entrevistas y su equipo hizo todo lo posible para conseguir que los reporteros viajaran hasta Turquía. Enviaron cartas de invitación para organizar una entrevista con Erdogan, el primer ministro, el ministro de Asuntos Exteriores, el jefe del Ejército y el jefe de seguridad nacional. Más tarde, enviaron un itinerario detallado. Ofrecieron cubrir los gastos de los vuelos, del hotel y de las comidas. (The Huffington Post se hizo cargo de mis gastos).

Onur Erim, el principal asesor del alcalde, contrató los servicios de Arda Sayiner, un experto en relaciones públicas de Estambul. Sayiner trajo a Sharon, al que pagaron 20.000 dólares por preparar el viaje. Sayiner recibió "muy, muy poco", según él, pero se negó a decir lo que recibió.

Gokcek se reunió con nosotros el primer día de nuestro viaje en un recinto en el que suele llevar a sus invitados en la capital. Había llevado una rosa roja para cada una de las periodistas con motivo del Día Internacional de la Mujer. El alcalde dijo que tenía ganas de enseñarnos "imágenes nunca vistas" del intento de golpe de Estado del 15 de julio. Su principal asesor nos advirtió en la comida de que el vídeo era tan sangriento que era posible que las mujeres no pudieran verlo.

Los periodistas estábamos cada vez más inquietos. Nuestros anfitriones habían reemplazado la entrevista con el jefe de seguridad de Turquía por una con el ministro de Justicia. Y, según nos dijo Sayiner, nuestra reunión con el ministro de Justicia no paraba de retrasarse para que pudiera recopilar mejores pruebas contra Gulen (algo bastante cuestionable). Las fuentes de las oficinas del presidente y del primer ministro informaron a nuestros colegas que viven en Turquía de que en las agendas oficiales no aparecía una entrevista con nosotros.

Estaba a punto de terminar el día y, salvo una entrevista por la mañana con el viceprimer ministro Mehmet Simsek, lo único que habíamos hecho era ver el mausoleo de Kemal Ataturk y un antiguo barrio pobre de Ankara que habían modernizado. También vimos los edificios del Parlamento que habían sufrido desperfectos durante el golpe de Estado. Sami Akgun, nuestro guía, nos explicó que los desperfectos se iban a mantener para que las siguientes generaciones pudieran verlos. Nos enseñó la parte de la Asamblea Nacional que había sido bombardeada: había un agujero en el suelo. Según Akgun, el agujero era más grande, pero la nieve y la lluvia que habían caído durante los ocho meses posteriores al ataque habían llenado parte del agujero.

Jessica Schulberg
Un agujero frente al Parlamento turco.

Cuando preguntamos por nuestras entrevistas, Sayiner nos prometió que las tendríamos, pero no dijo cuándo.

Gocek nos condujo hacia la sala con las sillas de terciopelo verde y la televisión. Había una bandeja con dulces al lado de cada silla. El vídeo de 24 minutos era tan sangriento como nos habían dicho. El alcalde, sentado al lado de la pantalla, iba comentándolo. Nos dijo que había aparecido en televisión 18 veces durante la noche del golpe de Estado fallido. Al terminar el vídeo, nos explicó su teoría sobre cómo Barack Obama y Hillary Clinton eran los creadores del ISIS. Mehul Srivastava, un periodista del Financial Times que trabaja en Estambul y que conoce a Gokcek, se aseguró de que el resto de periodistas entendieran con qué lidiaban.

"¿Podría explicarnos su teoría de los terremotos?", le preguntó al alcalde.

"Por supuesto, estaré encantado de contestar esa pregunta", respondió Gokcek. "En Turquía hay dos tipos de terremotos. Los normales ocurren de manera espontánea y los otros son provocados". Según Gokcek, Estados Unidos e Israel han colaborado para "provocar" un terremoto de magnitud 7,4 en el golfo. Lo provocaron al navegar hacia la falla costera e intentar extraer energía. "No lo consiguieron y la energía que había dentro de la tierra explotó, igual que ocurre con las bombas atómicas, y se convirtió en un terremoto". No hay pruebas de este hecho. El alcalde también ha insinuado que Gulen y sus seguidores "provocaron" el terremoto para desestabilizar Turquía.

Gokcek afirma que obtiene esta información de Internet. "Cuento con el servicio de inteligencia más grande del mundo: Google", explica. "Puedes encontrar cualquier cosa en Google. Soy la persona de Turquía que mejor utiliza Google... Me gustaría darle las gracias".

Sharon, ayudante de relaciones públicas de Washington, empezó a respirar con dificultad.

Adem Altan/Getty Images
Melih Gokcek, alcalde de Ankara.

Pudimos entrevistar a Yildirim, el primer ministro, al día siguiente.

Al final de la entrevista, que duró una hora, Gardiner Harris, periodista de The New York Times, le dio las gracias por dedicarnos un hueco y le preguntó si sabía que nos habían prometido unas entrevistas con Erdogan y con otros cargos importantes.

El primer ministro parecía sorprendido y nos dijo que a él le pidieron hacer esta entrevista dos días antes.

Al final, nos dieron noticias de Simsek, del ministro de Justicia, Bekir Bozdag, y del portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin. Sayiner nos dijo que la entrevista con el ministro de Justicia se organizó rápidamente a petición del primer ministro.

Los altos cargos de Turquía dijeron lo que esperábamos. Defendieron las medidas que emplearon después del golpe de Estado y afirmaron que Estados Unidos les había juzgado injustamente y les había abandonado después del violento intento de derrocar a su gobierno, elegido democráticamente.

Muchas de sus quejas son comprensibles. Los sirios kurdos entrenados por Estados Unidos y armados para luchar contra el ISIS tienen relación con el PKK (un grupo al que han acusado de perpetrar varios ataques contra el ejército turco, como es el caso de un atentado suicida que tuvo lugar el año pasado y que mató a 11 agentes de policía). Alegaron que en Washington deberían creer sus sospechas sobre Gulen. Cuando George W. Bush dijo que Osama Bin Laden era el artífice de los atentados del 11 de septiembre de 2001, "no exigimos pruebas", recuerda Simsek. "Enviamos al ejército turco a luchar a Afganistán".

Todos estos argumentos podrían haber parecido más convincentes si nos los hubiera dicho Erdogan en una entrevista donde los periodistas pudiéramos haberle preguntado directamente. En vez de eso, estos argumentos vinieron de los subordinados del presidente y de un aficionado a las teorías conspiratorias que afirma que Obama es el artífice del ISIS.

Me sentí como si estuviera en casa.

Este post fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.