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Iglesias-Rivera: la próxima vez, en el ring

14/06/2017 12:05 CEST | Actualizado 14/06/2017 16:18 CEST

Si alguien tenía dudas, hoy ha quedado confirmado. Pablo Iglesias y Albert Rivera no se soportan. El aspirante a presidente del Gobierno ha repartido carnés de intelectuales tirando de descalificaciones duras para Rivera sin ninguna medida, después de que el líder de Ciudadanos le acusara de prepotente y falto de ideas. Resultado: ha quedado muy claro que estos dos señores, machos alfa, son incompatibles en cualquier acuerdo. Pese a las ofertas finales de Rivera.

A las nueve de la mañana, el líder de Ciudadanos ha subido a la tribuna con el tiempo limitado y ha empezado su discurso, dispuesto a recuperar el papel en los titulares que ayer le fue esquilmado por el protagonismo de Iglesias y Rajoy. Citas a Dickens, Savater, Sole Turá –las citas y la historia están de moda en estas 48 horas- le han servido para sacudir a Iglesias por la falta de programa, los reproches sobre su papel en Cataluña y un rotundo "no existe el derecho a dividir, a enfrentar a los catalanes entre sí", para exigirle después que el aspirante a presidente se definiera sobre a quien votar, si a Puigdemont o a Arrimadas. "Señor Iglesias, le tengo menos miedo a su ideología que a su prepotencia".

Señor, la que se ha liado. Al tiempo que María Dolores de Cospedal abandonaba el sillón azul del Gobierno, en el momento en que Iglesias subía los escalones de la tribuna, este debía de ir ya cargadito contra "el vendedor de productos bancos" que, para el líder de Podemos, es Rivera. "Usted no ha leído" a los autores citados. "Sería una falacia decir que para dedicarse a la política es necesaria la formación intelectual... es como la ridiculez" de poner frases célebres en las paredes.

Como Iglesias se ha vuelto a encontrar en su piel con el tono faltón -"Maquiavelo, escuche usted, señor Rivera, para que no tenga que buscarlo en Google", ha repartido leña en la parte donde acaba la espalda de Albert Rivera para sacudir también al PP, "el partido más corrupto internacionalmente". ¿Cómo se deja Albert Rivera humillar con un acuerdo de Gobierno que luego el Gobierno "se pasa por el arco del triunfo?".

El reparto de mandobles ha sido tal que Celia Villalobos, tan pendiente siempre de Pablo Iglesias, ha lanzado comentarios sobre su escaño.

El reparto de mandobles ha sido tal que Celia Villalobos, tan pendiente siempre de Pablo Iglesias, ha lanzado comentarios sobre su escaño tan altos que "hasta se la oye desde aquí, señora Villalobos", ha entrado a saco la presidenta Ana Pastor, llamando al orden al propio Iglesias, que se subía a las chanzas. En los pasillos, la exalcaldesa de Málaga ha negado que hubiera calificado de subnormal a Iglesias, se ha mostrado muy ofendida por la difusión de ese termino entre las filas de Podemos y ha aclarado que le dicho "moderado, moderado".

Rivera ha regresado a la tribuna calmado, tratando de no caer en las descalificaciones que "usted reparte a ciudadanos, PP o PSOE", constatando que es imposible pactar con un Podemos "que lidere Pablo iglesias", un señor con una "ensalada de valores de humildad". "¿Dónde están sus ideas?, ¿alguna idea? Yo no me presento a presidente de Gobierno, usted sí".

Ya sea por la ola del calor, el cansancio de la segunda jornada o las dos cosas, la sensación de sus señorías y los pocos invitados es que es lamentable la velocidad a la que los dos valores regeneracionistas de la política, los nuevos Iglesias y Rivera, son ya tan vintage como los grandes partidos. Ah, y la última sorpresa, la soltura con la que Pablo Iglesias ha fardado de la gestión de Manuela Carmena y Ada Colau, las alcaldesas de Madrid y Barcelona, para demostrar que saben gestionar. Que ambas damas hayan dejado bien claras en multitud de ocasiones sus distancias con el mismo Iglesias no ha sido motivo de rubor para el aspirante a presidente, que hoy ha vuelto a utilizarlas en beneficio propio.

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