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Huele a cerrado en las entrañas de la Unión Europea

05/07/2017 07:23 CEST | Actualizado 05/07/2017 07:23 CEST
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Necesario cambio generacional

Dentro de la UE (abajo, profundo, muy cerca, demasiado cerca de la sala de máquinas) se mueven grupos de presión que promueven intereses de todos los colores -fundamentalmente verde billete-. Entre ellos, se distinguen unos azules con estrellas amarillas, que defienden el proceso de construcción europea y tienen como misión liderar, dinamizar y dar forma la EU de hoy, y sobre todo, del mañana. Digamos, los más europeos entre los europeos.

Hace un par de semanas me vi atendiendo una reunión de uno de estos grupos, "El Grupo Spinelli", cuyo nombre raptan del político italiano, Altiero Spinelli, comunista y defensor a ultranza del federalismo europeo (sistema político por el que un conjunto de pueblos decide construir instituciones comunes para fortalecerse mutuamente y respetarse en lo que les distingue) y de hecho uno de los padres de la UE.

Este grupo, que en cada speech transforma interesadamente a este líder comunista en político independiente, está respaldado por personajes de la primera línea jurásico-política (como el ministro Méndez de Vigo, el excomisario Almunia, el expresidente del Parlamento europeo Josep Borrell o miembros del Parlamento Europeo como Danuta Hubner o Elmar Brok). Además, están fuertemente arraigados en las instituciones y familias políticas tradiciones, y tienen similitudes y relaciones naturales (y más o menos endogámicas) con otros grupos de carácter elitistas y minoritarios, como centros de investigación, medios de comunicación o movimientos de la sociedad civil como las Juventudes Federalistas Europeas, entre otros.

Enfermedades de origen endogamico

A lo que iba. Fui a esta reunión de estos señores en busca de respuestas, los gurús del europeísmo, del federalismo y del progreso supranacional debían tenerlas. Sin embargo, como corresponde siempre que uno buscas respuestas, en lugar de irse cargado de ilusión y respuestas, uno se va con los bolsillos vacíos y la cara de tonto, como si a uno le hubieran robado la cartera. Qué sorpresa...

Un sentimiento provocado quizás por la autocomplacencia burguesa del cortesano que no tiene ninguna necesidad, que lleva años viviendo muy bien en los salones y pasillos de palacio. Me fui con soberana irritación de ver el reflejo de los problemas de la actual UE, concentrados en quienes deberían aportar iniciativa, liderazgo y soluciones, en lugar de obstaculizar con sus cuerpos de baby-boomers la entrada de cualquier otra generación posterior, que pueda poner en duda el status adquirido o heredado:

  1. Desconexion: al igual que su discurso político a nivel europeo, al más puro estilo del despotismo ilustrado, los europrofetas transmiten un enfoque alejado de las necesidades reales de los europeos, gastando más tiempo en recordar las glorias de hombres muertos que las necesidades de los europeos que se esfuerzan por vivir. Especialmente vergonzante es el uso a conveniencia de los recursos históricos, como el Manifiesto de Ventotene, al igual que con el pobre Spinelli. La biblia federalista, cuyo nombre pronuncian vacío del contenido de marcado corte comunista y al que transforman en justificación del modelo mercantilista actual. A los que me digan que esto no es así, quitenle a Europa el mercado común. ¿Qué les queda? Pues eso.

  1. Clientelismo: demasiados lazos con las familias tradicionales europeas. Demasiada endogamia. Como mestizo convencido, lo que se vende como un movimiento independiente presenta demasiadas similitudes con el modelo monolítico que impera a nivel europeo. Falta valentía y falta liderazgo para que los europeístas marquen el ritmo de la integración y no sirvan a sus partidos a nivel nacional, que son los que les dan de comer, alimentando ese sistema parasitario de políticos de carrera, que no saben ni cambiar una bombilla o ni hacerse un huevo frito sin meterle fuego a la cocina. Como dice un amigo, al que le debo la mitad de este artículo, menos "brasseries" y más transparencia.

  1. Soberbia: el proyecto europeo y sus profetas están encantados de conocerse. No existe la autocrítica. De hecho, se agarran a un clavo ardiendo para probar que su fe siempre fue justificada, no viendo la responsabilidad que les corresponde en el fracaso del proyecto europeo basado en el mercado interior, en cuanto a integración de las distintas comunidades que viven en la UE (una moneda zombi, problemas económicos sociales derivados de ella, divergencia social, económica y cultural, mayor desigualdad, Europa de las dos velocidades y el crecimiento rampante de la xenophobia). Una EU que no ha generado por sí sola elementos federadores internos para combatir los externos (Brexit o Donald Trump), y que a falta de proyecto propio que fragüe en el corazón de los europeos, permitirá una Europa sin cohesión interna, ni unión política, ni fiscal posible, sin un cambio de rumbo que permita la identificación de los europeos con el proyecto, imposible sin el desarrollo de una Europa Social genuina.

  1. Deficit de atención: España, ¡ese país!, como siempre, a otra cosa; el representante del Gobierno de España, el muy endogámico señor Méndez de Vigo (repito link), en lugar de presentar el proyecto del gobierno para Europa, aprovechó la muerte del muy ilustrísimo Helmut Khol para marcarse un moonwalk por la tangente y evitar poner en evidencia el "No Plan" del Gobierno español para Europa.

Nuevo ADN para afrontar los nuevos retos

El federalismo no es nuevo, las soluciones se conocen. Incluso en la reunión se mencionaron medidas concretas de las que ya hablaba un tal Hamilton en EEUU en 1790. El camino es claro, el problema es despojarse de lo que ya no vale, que significa atacar el statu quo adquirido de muchos dinosaurios que no saben vivir de otra cosa dejando entrar a la savia nueva, que para bien o para mal tendrá que habitar Europa en las próximas décadas.

Sin embargo, aunque igual de natural es que la nueva generación pida su sitio como que la generación anterior se oponga, el aire fresco necesita entrar, impulsando un cambio generacional que traiga una nueva voluntad a la altura de los tiempos. Esperemos que, más temprano que tarde, la gente que haga las propuestas de la Comisión sea gente que ha sufrido una crisis global, que ha tragado con miles de internships, que ha visto Fargo, o Juego de Tronos, y ha ido alguna vez a FIB o a Glastonbury.

Estos dinosaurios están acabados, que sigan a los mandos de Europa es como decir que en el fútbol siguieran jugando la quinta del buitre, Russell o Chamberlain en la NBA, o que franquistas siguieran gobernando en España... Oops!