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Las nueve ideas erróneas más comunes sobre el colectivo LGTB

15/09/2017 07:21 CEST | Actualizado 15/09/2017 07:21 CEST
AFP PHOTO / Saeed KHAN
Dos participantes en la marcha por la legalización del matrimonio homosexual en Sídney (Australia), el 12 de septiembre de 2017.

¿Quieres ser el mejor aliado de una persona homosexual, bisexual o transexual pero no sabes por dónde empezar?

¿No tienes muy claro qué es un estereotipo, qué es una suposición o, a falta de un término mejor, qué es una gilipollez como la copa de un pino?

Pues estamos aquí para ayudarte.

A continuación puedes leer las nueve ideas erróneas más comunes sobre el colectivo LGTB y las vidas de sus integrantes.

1. Solo se sale del armario una vez

Error.

Las personas LGTB salen del armario una y otra vez, si así lo deciden.

Cuando cambian de trabajo, cuando conocen a gente nueva, cuando retoman el contacto con viejas amistades o cuando se reúnen con familiares con los que no tienen mucha relación. Es una decisión que tienen que tomar constantemente.

También se suele dar por hecho que la gente sale del armario durante la juventud. Pero uno puede darse cuenta de que pertenece al colectivo LGBT y sentirse cómodo consigo mismo como para contárselo a los demás en cualquier etapa de su vida, ya sea con 15, con 55 o con 95 años.

En el caso de las personas transexuales, dependiendo de si su transición* es una parte integral de su identidad trans o no, puede que decidan no salir del armario.

Para las personas no binarias —es decir, aquellas que no se identifican solo como hombres o como mujeres, o que se identifican con ambos géneros a la vez o con ninguno— salir del armario puede ser demasiado aparatoso, ya que puede implicar tener que explicar su identidad al margen de lo que las demás personas entienden como género.

*La transición se da cuando una persona transexual parece a simple vista un hombre o una mujer cisgénero. Una persona cisgénero es aquella cuyo género coincide con el sexo con el que nació; es decir, el sexo que los médicos comunican a los padres en el momento del nacimiento. El género y el sexo no tienen por qué coincidir cuando esa persona vaya creciendo.

Esto puede manifestarse en aspectos físicos relacionados con el género (como el peinado o la forma de vestir) o en el tipo de conducta que se asocia de manera histórica o cultural con un género en particular.

2. En las parejas homosexuales, uno tiene el papel del hombre y otro, el de la mujer

Las relaciones homosexuales no están cortadas por el mismo patrón. Hay personas que hacen gala de ciertas características o que asumen determinadas responsabilidades que suelen asociarse con lo que típicamente representa ser "el hombre" o "la mujer" de la relación, pero otras no.

(E incluso en ese caso, hay mucho más que ahondar sobre el hecho de que esas asociaciones se basan en estereotipos sexistas en vez de en las cosas que hacen que una persona se considere masculina o femenina).

Por otra parte, la idea de que una pareja homosexual no puede formar una familia también es errónea.

Las parejas LGBT tienen muchas formas de tener hijos: ya sea mediante inseminación gracias a un donante, con tratamientos de fertilidad, o a través de la adopción, la acogida o la maternidad subrogada.

3. Los hombres gais son afeminados y las mujeres lesbianas son marimachos

Pues no. Hay un amplio abanico de identidades dentro de la comunidad LGBT y las palabras "marimacho" y "afeminado" no son más que términos que se utilizan para denominar algunas de ellas. Estos atributos no están relacionados ni con la identidad de género ni con la orientación sexual. Son parte de la identidad de cada uno y de cómo se muestra al resto del mundo.

4. Los bisexuales son avariciosos o incapaces de decidirse

En absoluto. De hecho, esta idea rezuma bifobia.

Que una persona se sienta atraída por más de un género no quiere decir que sea avariciosa o que tenga pensado salir con más de una persona a la vez.

Tampoco influye en su fidelidad. La capacidad de una persona para comprometerse no está relacionada con el número de géneros por los que se siente atraída.

Puede que hayas oído hablar del término "pansexual". Y puede que hayas oídos chistes o insinuaciones de que los pansexuales están más salidos que el pico de una mesa.

El término "pansexual" se utiliza con menos frecuencia, pero advertimos desde ya de que no tiene nada que ver con el pan.

En pocas palabras: una persona pansexual se siente atraída emocional, romántica o sexualmente por otra persona independientemente de su sexo, su género o su identidad sexual.

