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Capítulo XXI: El labriego

22/07/2013 07:27 CEST | Actualizado 20/09/2013 11:12 CEST

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En capítulos anteriores...

Mister Proper ha descubierto que quién llamó al mono para darle el soplo de que el cocodrilo de Lacoste estaba acusándoles a él y a Mimosín de pagar la destellina con billetes falsos, es un contacto registrado a nombre de C. Ahora, intenta averiguar qué personaje de Marketinia puede ser esa misteriosa C.

C..., C..., ¿Quién podría ser esa letra C? Mister Proper llevaba toda la semana devanándose los sesos sin resultado. Ya el viernes por la noche, incapaz de conciliar el sueño, se levantó y salió a la terraza a tomar el aire. Su piso daba a un patio de manzana. Quedaba alguna luz encendida en el vecindario, pero la mayoría de las ventanas estaban a oscuras. De pronto, escuchó ruidos que provenían de la parte inferior de la casa y al mirar, descubrió que su vecino de abajo también estaba levantado. Carretilla, todos le llamaban así. Era ese labriego de los anuncios de Espárragos Carretilla. Vivía en el bajo y tenía un pequeño huerto en el que cultivaba toda clase de hortalizas: zanahorias, nabos, calabacines y espárragos, sobre todo, espárragos. Menudas horas para la jardinería, pensó Mister Proper. Y entonces, cayó en la cuenta: ¡Carretilla!, ¡Carretilla empieza por C! Puede que fuera una idea descabellada, pero lo cierto es que aquel tipo siempre le había resultado sospechoso. ¿Por qué coño iba a todos lados con ese absurdo carrito de madera? ¿Y si transportaba algo más que espárragos? Era más que probable que su verdadera ocupación fuera la droga. Después de todo, aquella carretilla era un escondite perfecto. Y además, seguro que aquel tipo conocía a Mimosín, porque de lo de las drogas tenía sus dudas, pero de lo que estaba plenamente convencido Mister Proper era de que aquel tío era gay. Joder, sólo había que ver la forma en que engullía los espárragos. ¡Se los metía enteros en la boca! Igual que Linda Lovelace en Garganta profunda. Y luego estaba ese pantalón de peto. Todo el mundo sabía que aparte de Don Pimpón, no había nadie en el mundo que llevara pantalón de peto y no fuera maricón. De hecho, tenía sus dudas respecto a Don Pimpón. Después de todo, se tomaba muchas libertades con Espinete. Pero volviendo a Carretilla, claro que sí, él podía ser la C, ¿por qué no? Y en cualquier caso, no perdía nada con probar, así que decidió hacerle una visita. Bajó los tres tramos de escaleras que le separaban de su piso y llamó al timbre. Pasados unos segundos, se abrió la puerta y el hortelano apareció en el umbral con las manos manchadas de tierra.

- Caramba, Mister Proper, qué sorpresa... ¿ocurre algo? Es un poco tarde...

- Don Limpio, si no te importa... verás, no podía dormir, he visto que tú también estabas despierto y...

- Claro, pero pasa, por favor. Supongo que necesitas compañía, ¿no? Me enteré de lo de Mimosín. Es terrible, me imagino que estarás destrozado. ¿Te apetece tomar algo? ¿un Cynar? ¿un revuelto de trigueros?

- Eh, no, no, gracias, Carretilla, no te molestes... en realidad, venía sólo a hacerte una pregunta... bueno, no sé, puede que te resulte raro que te interrogue sobre esto, así, de sopetón, pero tengo que hacerlo: ¿tú conoces al Mono?

- ¿Al Mono? ¿Te refieres al Mono ese del Anís del Mono? Pues sí que es una pregunta extraña, sí. Bueno, no sé, sí, claro, se quien es y eso, pero conocerle, lo que es dice conocerle... la verdad es que no mucho. ¿Pero por qué lo dices?

Mister Proper se le acercó entornando mucho los ojos, igual que había visto hacer a los policías de las series de televisión cuando se enfrentaban a un sospechoso.

- ¿Estás seguro? ¿seguro que no le llamaste la semana pasada?

Desgraciadamente, su acting se acercaba más al de Carlos Sobera en Quién quiere ser millonario que al de Grissom, el de CSI, pero de todos modos empezó a poner nervioso al agricultor.

- ¿Quién, yo? ¿al Mono? ¿para qué querría yo llamar al Mono? Oye, ¿a qué viene todo esto?

- Verás, sé que alguien cuyo nombre empieza por C hizo una llamada al Mono la semana pasada, y creo que esa llamada es muy importante para averiguar lo que le pasó realmente a Mimosín. Y bueno, como tu nombre empieza por C, pues yo... había pensado...

- ¡No jodas, Mister Proper! Hay miles de personas con un nombre que empieza por C...

- ¿Miles?... ¿tú crees? -esto le salió aún más Soberístico, si cabe.

- Hombre, no sé si miles, pero tiene que haber un montón... Yo que se, déjame pensar... a ver... ¡el Corderito de Norit!

- A ese ya le tenía. Y no, no creo que fuera él.

- Bueno, vale, pues... por ejemplo ... Cebralín, la cebra del quitamanchas o... el Calvo de la Lotería... o Cobi, el perro ese tan raro de las Olimpiadas de Barcelona...

- ¡Joder, pues si es verdad que hay muchos! -contestó Mister Proper, que parecía realmente impresionado por el descubrimiento-. Y yo que llevo toda la semana en ello, y no me acordaba de ninguno... ahora que caigo, ¡si hasta el Capitán Pescanova empieza por C!

- ¿El Capitán Pescanova? Sí, es verdad, también empieza por C.

- Sí, ¿tú crees que puede ser él?

- ¡Y yo qué sé, tío! Yo lo único que intento es hacerte caer en la cuenta de que no todos los que tenemos un nombre que empieza por esa letra podemos ser sospechosos de haber hablado con ese Mono.

- Sí, puede que tengas razón, pero...

- ¿Y no sería más fácil que le contaras lo de esa llamada a la policía?

- ¡No!... No, la policía no, no me fío de ellos. Y menos ahora, que he descubierto que el Capitán Pescanova empieza por C. En fin, oye, de verdad que lo siento, no debía haberte abordado así, pero entiende que estoy un poco nervioso y...

- Lo comprendo perfectamente...

- Y yo que había pensado que igual hasta te habías enrollado con Mimosín...

- ¿Yo? -Carretilla se sonrojó ligeramente.

- Sí, fíjate, en mi paranoia me había dado por imaginarme que eras gay.

- Bueno... ahora que lo mencionas -replicó el campesino mientras se acercaba melosamente a Mister Proper- la verdad es que tu osito nunca me puso... en cambio, tú...

- ¡O sea que tenía razón! ¡Eres marica!

- ¿Tú crees que llevaría pantalón de peto si no lo fuera? -preguntó al tiempo que empezaba a juguetear con uno de sus dedos en el fornido pecho de Mister Proper.

- No, claro que no -respondió él separándose-. Oye, ¿pero qué os pasa a todos últimamente? estáis un poco salidos, ¿no? Bueno Carretilla, te agradezco tu interés por mí, en serio, pero no son horas, pronto amanecerá, va a ser mejor que me retire.

- Pues es una pena... -contestó éste decepcionado- en fin, supongo que nos veremos en la reunión de la comunidad...

- Sí, a ver si conseguimos que pinten de una vez la escalera.

- Adiós, Mister Proper.

- Don Limpio... adiós Carretilla.

Era tan suave se publica por entregas: cada día un capítulo. Puedes consultar los anteriores aquí.