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Cómo ser madre, sobrevivir emprendiendo y disfrutarlo

18/06/2017 10:17 CEST | Actualizado 18/06/2017 10:17 CEST
@_ pablopaniagua

La primavera llegó con una soleadísima semana santa, sin casi lluvias, así que alargué todo lo que pude para disfrutar de mi querida Valencia y mi pueblo, L'Eliana, ocupando la casa de mi hermano mientras estaba a su vez de vacaciones al otro lado del océano.

Y así volví a la infancia: a los olores, luces y ruidos... de lo normal de aquella época y un lujazo para mí en esta.

Quería que mis hijas vivieran así unos días, chapoteando, jugando con perros y gatos y mojándose con la manguera mientras comíamos pan quemao (bizcocho típico de pascua en el Camp del Turia), longaniza de pascua y jugábamos con globos de agua de varios colores.

Cuento esto porque el emprendedor on line es un nostálgico, y tiene montada la que ha montado como autónomo con el fin más romántico del mundo: tener libertad, trabajar desde donde quiera.

Sólo necesita un ordenador, su creatividad y buen hacer... Todo tiene su parte de verdad, pero si no facturas bastante (o /y siendo madre), la cosa se complica, te lo tengo que decir.

¿Cómo sacar horas mientras te ocupas de la intendencia del hogar, porque trabajas en casa y ganas un poco menos que el compañero de vida y/o ejecutivo que hay en casa?

Y en ese afán por conseguir sueños, hay días que caigo desplomada casi para dormir con mallas e incorporarme a la mañana siguiente de nuevo para llevar a las peques a todo correr con el uniforme ya puesto.

Mientras, sueño con que algún día mi voluntad estará más organizada y conseguiré levantarme y hacer deporte incluso antes de que suene a las 7: 30 mi despertador.

Y es que no te he contado que por fin tengo mi hábito de hacer ejercicio, eso sí, a mi paso, y cuando llego, subo hasta el quinto por las escaleras de dos en dos; esto para mí es todo un logro, aunque me queda mucho para ser como Begoña, la mujer de nuestro amigo Iván que para mí, desde la distancia, pienso que es la leche.

Y es que cada pequeño logro habría que celebrarlo y celebrarse, porque cuántas cosas conseguimos que ni tiempo nos da a darnos cuenta de que valen mucho.

Yo ya me siento orgullosa con mi nuevo proyecto, mi nuevo patrocinador, dando conferencias, que es una de las cosas que más me gustan y con mi nuevo hábito para mover el cucu; por no hablar de la salud.

Y así espero que pase el tiempo disfrutando y que, con las peques más mayores, puede recuperar un poco de mi antigua vida, donde tenía tiempo para mí, para contemplarme, celebrarme y cuidarme. Y mientras, quito tiempo al día a día para premiarme, quererme y hacer que reboten en mi curtida espalda cosas que no aportan, para que no me quiten energía.

Me siento tan afortunada de tomarme un vino con amigos o en bendito silencio yo solita, de bañarme con dos kilos de sal marina no refinada al más puro estilo spa doméstico emulando aquella canción de Mecano, que me digan que gracias a mi trabajo he creado una revolución positiva en alguna vida, de reírme con amigos de aquellos tiempos y del día a día y de los besos que mis hijas me dan en los morretes llenos de helado con tanto amor como en las películas...

¿Se puede pedir más? Menuda vida bonita y embrollada tengo, y qué feliz pese a todo me siento.