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Marihuana + conducir = muerte

04/08/2014 07:39 CEST | Actualizado 03/10/2014 11:12 CEST

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Fuente: Wikimedia commons.

La marihuana es la droga ilegal de mayor consumo en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que se drogan con cannabis 147 millones de personas, lo que corresponde a 2,5% de la población mundial. Está claro que al igual que el alcohol, es la puerta de entrada al consumo de otras sustancias legales e ilegales como medicamentos, cocaína, anfetaminas, y heroína, entre tantas otras.

El alcohol es la sustancia más consumida en el mundo, y causa múltiples enfermedades como fallo hepático, diferentes tipos de cáncer, y a su vez, es un grave factor de riesgo responsable de miles de muertes en accidentes automovilísticos en todo el mundo.

Está demostrado que el alcohol es el mayor responsable de causar accidentes de tráfico. Pero, ¿sabías que la marihuana es la sustancia que ocupa el segundo lugar como causa de accidentes de carretera fatales?

Fumar marihuana causa ralentización en las reacciones, dificultad para concentrarse, y disminución de la coordinación, por lo que está claro que afecta severamente a la conducción. Estos efectos negativos ocurren con el uso del cannabis a corto plazo, y también a largo plazo. O sea, cuando alguien se junta con amigos a fumar, y después de una noche placentera vuelve a su casa o se va a bailar conduciendo, ese trayecto es sumamente peligroso para esa persona y para terceros.

La marihuana es la droga ilegal que más frecuentemente se ha asociado con alteraciones en las capacidades de conducción, y accidentes, incluyendo mortales.

Un estudio en Australia que analizó a 3.398 conductores que murieron en accidentes de tráfico demostró que cuando se identificó tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia activa presente en la marihuana, en la sangre del conductor, esa persona tenía mayores probabilidades de ser culpable en el accidente. A su vez, se demostró que a mayor nivel de THC en sangre (2-5 ng/ml o más), mayor probabilidad de que el conductor haya sido culpable del choque.

En las personas a las que se les analizó en un examen toxicológico la concentración de THC en sangre, y especialmente las que tenían altos niveles, las probabilidades de que hubieran sido culpables de un accidente eran de 3 a 7 veces mayores comparado con personas que no se habían drogado ni habían tomado alcohol antes de conducir. Tomar alcohol y además fumar un porro de marihuana implica más riesgos que el uso individual de alguna de estas sustancias. Esta situación no es infrecuente. Es muy probable que la persona que consume marihuana también tome algo de alcohol. La combinación de ambas sustancias, que tienen un efecto depresor en el cerebro, aumenta aún más el riesgo de un choque automovilístico.

Estudios científicos han identificado que hasta el 12,2% de los conductores que murieron en un accidente de tráfico tenían THC en la sangre.

Otras sustancias que están implicadas en la causalidad de estos siniestros en la vía pública son los medicamentos como los opiáceos (morfina, heroína, codeína, oxicodona), benzodiacepinas (alprazolam, clordiazepóxido, diazepam), y drogas ilegales como cocaína, y anfetaminas. Los opiáceos que se utilizan para el tratamiento del dolor moderado a severo, y las benzodiacepinas indicadas para tratar la ansiedad, los ataques de pánico, el insomnio y otras enfermedades, incluyen en sus advertencias del prospecto que no se puede conducir durante su uso. Si la persona toma alguno de estos fármacos de acuerdo a una prescripción médica no habría un problema porque recibe las precauciones por medio de ese profesional. El grave inconveniente surge cuando su uso no es supervisado, y se usan o abusan de estos fármacos sin tener presente las graves consecuencias que pueden causar. El abuso y adicción a medicamentos es un problema grave cada vez más frecuente.

Según la normativa vigente, está permitido conducir con un nivel de 0,5 g/l de alcohol en sangre en vehículos particulares, 0 g/l para conductores profesionales de transporte públicos y carga, y 0,2 g/l para el uso de motocicletas. Cifras que comparten varios países del mundo. Las personas cada vez son más conscientes de que es muy peligroso beber y conducir, y las campañas masivas de comunicación son efectivas para reducir las muertes por accidentes de circulación.

Todavía no hay, sin embargo, campañas de concienciación para que las personas que conducen no fumen marihuana; es igualmente peligroso. Debería empezar a comunicarse este tema de manera urgente a nivel municipal, provincial y nacional. Además, sería necesario que en los controles de vehículos, además de investigar la alcoholemia, incluyan la detección de las otras sustancias que fueron comentadas, especialmente la marihuana.

El cannabis es una sustancia que también mata. Si conduces, además de no tomar alcohol, te recomiendo que no fumes un porro. Puedes matar a alguien.

En mayo hablé con el periodista Eduardo Feinmann sobre la marihuana en su programa de televisión en el canal C5N, y mencioné este grave problema: