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Cooperación al desarrollo y elecciones: la señal de lo que importa

21/05/2015 07:03 CEST | Actualizado 20/05/2016 11:12 CEST
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Si un damnificado por el terremoto de Nepal, o una mujer que lucha por la paz y la reparación en Colombia, o un niño que quiere ir a la escuela en Mozambique, tuvieran puesta alguna expectativa en las elecciones del próximo domingo, ésta se vería frustrada por una dura realidad. Apenas importan. Apenas aparecen en los programas de los partidos, menos aún en los discursos.

Oxfam Intermón, junto con varias federaciones de ONGD, hemos realizado un análisis riguroso e independiente de los programas de los partidos que concurren a las elecciones. En la web de vigilancia ciudadana La realidad de la ayuda se recoge la metodología y las conclusiones de este análisis y se anima a presionar a las candidaturas en estas últimas horas.

El partido que saca una mejor calificación es Izquierda Unida, el único que aprueba en casi todas las Comunidades. El PP suspende en todas, aunque ser candidato de este partido no necesariamente significa pasar de la solidaridad internacional, como demuestra el Alcalde de Málaga. Podemos se acerca al notable en algunos programas como los de Comunidad Valenciana y Madrid, pero suspende en otros ya que la Cooperación no estaba en su programa marco para estas elecciones. El PSOE combina aprobados en Madrid, Valencia, Asturias o Castilla León con suspensos en otros casos. Ciudadanos suspende en todas las regiones por no recoger nada o casi nada sobre Cooperación en sus propuestas electorales. Os animo a quienes os importe la Cooperación a revisar esta plataforma que, de forma gráfica, muestra un análisis detallado de los programas.

Claro que la Cooperación Internacional importa poco, dirían algunos, se trata de elecciones autonómicas y municipales. Lo relevante es solo lo cercano, la educación y la salud, el empleo y las infraestructuras, afirmarían. Y si hablamos de lucha contra la pobreza, pues la que tenemos al lado, en nuestras calles, la que algunos no quieren ver, fruto de una crisis que se ha cebado en los más vulnerables, los de siempre.

Sin embargo no fue siempre así, ni tiene por qué serlo, ni es bueno que la solidaridad internacional no importe.

La Cooperación Descentralizada (realizada por CCAA, Diputaciones y Ayuntamientos) fue una potente seña de identidad de la Cooperación al Desarrollo española. En 2008, la de CCAA alcanzó los 467 millones, para caer a 139 en 2013, un recorte del setenta por ciento, similar al de los Ayuntamientos (de 149 a 47 millones). Solo Andalucía y Euskadi mantienen un volumen de fondos que permite una actividad significativa mientras que Murcia (100%), Madrid o Valencia (97%) encabezan los recortes. En el último caso cabe descontar los dineros que se embolsó el consejero Blasco y su trama.

Esta Cooperación no solo ha sido relevante por los fondos destinados a ella. Su proximidad con la ciudadanía se ha mantenido desde su origen, que está en las movilizaciones a favor del 0.7 en los años 90, en cada plaza de cada ciudad. La apuesta por la Educación para el Desarrollo, el acercamiento de los programas a las personas que los apoyamos con nuestros impuestos, la participación a través de Consejos y el fortalecimiento de las organizaciones sociales en España y en los países destinatarios de esta cooperación, han sido rasgos de su identidad.

En algunos casos ha encontrado su valor añadido en apoyar procesos de cambio y capacitación de administraciones homólogas en los países, municipios y regiones, aportando no solo fondos, también experiencia, conocimiento y recursos técnicos desde la administración española correspondiente. Su debilidad ha estado en ocasiones en la dispersión -países y sectores-, la falta de coordinación y cierta fragilidad como política pública, que se fue revirtiendo con el paso de los años, hasta que los recortes frenaron el buen hacer de profesionales en muchos lugares.

Vistos en perspectiva, sus resultados son notables. Del apoyo a organizaciones humanitarias para responder a emergencias al compromiso con la defensa de los derechos humanos, pasando por programas de generación de ingreso y la solidaridad con movimientos que luchan por causas con las que sentimos vínculo y emoción.

La desaparición de esta política pública en muchos municipios y autonomías y en buena parte de los programas electorales, es una mala señal que trasciende la Cooperación. No vale el "ahora toca los de aquí". Mi experiencia me lleva a afirmar que quien se despreocupa de la pobreza y la desigualdad extrema en el mundo, tampoco le importa la pobreza cercana. Y viceversa. Los fondos recortados en Cooperación no han ido a parar a programas sociales de lucha contra la exclusión, que también se han cercenado, sino a otras cosas. Que cada uno ilustre con lo que considere.

Desmantelar la Cooperación es una señal política al tiempo que refleja una determinada (in) sensibilidad por las personas vulnerables. Los "sin hogar" fuera de las calles, los refugiados fuera de España, los recortes en salud y educación que afectan sobre todo a los más débiles, recursos ridículos para luchar contra la pobreza infantil, junto con el desprecio a la Cooperación y otras medidas, forman un conjunto inseparable que responde a opciones políticas. Exijamos a los partidos en consecuencia.

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