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Invención y reinvención de la democracia en Grecia

19/06/2012 11:33 CEST | Actualizado 19/08/2012 11:12 CEST

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En octubre de 2009, los griegos dieron mayoría absoluta al PASOK de Papandreu que, con un 44% de los votos se comprometió a restablecer las maltrechas cuentas públicas que los anteriores gobiernos conservadores habían conducido al desastre. En mayo de 2010, en un país que representa apenas el 2% del PIB de la UE, el afloramiento de una deuda de 350.000 millones de euros (el 150% de su PIB, la misma que Italia o Bélgica) desencadenó un draconiano programa de austeridad recesiva. Desde entonces se han sucedido penitencias y castigos, con decisiones impuestas por la derecha europea -hegemónica en todas las instituciones de la UE, incluido el BCE- que ha consumido ya en recapitalizar los bancos tenedores de deuda griega (esencialmente alemanes) más del doble de lo que habría costado liquidarla de un plumazo.

Los griegos -especialmente los más vulnerables, trabajadores asalariados, empleados públicos modestos, pensionistas- no han dejado de sufrir ni un solo día a lo largo de un tratamiento sádico que no ha mejorado en lo más mínimo la salud del enfermo. Grecia ha acumulado sacrificios y recortes de déficits corriente de abrumadora magnitud: sólo que, del mismo modo que sucedería a cualquier familia que renunciase a consumir lo mínimo para subsistir o incluso para asegurarle a sus hijos tres comidas al día, cuando los tipos de interés que se pagan por la deuda se multiplican por tres y se derrumban los ingresos, los salarios y el PIB, no hay modo humano en que los griegos puedan llegar a fin de mes.

Así las cosas, la receta de ricino que se le ha aplicado a Grecia expresa exasperadamente la nueva "regla de oro" con que esta insufrible UE, -subordinada al egoísmo de la derecha alemana y la mayoría suicida de la Canciller Merkel- tritura cualquier vestigio de solidaridad y cohesión: 1) regla número uno: la derecha tiene que ganar sí o sí (en este caso, Nea Demokratia, el PP griego, el mismo que condujo a Grecia a la peor situación económica y social de toda su historia reciente); 2) regla número dos: en caso de que la derecha no gane, se repetirán las decisiones cuantas veces haga falta hasta que gane la derecha, bajo coerción y amenaza, sobre el país entero y sobre todos los griegos, de ser expulsados del pelotón del euro por torpes y por incapaces.

La derecha europea -la política y la mediática- ha compelido a los griegos a votar a Samarás sí o sí "a punta de pistola": en caso de que se les ocurriera darle la victoria a Tsipras, serían expulsados del euro y sobrevendría la catástrofe. En esta trampa diabólica, ¡incluso muchos progresistas han "respirado con alivio" con el regreso del Gobierno de la derecha griega a costa del estrepitoso hundimiento del PASOK!

Se engañan una vez más quienes ensueñan que, cautiva y desarmada la protesta de los griegos ante los ajustes sufridos, los "mercados" se tranquilizarán tras haber alcanzado sus objetivos militares. Esta historia no ha acabado. Y la única enseñanza cierta es que el "síndrome PASOK" pone de manifiesto cómo se puede pasar desde la mayoría absoluta a rozar el 10% de apoyos electorales: asumiendo y predicando que "la política" consiste -desde la derecha a la izquierda, tanto monta, monta tanto- en "tranquilizar a los mercados", cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Desde la laceración de su malestar, la rabia, su pena ante la injusticia de haber sido sometida a un tratamiento insensible a la razón y a la experiencia contrastada en el fracaso de la prueba y el error de la austeridad recesiva, Grecia, la cultura helénica, de la que tantas veces decimos que fue en su día la cuna de aquella civilización que "inventó la democracia", nos traslada ahora a gritos la inaplazable e imperiosa urgencia de reinventar la democracia.