BLOGS

Leipzig y las ciudades creativas

19/04/2017 18:10 CEST | Actualizado 24/04/2017 07:24 CEST

Pixabay
Anuncio publicitario en la calle (Leipzig, Alemania)

En el año 1933 Leipzig era, con 750.000 habitantes, la cuarta ciudad de Alemania en términos de población. Consagrada como uno de los principales centros comerciales de Alemania, la ciudad disfrutó de una época dorada justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, con 530.000 habitantes, la ciudad lucha por atraer población y consolidarse como un polo de desarrollo económico en el este de Europa tras una convulsa historia urbana.

Después de la Segunda Guerra Mundial, amparada por el modelo de planificación centralizada propio de una economía comunista, Leipzig se convirtió en el principal foco industrial de la República Democrática Alemana. Un tercio de la fuerza de trabajo de la ciudad estaba empleada entonces en la industria pesada. La metalurgia, la fabricación de maquinaria, la producción química y la minería conformaban la estructura económica de la ciudad. La reunificación resultó ser un período de dolorosa transición hacia la economía de mercado. La incapacidad de la industria de la ciudad de competir con la pujante industria de Alemania Occidental hizo que, en sólo siete años (de 1989 a 1996) desaparecieran 90.000 empleos industriales en Leipzig, una disminución del 90%.

La reconversión industrial provocó una cascada de cierres y despidos y el desempleo se convirtió en el principal problema de la ciudad, alcanzando una tasa de paro del 25% a mediados de los 2000. Como consecuencia de la globalización y los procesos de deslocalización industrial, Leipzig sufrió más de lo esperado en su adaptación a la economía de mercado. Así, los efectos de la reunificación alemana fueron nefastos para la ciudad.

Su situación a finales de los 90 era crítica. Las altas tasas de desempleo, un medioambiente muy degradado como consecuencia de la explotación industrial y una fuerte pérdida poblacional exigían un cambio en el modelo de ciudad. Un fuerte liderazgo político, a cargo del entonces alcalde Wolfgang Tiefensee, obligó a alcanzar un pacto social que replantease la estructura productiva de la ciudad.

En este sentido, las tesis sostenidas por el profesor de la Universidad de Toronto, Richard Florida, sirvieron de inspiración para adoptar un nuevo modelo productivo. La clave del éxito de una ciudad, sostenía Florida en su libro The Rise of the Creative Cities, era atraer y retener talento, no sólo empresas. Apoyado en estas ideas y como consecuencia de procesos participativos, Leipzig dedicó la mayor parte de sus recursos a atraer trabajadores en sectores intensivos en conocimiento como eran la biotecnología, la energía, la logística o las industrias creativas. Para ello, concentró la mayor parte de sus esfuerzos en crear las condiciones necesarias para atraer a esta nueva generación de trabajadores.

Así, las estrategias locales nacidas del pacto social fueron claramente enfocadas a fomentar la regeneración urbana, el desarrollo económico, la integración social y la recuperación medioambiental. Al mismo tiempo, el acceso a fondos europeos y federales representó un papel fundamental en la implementación de estas estrategias. La mayoría de estas medidas, como el proyecto de racionalización del parque de viviendas existente en la ciudad, perseguían aumentar la calidad de vida y el atractivo de la ciudad, restaurando los viejos bloques de viviendas; manteniendo los pisos a precios asequibles o favoreciendo la mezcla de usos espaciales dentro de la ciudad.

A pesar de experimentar un gran crecimiento económico durante la última década y atraer mucha población joven, este crecimiento ha sido muy desigual para el conjunto de la ciudad.

Las generosas transferencias posteriores a la reunificación ayudaron a atraer a nuevas empresas a edificios nuevos o atractivos espacios industriales rehabilitados. Para entender la relevancia de los fondos federales, hay que tener en cuenta que en ocasiones estos constituían casi dos tercios del presupuesto municipal. Esta fuerte inversión y el estímulo activo por parte de las autoridades locales contribuyeron a atraer a prestigiosas compañías como Porche, BMW o Amazon; que desde entonces han actuado como desencadenante para la recuperación económica y el nuevo estatus adquirido por la ciudad. Al mismo tiempo, la combinación de espacios vacíos y alquileres baratos hizo de Leipzig un lugar interesante para establecerse, con muchas oportunidades para jóvenes estudiantes y artistas.

Mientras celebra los recientes éxitos económicos, Leipzig ha ido conformando una imagen de metrópolis postindustrial y creativa, reforzada en gran medida por el papel que han tenido en la construcción de su relato, medios de comunicación como The Atlantic, The Guardian o el New York Times. Titulares como "How Leipzig became Hypezig" (juego de palabras que pretende enunciar como Leipzig se ha convertido en una ciudad mediática), o "Is Leipzig the new Berlin?" (¿Es Leipzig el nuevo Berlín?), contribuyen a reforzar el papel de esta ciudad como ciudad creativa.

tinto|graphy @tintography
Arte urbano en Leipzig (Alemania).

Muchos afirman que Leipzig es una prueba de cómo una administración urbana activa, apoyada por expertos y con la aquiescencia de sus ciudadanos, puede formular planes de desarrollo convincentes que atraigan y sean capaces de retener innovación y talento.

A pesar de esta imagen, Leipzig enfrenta hoy graves problemas cuya solución parece estar lejos de solucionarse. A pesar de experimentar un gran crecimiento económico durante la última década y atraer mucha población joven, este crecimiento ha sido muy desigual para el conjunto de la ciudad. Así, factores como el desempleo o la renta per cápita difieren mucho entre los distintos barrios de la ciudad. La ciudad presenta uno de los índices de desigualdad más acusados del país. Esta desigualdad ha provocado una gran polarización entre su población, fomentando la aparición de movimientos xenófobos (los islamófobos Legida) y el apoyo a partidos políticos de ultraderecha.

Además, la situación económica de la ciudad resulta insostenible a largo plazo. El flujo de fondos federales finaliza en el año 2019 y la deuda pública alcanza cotas inasumibles. En el año 2016, uno de cada cinco euros recaudados por la ciudad se dedicaba a pagar los intereses generados por la deuda de la ciudad. Por otro lado, la masiva afluencia poblacional al centro de la ciudad ha provocado tensiones en el mercado inmobiliario, aumentando los precios de los alquileres y reduciendo el espacio disponible. Se habla abiertamente de gentrificación en el centro de Leipzig.

El gran problema asociado al movimiento de las ciudades creativas, es que confieren una desproporcionada proporción de sus beneficios a un exclusivo grupo de lugares y personas. Tan sólo un limitado número de ciudades y áreas metropolitanas han accedido a los beneficios que promulgaba Florida en su tesis. Muchas más, luchando por mantener su estatus o vencidas por el competitivo contexto internacional, han profundizado las disparidades económicas existentes entre determinadas regiones y han conducido, en última instancia, a la pobreza a gran parte de la clase media.

Prácticamente todas las ciudades y regiones de Europa experimentan crecientes disparidades económicas. La desigualdad es una de las grandes tendencias socioeconómicas de nuestro tiempo y amenaza con convertirse en el caldo de cultivo para la emergencia de movimientos radicales y xenófobos. A medida que la clase media y sus barrios se desvanecen, nuestras ciudades se fragmentan en áreas de riqueza y concentración de ventajas, y áreas mucho más grandes de pobreza y concentración de desventajas. El crecimiento inclusivo de nuestras ciudades es la gran tarea pendiente de nuestra época.