Juan Carlos Ortega

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Ferran Adrià supera a Woody Allen

Publicado: 16/08/2012 07:00

Probablemente pensarán que he perdido el juicio si les confieso que, para mí, el mejor humorista del mundo es Ferran Adrià. ¿Han leído sus textos de humor o han visto sus desternillantes filmaciones cómicas? Seguro que sí, porque su obra humorística es amplísima, una de las más prolíficas de las últimas décadas. La han disfrutado y aplaudido en muchísimas ocasiones, pero sin sospechar que él era el creador, porque nunca firma su trabajo. Adrià jamás muestra su obra en primera persona, sino que lo hace, muy inteligentemente, a través de los comentarios que los demás hacen acerca de ella. Es una nueva forma de humor, radicalmente novedosa, que podríamos bautizar como "humor vicario", realizado a través de críticos gastronómicos y periodistas, sin que estos puedan imaginar que están siendo manejados desde arriba, como marionetas, por todo un genio de la comedia para crear una de las mejores representaciones de humor de todos los tiempos.

En mi escala de ídolos humorísticos, antes de conocer a Ferran Adrià, ocupaba la primera posición Woody Allen. Ahora el americano está en el segundo lugar, pero a una distancia inmensa, casi metafísica, de nuestro compatriota. Pero, aún así, hemos de reconocer que el señor Allen tiene puntos divertidísimos. Pongamos un ejemplo que nos ayudará a entender, de paso, cómo fue superado por Ferrán Adría.

A principios de los setenta, Woody Allen publicó una de las obras de humor más maravillosas del siglo XX. Se trataba de un libro que recopilaba artículos titulado Getting Even (en España el título fue Cómo acabar de una vez por todas con la cultura). Sigue siendo una obra radicalmente moderna, y toda la repelente pedantería que ahí se critica continúa teniendo, desgraciadamente, una vigencia aterradora.

Uno de los capítulos de ese magnífico libro está dedicado al Conde de Sandwich, inventor del Sandwich. Escribe Woody Allen sobre su biografiado:

"En la escuela toma contacto por primera vez con los embutidos y muestra especial interés por los cortes muy finos de roast beef y de jamón. Para cuando se gradúa, esto se ha convertido ya en una obsesión (...) su tesis sobre «El análisis y los fenómenos concomitantes de la merienda de la tarde» llama la atención de los profesores".

Líneas después, podemos leer:

"Fascinado por la gran variedad de sardinas que encuentra, anota en su cuaderno: «Estoy convencido de que existe una realidad permanente, más allá de lo que aún ha podido lograr el hombre, en la yuxtaposición de los alimentos. Simplifica, simplifica»".

Nos narra también lo difícil que le resultó al conde llegar a inventar el Sandwich:

"Después de cuatro años de frenética labor, está convencido de haber alcanzado la antesala del éxito. Expone ante sus colegas dos trozos de pavo con una rebanada de pan en medio. Todos rechazan su obra salvo David Hume (...) aunque físicamente cansado, todavía investiga nuevas formas artísticas (...) su sandwich abierto de roast beef caliente provoca un escándalo por su franqueza".

Woody Allen escribe esta biografía humorística muchos años antes de que en nuestro planeta se instalara con fuerza la vanguardia gastronómica y la visión de la cocina como un arte comparable a la pintura, la música y la escultura. Décadas antes de que esa barbaridad se produjera, el director de cine la utilizaba como elemento cómico, porque nadie en su sano juicio podía imaginar que esa locura pudiera llegar a producirse. Pero ha ocurrido. El otro día, en La 2 de TVE, vi un documental sobre el Bulli que parecía la biografía del conde de Sandwich leída con una voz en off muy seria y adornado todo con imagenes de cocineros de mirada iluminada.

Cuando yo leí la vida de ese conde de Sandwich, adoré inmediatamente a Woody Allen. Pero Ferran Adrià ha dado un paso más. Allen se inventó una vida, pero Adrià la ha encarnado. Y eso tiene muchísimo más mérito.