Significa sentirse atraído por una persona. Y punto. Es algo bastante simple, si lo piensas.

Para un momento y piensa en todas las cosas que te atraen de otra persona.

¿Siempre te sientes atraído por personas de la misma altura, del mismo peso o de la misma raza? ¿Con el mismo acento, color de ojos o de pelo? ¿No? ¿Y acaso eso significa que no eres capaz de decidirte? ¿O que no sabes lo que quieres? Pues no.

Para las personas bisexuales y pansexuales, parte de su amplitud de miras reside en los géneros por los que se sienten atraídas. Y eso no significa que estén confundidas o que sean incapaces de decidirse.

5. Ser transexual implica someterse a cirugía

El término "transexual" sirve para describir a todas esas personas que no están cómodas con el sexo con el que nacieron o cuyo género no coincide con el sexo con el que nacieron.

Ser transexual no implica tener que someterse a intervenciones quirúrgicas. La transición de cada persona supondrá cosas distintas.

Para algunas personas transexuales, la transición puede incluir terapias hormonales u operaciones, pero no todos los transexuales tienen acceso a ellas o quieren someterse a estos procesos.

La transición también puede implicar cosas como salir del armario con amigos y familiares, un cambio de nombre, la modificación de documentos oficiales o un cambio en la forma de vestir.

Las personas que se identifican como no binarias tampoco tienen por qué optar por someterse a cirugía.

6. Ser transexual implica ser heterosexual. O gay. O limitarse a salir con otros transexuales

A uno le atrae quien le atrae.

La identidad de género de una persona, antes, durante o después de la transición, no influye en nada.

Los miembros de la comunidad transexual son muy distintos. Hay personas transexuales lesbianas, gais o bisexuales, de la misma manera que pueden ser heterosexuales.

No tienen por qué definir su identidad sexual de una forma distinta a la del resto del mundo.

Las personas transexuales no se limitan a salir con otras personas transexuales, igual que los que tienen los ojos azules no solo salen con gente de ojos azules.

7. Las personas LGBT actúan como los personajes LGBT que vemos en la televisión

Por desgracia, seguimos en un punto en el que los representantes del colectivo LGBT suelen ser blancos, jóvenes, cisgéneros y no religiosos.

De manera que quedan un montón de huecos sin cubrir en cuanto a la representación de muchos miembros de nuestra comunidad. Si ves que la gente LGBT habla mucho sobre la visibilidad, es porque es algo realmente importante para nosotros.

¿Has oído alguna vez la frase 'no puedes ser lo que no puedes ver'? Pues bien, si creces sin modelos a seguir visibles, puede resultarte muy difícil entender o aceptar tu identidad.

No olvidemos que las personas LGBT están presentes en todas las comunidades de la sociedad; lo que significa que también hay lesbianas, gais, bisexuales y transexuales...

• ...de edad avanzada

• ...negras, asiáticas o de minorías étnicas

• ...con discapacidades

• ...religiosas

• ...jóvenes

Puede parecer obvio, pero muchas veces se pasan por alto las experiencias específicas de estos grupos, cosa que en parte se debe a que la representación LGBT no es lo suficientemente diversa.

Es importante entender el término "interseccionalidad", que describe las formas en que una persona puede sufrir diferentes tipos de discriminación porque su identidad encaja en varios grupos minoritarios (raciales, de clase, de género, de edad, de etnia, etc.).

Por ejemplo, una persona bisexual con una discapacidad puede enfrentarse a una doble discriminación por formar parte de ambos grupos.

8. El colectivo LGBT es una gran familia feliz

Que forme parte de un grupo minoritario no implica que la comunidad LGBT sea un colectivo sin prejuicios.

Por desgracia, el racismo, el sexismo o la xenofobia están presentes en la comunidad LGBT.

Parece lógico pensar que la homofobia, la bifobia o la transfobia no son un problema dentro de la comunidad LGBT, pero no es el caso.

Por esta razón, los integrantes del colectivo tenemos que ser aliados activos para todos aquellos miembros de nuestra comunidad.

9. Cada vez hay más gais en los medios de comunicación y en el mundo del arte

Podría decirse que esto es un mito. De hecho, estos son los sectores en los que menos representados están de la lista Top 100 Employers que forma parte del Índice de Igualdad en el Entorno Laboral de Stonewall, una herramienta de comparativa de mercado que pueden utilizar los empleados para medir el progreso de los trabajadores gais, bisexuales y transexuales en el lugar de trabajo.

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Este post fue publicado originalmente en la edición británica del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.