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Se acabó el cole, me como al niño

08/07/2013 07:38 CEST | Actualizado 06/09/2013 11:12 CEST

Se ha acabado el cole, bien, y ahora ¿qué hago con los niños? Es la pregunta que muchos padres se hacen estos días. El periodo escolar es el que es y no se puede alargar más, el periodo de vacaciones para el personal no docente también se mantiene en 30 días mientras no haya recortes también en esto. Algo no cuadra, nos sobra un mes. Podríamos coger las vacaciones la pareja por separado, pero se acabaron los planes entonces. Así que hay que inventar algo para ocupar al niño y rellenar ese mes de decalaje que nos oprime todos los años.

Primero quiero disculparme por bromear en estos tiempos con estas cosas, porque sé que mucha gente lo tiene resuelto, están en paro y no hay dinero para vacaciones. Lo tengo presente y pido disculpas por la frivolidad.

Para los demás que se lo puedan permitir van mis recomendaciones. Lo más manido es engañar al peque y decirle que va a un campamento urbano: es el mismo cole, el mismo horario, sigue habiendo profesores, obligaciones y hay que seguir rellenando fichas y pringándose con pinturas, pero el eufemismo de la denominación lo hace más agradable, más apetecible y el niño no rechista.

Otra posibilidad más onerosa pero más gratificante para padres, es convencer al incauto crío de que debe ir a una granja a cuidar cerdos, ordeñar vacas y someterse a peligros como alimentar gallinas, actividades que para su curriculum son absolutamente inútiles pero que a los abuelitos les ilusiona.

Una variación del campamento a tomar por saco, es el aprendizaje de idiomas, en vez de cerdos lo que hay son pigs y cows que son ordeñadas igualmente, pero en inglés. Esto es más útil para el futuro del infante pero debido a los tiempos que corren sería más interesante que hubiera a disposición Schweine und Kühe que darían leche aria.

Por rizar el rizo y solo asequible para poderosos están los campamentos en el culo del mundo, este año de moda en la Selva Negra alemana, que ¡ojo! no está exenta de peligros que añade el hecho de tener que vacunarse contra la encefalitis por garrapata, enfermedad grave que solo da a los turistas de la zona en julio y agosto como si no quisieran que visitáramos la zona. Otro clásico son las tierras de la Gran Bretaña e Irlanda, esto es útil porque así de mayores podrán ir a trabajar en los McDonalds locales.

Pero lo más de lo más veraniego es Yankilandia. Esto no tiene parangón, dónde va a parar un curso de 21 días en Chicago para alimentarse de comida basura y volver con 6 kilos más de grasa en el cuerpo o las tierras de la costa oeste tan de moda últimamente y que tienen el aliciente de estar mucho más lejos de donde van los hijos del vecino de al lado.

Algo más económico es el agradecido suspenso: ya está, castigado a todo, todo el día pegado al libro a ver si conseguimos sacar en un mes lo que no hizo durante el año y nos quedamos todos sin vacaciones.

Si os soy sincero a mí lo que más me gusta sigue siendo un clásico: los abuelos, los abuelos chollo, los mejores los del pueblo, nada de que vivan al lado, no, lo mejor es que vivan en un pueblo y si hace fresquito por la noche mejor. Los niños los adoran y si no es así que practiquen, económico, accesible. Decidido, nos vamos al pueblo.

Algo habrá que hacer con los niños hasta que lleguen nuestras vacaciones o hasta que vuelva septiembre, pero ante todo que sean felices y disfruten de ellos, que se hacen mayores enseguida y luego irán ustedes detrás rogando un fin de semana juntos.

Mientras tanto nos vemos en Pediatic 2 el 5 de octubre en Hospital Internacional Xanit de Benalmádena, Málaga.

Artículo publicado por el mismo autor en Pediatic.com

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