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Corrientes de amor hacia Pedro Zerolo

11/06/2015 07:20 CEST | Actualizado 10/06/2016 11:12 CEST
FERNANDO VILLAR/EFE

Difícil decir algo nuevo sobre Pedro Zerolo cuando ya han corrido tantos y tantos ríos de tinta sobre su generosa personalidad, su talante luchador, incansable, motivador, colorido, feliz...

Tras un día sin Pedro Zerolo, creo que lo mejor para conocer la dimensión de este hombre, activista, político en el mejor sentido de la palabra, es mirarlo en el espejo de la despedida que ayer le brindamos sus amigos, compañeros, la ciudadanía en general. Pura emoción, puro dolor y puro agradecimiento.

Porque todo el mundo tiene una parte de Zerolo en su corazón, tal vez porque él nos expuso su vida para compartirla con todos. Siguiendo la máxima feminista, hizo de lo personal lo político, y sin ningún afán exhibicionista se desnudó permanentemente ante los medios de comunicación con el convencimiento sincero de que su presencia, sus palabras, su boda, su vida, eran una referencia que nos marcaba el camino del arco iris a los que veníamos detrás.

Alguien comentó que su famosa y canaria muletilla, "mi niño", al final cobraba sentido porque muchos y muchas, efectivamente, nos sentimos sus niños, frutos de la semilla de libertad que sembró con esa presencia pública, con sus rizos al viento, con sus colores inesperados en actos formales, con su orgullosa pluma al viento. Todo eso generó ayer esas oleadas de agradecimiento.

Agradecimiento porque todo el mundo tenía alguna anécdota que contar sobre cómo Pedro le había facilitado la vida. Cómo le había mostrado el camino fuera del armario, o le había ayudado a respetarse, a quererse, a vivir con dignidad. Agradecimiento porque en la lucha desde la marginación, Pedro había estado allí, con su inapagable e impagable sonrisa para cogerle la mano y darle el amor necesario.

Agradecimiento de la Unión Romaní que no ha tardado ni unas horas en declararlo Gitano de Honor. Homenaje que una gitana lesbiana, a título individual, ya había realizado en el acto in memoriam de la plaza de Chueca colocando la bandera del pueblo gitano a los pies de la foto de Pedro.

En ese acto, organizado por sus queridas COGAM y FELGTB (organizaciones que fueron presididas durante años por Zerolo), la emoción se desbordaba a raudales. Tras encenderse las primeras velas, el aplauso de los cientos de personas congregadas duró largos minutos. Todo el mundo se había acercado a despedirse, pero nadie quería soltar ese último lazo que nos unía a él.

Tras la lectura que Boti G. Rodrigo hizo de uno de los últimos y más hermosos discursos de Pedro, los aplausos volvieron a levantarse, nuevamente sin fin, sin descanso.

Entrada la noche, la lluvia obligó a retirar la gran bandera y los largos paneles de papel habilitados para escribir frases espontáneas de recuerdo. Pero algunas personas seguían allí. Y cuando la lluvia cesó, se volvieron a encender velas y nuevos grupos de gente se siguieron incorporando a este homenaje realizado en un barrio que simboliza la lucha de Pedro Zerolo por la dignidad de las personas LGTB.

Homenajes como este se sucedieron en distintos puntos de España, desde Barcelona a Melilla, y las muestras de pesar han llegado tanto del Parlamento Europeo como de los más comunes de ciudadanas y ciudadanos. Pocas veces se ha conseguido aunar a tantos políticos de todas las corrientes ideológicas homenajeando -de corazón, en la mayoría de ellos se sentía el corazón, el auténtico sentimiento- a un político. Quizás porque la energía, la verdad, la simpatía de Pedro consiguió lo impensable: que el arcoíris atravesara igualmente a todo el espectro de la áspera y poco generosa política española.

FELGTB, esa Federación que Pedro imaginó como herramienta para lograr sueños de igualdad, de libertad, de fraternidad, ha lanzado ya una campaña de Change.org pidiendo que la plaza de Vázquez de Mella pase a llamarse plaza de Pedro Zerolo, activista por los derechos LGTB. Es de justicia y así lo está haciendo sentir la ciudadanía.

Ya esta noche, algunos espontáneos han colgado en la plaza carteles con el nuevo nombre.

Personalmente, creo que sería una bonita manera de recordar que el sueño de Pedro Zerolo de una sociedad mejor, más justa e igualitaria, está muy vivo, que su llama continúa encendida, como en la ceremonia de Chueca, a pesar de todas las lluvias, y que su enseñanza de cambiar el mundo a través de la razón y de la fraternidad no va a perderse en ningún momento.

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