 
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JMGonzalezAlcor
He sido reponedor, dependiente, comercial, camarer
12:38 de 18/08/2012
Adria es un gran cocinero, como humorista en si no le he visto nunca, lo único que te podría provocar risa era ver la cuenta cuando acabases de comer en El Bulli
16:47 de 17/08/2012
La crítica "constructiva" parecía que era una utopía hasta que llegó Juan Carlos Ortega, cual Che de los artículos de opinión y discusiones varias, de toda índole, y mandó parar. Queda demostrado que se puede criticar sin insultar, ridiculizar o descalificar al objeto del análisis que sea. Tendemos a la polarización, al estas conmigo o contra mi. Eso nos empobrece como personas y como sociedad. Mantengo viva mi curiosidad por esta cocina "de vanguardia", tan pretenciosa, tan propia también de estos tiempos; mantengo mis gustos "tradicionales", y mantengo la idea de siempre; es necesario tener un espíritu crítico, no sacralizar a nada ni a nadie y aun así respetar, admirar con reservas. Gracias al Ortega por conseguir ese maridaje tan escaso entre la crítica y el respeto. Y aliñando las ideas con referencias interesantes. Así si.
20:12 de 16/08/2012
Una vez escuche una frase (No me acuerdo de quien). "Todo en la cuenta, nada en el plato"
18:27 de 16/08/2012
Vale, ya nos reímos un poco de Adria, muy imaginativo, hasta ahora nadie lo había hecho.
17:46 de 16/08/2012
Miguelvaz, ¿es incompatible disfrutar de la contemplación del poster central de una revista porno con la de, al rato y con los genitales a poder ser dentro de los pantalones, de un desnudo cubista en un museo? ¿si uno baila en la fiesta mayor a ritmo de Paquito el Chocolatero se debe colegir entonces que no podrá disfrutar de un concierto de Pat Metheny? ¿Verdad que parece una estupidez que porque te guste lo uno no pueda gustarte lo otro? Pues eso es lo que hacen los que, como usted, contraponen el cocido con la cocina de vanguardia. Se puede disfrutar de todo. De hecho es bastante sano hacerlo (aunque caro, a veces).
Por otro lado, existe un documental titulado "El Bulli, cooking in progress" que, sin ningún tipo de voz en off con pretensiones grandilocuentes, sigue al equipo de Ferran en el proceso creativo. Es muy interesante por su simplicidad y por lo poco en serio que en algunos momentos se toman a ellos mismos, es muy bueno para desterrar imágenes míticas. El trailer (http://www.youtube.com/watch?v=DOrjc6yVkTc) ya dice mucho. Atención a cómo explica Adrià la diferencia entre la gastronomia tradicional y la de vanguardia. Más simple, imposible.
00:08 de 17/08/2012
A mi es que me pasa lo mismo que a los del documental del Bulli: ¡no me los tomo en serio! ¿No es eso lo que quieren?
13:08 de 16/08/2012
Igual que Picasso invitaba a Stalín a parecerse al retrato que le hizo, Adría te prepara un plato con Peta Zetas. Adriá es un genio, no se si cínico o hipócrita ¡o ambas cosas! Yo prefiero un buen plato de cocido.

Un saludo.
12:51 de 16/08/2012
Ferrán Adriá también podría superar a los Hermanos Marx gracias a su famosa frase: "Este es mi menú, pero si ni le gusta tengo más"...

http://masclaroagua.blogspot.com
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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10:07 de 16/08/2012
Señor Ortega,amiguete me gustaría pues tiempo ha que detecto similitudes oceánicas entre su forma de ver la vida y la mia,algunos lo llaman humor.A lo que vamos.Con usted coincido en que el señor Adría es persona de temple genial.Otorga al guisante un protagonismo asaz,(reconozco que esta palabra es de difícil encaje pero desde que la descubrí,alla por el 15 de Agosto del 2012,23:00 hs,me persigue),ensalza espumas,te invita a bañarte en gelatinas y habla de un arenque como otros hablan de un Picasso.Sería capaz de convencerte de las bondades que aporta a un hogar medio español la deshidratación de un jabalí,su posterior almacenaje en la alacena,sin perder ese gesto de primo hermano de San Pedro que le envuelve.Ha escalado montañas de neumáticos,ha invitado al mundo a ese lugar de la cocina llamado "lo siguiente" y ha aparecido en los Simpson.Y no tiene pudor en confesar que su plato favorito es un par de huevos fritos.Un crack.