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Llega el Golf VII: otro paso adelante

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Hace unos años tuve la oportunidad de hacer unas pruebas comparativas de neumáticos en distintas instalaciones europeas. En las pistas de ensayo de Uniroyal, cerca de Reims observé que el coche mayoritariamente utilizado era el Volkswagen Golf. Pocas semanas después, en el Contidrom, la magnífica pista de ensayos de Continental, al lado de los deportivos más potentes de Porsche y BMW, estaba el Golf como coche básico de pruebas. Nada sorprendente pues se trata de una empresa alemana y estábamos en Alemania. Finalmente utilizamos las instalaciones que Pirelli tiene en Vizzola, cerca de Milán, donde, junto a los Ferrari y Lamborghini había una generosa flota de Volkswagen Golf con los que se hacían las pruebas y ensayos de las cubiertas de mayor producción. Sorprendido por la utilización de este modelo y no de un Fiat (Pirelli y Fiat tienen importantes enlaces financieros y empresariales), uno de los técnicos me contestó: "El Golf es el coche que utilizamos todos los fabricantes de componentes porque es un modelo que se mantiene estable a lo largo de los años y las distintas generaciones. Y además, todo lo que funciona bien en un Golf funciona bien en cualquier otro coche de su segmento; y por el contrario, lo que no va bien en un Golf, no va bien en ningún otro coche".

Recordaba esta afirmación del ingeniero italiano de Pirelli (lamento no recordar su nombre) cuando hace unas semanas asistía en París a la presentación del nuevo Volkswagen Golf; la séptima generación de este coche, que desde 1974 no ha cambiado de nombre y del que se han vendido casi 30 millones de unidades.

Los periodistas tenemos la manía (bastante absurda) de establecer jerarquías en casi todo lo que nos rodea: la mejor película del año, la mujer más guapa de España, el mejor restaurante del Mundo... o el mejor coche de Europa. Como si estos aspectos fuesen cuantificables o mensurables. Para muchos, el Golf es el mejor coche del Mundo: No vamos a caer en esa tentación; pero digamos que el Golf es el coche que sirve de referencia para todos los otros constructores. Y todos o casi todos los coches rivales superan al Golf en algún apartado determinado: consume menos, corre más, tiene más maletero... o tiene un equipo de música con más watios. Pero lo cierto es que el conjunto Golf ocupa por derecho propio uno de los puestos más destacados en cualquier comparación, que es una manera bastante eufemística de decir que es el mejor. O también: el coche por el que más gente está dispuesta a pagar más dinero.

Esta séptima generación aporta mucho y a la vez aporta poco a los ojos profanos. Cuando comience a verse por nuestras calles y carreteras, muchos serán los que no perciban más diferencia que un morro más próximo a las nuevas generaciones del Polo y Tiguan y unos pilotos traseros más rasgados. Sin embargo, casi todo en el Golf VII es nuevo, comenzando por la nueva plataforma, que ha permitido una reducción de peso de más de 100 kilos en el conjunto del coche.

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Nuevo Golf 7. Foto: Volkswagen.

Esta reducción tan importante de peso es una de las causas de una reducción de los consumos que, según las versiones de motor, puede llegar hasta el 23 por ciento. Un valor difícil de imaginar hace tan solo un par de años y que se ha conseguido con el motor de gasolina de 140 caballos biturbo con apagado de cilindros.

No vamos a entrar en describir las características técnicas de todas las versiones de motor y equipamiento. Estos datos y todos los precios se pueden consultar en la página web de Volkswagen.

Pero sí nos queremos detener en algunas ingeniosidades que merecen ser tenidas en cuenta.

La primera es este motor de gasolina de 140 caballos que acabamos de mencionar. Es ya un viejo conocido de las versiones TSI pero que ha subido su potencia desde los 122 caballos anteriores. Es la demostración de cómo se pueden obtener prestaciones más que notables, con cilindradas reducidas; y lo que es más importante: consumos y emisiones verdaderamente bajos. Este motor, con la caja de cambios DSG de 7 velocidades, tiene homologado un consumo promedio de 4,7 litros/100 km; y unas emisiones de CO2 de 116 gr/km. Para que nos hagamos una idea: el motor de 150 cv del Golf IV de hace 10 años (1.800 c.c.) tenía un consumo de 10,7 litros en el ciclo mixto, más del doble, para unas prestaciones muy similares, e incluso menos aceleración.

Pero lo más ingenioso de este motor es el denominado ACT (gestión activa de cilindros) mediante el cual, 2 de los 4 cilindros se desconectan cuando se rueda con cargas bajas: cuando levantamos el pie del acelerador y el coche circula por inercia o a "punta de gas". Un complejo programa se encarga de conectar y desconectar los cilindros, sin que el conductor perciba más que una luz en el cuadro de instrumentos. Combinado con la función start-stop (parada del motor en los semáforos) y la gestión del cambio DSG automático, dan como resultado esa cifra de consumos tan baja que compite con los motores turbodiésel de similar potencia.

Sistemas de detección de fatiga, de ayuda al estacionamiento, de aviso de cambio involuntario de carril, de mantenimiento automático de distancia o anticolisión en golpes en cadena, son algunos de los ejemplos del equipamiento de la nueva generación del Golf, que estas semanas inicia su comercialización en España.

Hablar de precios, con las distintas e importantes ofertas que todos los concesionarios tienen en cartera, es poco menos que imposible. En líneas generales, el nuevo Golf es entre un 2 y un 5 por ciento más caro que las versiones anteriores, pero con equipamientos mucho más completos, por lo que puede decirse que son incluso más baratos... pero ya se sabe que Volkswagen no es precisamente la marca que más barato vende en comparación con los competidores. Eso sí: es la que mantiene más alta la valoración del coche usado, lo que siempre es un factor a tener en cuenta.