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Madrid aparca a botellazos

02/07/2014 07:09 CEST | Actualizado 31/08/2014 11:12 CEST

Nos referimos a Madrid, pero las aberraciones del tránsito y los palos de ciego de los responsables se pueden aplicar a la mayoría de las ciudades del Mundo. Acaba de entrar en vigor, en la capital de España, el nuevo sistema de parquímetros que, dicen los que lo han implantado, es más justo porque penaliza a los que contaminan más y modifica las tarifas en función de la ocupación de los espacios. Falso lo primero y más que discutible lo segundo.

En nuestro país (y en casi todos los países, no nos hagamos ilusiones) todos los propietarios de un automóvil tienen que pagar un impuesto anual al municipio en el que reside el propietario. Un impuesto más que se suma a los muchos que soporta este medio de transporte y que se sacaron de la manga los responsables municipales hace un par de décadas para engrosar sus arcas. Como la avidez municipal no tiene límites y el automóvil es un fácil objeto impositivo, volvieron a establecer otro canon por aparcar en la calle. Cada ayuntamiento lo reguló a su manera, con tarifas y horarios distintos y sistemas de cobro más o menos sofisticados. Habrá quien recuerde los famosos papelitos que había que comprar en los estancos y perforar con un lápiz... o incluso aquellos relojes de cartón en el que señalizabas la hora de estacionamiento.

Los parquímetros de monedas ya los veíamos en las películas americanas de los años 50 pensando que nunca iban a implantarse en nuestro país. ¡Qué ingenuos! Y ahora el Ayuntamiento de Madrid nos dice que su nuevo y sofisticado sistema de pago va a ser mucho más justo y ecológico porque pagaran más quienes más contaminen. Oiga señora alcaldesa: si me tiene que sacar una muela, hágalo; pero no me diga que es por mi bien y que no me va a doler. ¡Si está cobrando por estar parado! ¡Cómo puede decir que un coche contamina cuando está sin funcionar el motor! Sea entonces coherente y cobre menos a los que más tiempo están aparcados. Ya existe un impuesto municipal anual sobre el que aplicar el factor ecológico, pero eso no llena más las arcas. Ustedes han querido incrementar la recaudación de los parquímetros y nos cuentan otra mentira; más que piadosa, ingenua.

Y ya puestos con el tema, añadir algo más. Lo primero es la enorme complejidad del nuevo sistema. Es cierto que son los primeros días de su implantación y que hay aplicaciones para móviles verdaderamente útiles (aquí y aquí) y que facilitan el engorroso sistema. Y otra duda que nos asalta: ¿qué ocurre con los coches con matrículas extranjeras? Nos creemos (a medias) que haya un banco de datos en los que aparece el teórico nivel emisor de un vehículo matriculado en España, pero que haya datos de todos los coches del mundo en función de su matrícula no se lo cree ni el asesor áulico de la señora alcaldesa. Así que a los coches extranjeros les aplican la cuota máxima y a vivir que son dos días. En fin, otro botellón (sí, con sarcasmo) para cabrear a los madrileños.