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Canarias, tierra de cerveza y tópicos constantes

10/07/2017 07:26 CEST | Actualizado 10/07/2017 07:29 CEST

Hace seis años, el Gran Wyoming dedicó una pequeña parte de El Intermedio a vacilarse de los brotes de retórica independentista que habían surgido en el periódico tinerfeño El Día, durante muchos años dirigido por un señor muy de derechas llamado José Rodríguez que, en la última etapa de su vida, se dedicó a utilizar los editoriales del periódico de su propiedad para atacar al Estado español, a la isla de Gran Canaria y a los políticos más beligerantes de la izquierda canaria. Tres grandes obsesiones personales.

La parodia no era gran cosa, un conjunto de tópicos que mezclaba a Caco Senante y su canciónMojo Picón, Los Sabandeños, el plátano de Canarias y las palabras "guagua" y "muyayo", que es como la gente de la Península cree que los canarios pronunciamos la palabra "muchacho". Una broma que, si bien reflejaba una vez más el limitado imaginario que se tiene sobre Canarias, no tenía tampoco ningún contenido faltón. Sin embargo, algunos canarios se lo tomaron en las redes sociales como un insulto.

Me he acordado estos días del vídeo de Wyoming al ver un spot publicitario de una conocida cerveza canaria que utiliza el supuesto estilo de vida relajado de las islas para vender un producto que, sin lugar a dudas, forma parte de los hábitos diarios de consumo de los canarios.

No es el primero de este tipo. Hace un par de años, la misma cerveza celebraba la llegada del verano con un spot protagonizado por dos humoristas canarios muy conocidos que acababan el anuncio en una verbena veraniega. Una manera de sugerir que el Archipiélago era un lugar feliz, de fiesta y celebración permanentes.

El año pasado, fue una emigrante canaria en Suecia (a saber si era porque no le salía trabajo en Canarias), que necesitaba de una cervecita canaria para sentirse mejor en la vida.

Evidentemente, una empresa tiene derecho a vender su producto como le dé la gana. Pero no deja de extrañarme el éxito que tienen estos anuncios. O que prácticamente nadie en las islas, con raras excepciones, como la web Tamaimos.com, critique el cúmulo de tópicos que extienden. Tan tópicos o más que los que salían en el programa de Wyoming. ¿Nos gustan más los tópicos cuando los han creado nuestros publicistas o los protagonizan nuestros cómicos y actores?

La imagen de Canarias como supuesto paraíso subtropical es una construcción económica y cultural que sin duda favorece a quienes tratan de vender el producto, pero que invisibiliza una realidad muchísimo más problemática, algo por otro lado muy habitual en enclaves privilegiados del turismo de sol y playa internacional, con economías extremadamente dependientes de la llegada de visitantes y con escasez de otros sectores económicos productivos. Estoy absolutamente a favor de airear las bondades de Canarias, yo lo hago constantemente, pero también de grabarnos a fuego permanente que Canarias está entre las regiones con más paro de la Unión Europea, según Eurostat. O que su sistema sanitario está entre los peores de España, según la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. O que es la región que tiene la mayor tasa de obesidad mórbida de Europa, según la OMS, con una situación preocupante en la población infantil, donde han crecido los índices de diabetes de manera espeluznante. O que está a la cabeza en tasa de reclusos por violencia de género por millón de habitantes. Entre otras cosas.

Echo en falta en las islas un aparataje crítico y mediático que construya una conversación interesante sobre los tópicos que los mismos canarios sostenemos.

Cada vez que veo estos anuncios cerveceros, echo en falta en las islas un aparataje crítico y mediático que construya una conversación interesante sobre los tópicos que los mismos canarios sostenemos y que oscurecen un panorama de desigualdad y precariedad. También me pregunto por el papel de estos humoristas, sin duda talentosos y también con necesidades alimenticias, pero a quienes a veces veo entregados en exceso a la causa del costumbrismo cultural, que celebra lo propio sin explorar las grietas de una realidad a menudo desagradable y, en este caso, interioriza el discurso de aroma colonial del buen salvaje o el nativo simpático. Claro que ponerse crítico significa confrontar a un poder que aquí lo mueve casi todo y que intenta acallar la disidencia, como le ocurrió al grupo Abubukaka hace unos años, cuando les censuraron en la televisión autonómica canaria un sketch que parodiaba en parte a Coalición Canaria.

Por suerte, siempre nos quedará Ignatius Farray, autoprocalmado "mencey en el exilio", que desde su libérrimo status de humorista underground y malasañero dedica parte de su trabajo, entre otros, en su programa en la Cadena Ser, a crear situaciones y diálogos imposibles de encasillar que desbordan los discursos y tópicos que, a día de hoy, han colonizado también el imaginario de muchos canarios. Sobre todo, si los producen los nuestros.