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¿Es el cerumen un factor 'protector' para el cáncer de mama?

14/02/2015 09:53 CET | Actualizado 15/04/2015 11:12 CEST
uniquely india via Getty Images

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Imagen: Wikipedia

A veces, la cera en el oído es molesta. Pero tiene una solución muy fácil y económica: los bastoncillos. ¿Sabías que los genes son responsables del tipo de cera que tienes, ya sea húmeda o seca?

Uno podría llegar a pensar que el tipo de cera depende del azar en cualquier población, pero eso no es así. El origen étnico de una persona también está relacionado con la necesidad de usar mayor o menor cantidad de bastoncillos. Esto parece realmente sorprendente, pero es así.

El gen ABCC11 es responsable de determinar el tipo de cera en los oídos. O sea, si usted tiene la cera húmeda o seca.

Hay personas que necesitan usar más bastoncillos porque sus oídos segregan mayor cantidad de cerumen o cera. En realidad, esta sustancia naranja es una barrera protectora para que no ingresen microorganismos que causan infecciones, como bacterias. Lo cual, aunque a veces sea molesto, tiene un rol clave en el sistema auditivo.

El tipo de cera seca predomina en las poblaciones del este de Asia, mientras que la cera húmeda prevalece en el resto del mundo. Eso no quiere decir que personas que viven en América del Sur, España, Italia o Dinamarca no puedan tener cerumen seco, pero sí que hay menos probabilidad de que eso ocurra. Se estima que sólo el 5% de descendientes europeos tienen cera seca. Y eso se explica porque a su vez hay variantes de este gen que predominan en la producción de la cera seca como AA, mientras que las variantes GA y GG se caracterizan por el estado húmedo de esta sustancia. También se ha demostrado que las personas que tienen cera húmeda en el oído son las que mayor olor tienen al transpirar. Y a su vez, sería un factor de riesgo para desarrollar acné.

Un estudio científico demostró que las poblaciones donde hay mayor prevalencia de la variante A del gen ABCC11 son China y Corea. Estos hallazgos, a su vez, sugieren que esta variante se originó hace aproximadamente 2000 años en el noreste de Asia, y desde ahí se diseminó por el resto del mundo. Esta mutación (variante) genética se denomina "efecto fundador". El "efecto fundador" es una situación en la cual una mutación genética ocurre con una alta frecuencia en un grupo de personas o poblaciones, en los que uno o más ancestros eran portadores de esa mutación genética. Esta sería la población donde se originó esa mutación y se transmite predominantemente en ese grupo étnico. Esto ocurre porque estas comunidades en algunos casos se aíslan o practican la endogamia, es decir, que se relacionan y reproducen dentro de un mismo grupo étnico. Un ejemplo de una mutación fundadora" es 167delT del gen GJB2 que causa sordera y está presente en el 4% de la población de judíos askenazíes.

Este gen ABCC11 también participa en las secreciones de la glándula mamaria, y algunos estudios científicos han demostrado algo realmente sorprende: el cáncer de mama es menos frecuente en las poblaciones donde la cera del oído es seca. A su vez, en esta región del mundo, Asia, se ha demostrado estadísticamente que este tipo de cáncer ocurre en menor cantidad en comparación con poblaciones occidentales.

Por supuesto que hay varios factores ambientales como la dieta, el estrés o cuestiones de tipo genético que son factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama. Pero, ¿las mujeres que tienen la cera seca tendrán cierta protección para no desarrollar este tipo de cáncer? ¿Habrá un mecanismo molecular genético que todavía no entendemos que confiere esta protección?

Es llamativo cómo un tema que parece intrascendente, como la cera del oído, podría llegar a convertirse en un hallazgo posiblemente importante. Habrá que esperar en los próximos años si esta línea de investigación a nivel mundial puede demostrar esta asociación de una manera más contundente. Sería algo realmente positivo para entender cómo se podría evitar este cáncer, o tal vez un posible objetivo para desarrollar medicamentos para su tratamiento.

Por ahora, ya te he dicho por qué tienes que usar más cantidad de bastocillos. No lo dudes: en este caso, ¡échale la culpa a tus genes!

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