Me refiero en esta ocasión a los fuegos que asolan nuestros montes, y no al incendio que el Gobierno de Rajoy ha generado en nuestra sociedad con su política de recortes sociales. Por desgracia el fuego en el monte sólo ocupa algún espacio en los medios cuando ya es inevitable y se extiende por los campos y montes peninsulares. Cada verano vivimos con impotencia la misma tragedia, aunque el debate se enfría al llegar el otoño, para desaparecer hasta el año siguiente. El gavísimo incendio de Valencia, y los fuegos de Canarias han sido detonantes de nuevo de la reflexión.
En lo que llevamos de año ya van más de 100.000 hectáreas calcinadas, la mayor parte de ellas por un número muy pequeño de fuegos. Hay muchos factores que influyen en que los incendios se produzcan, y en que se extiendan, pero hay tres que considero especialmente relevantes: el cambio climático, los recortes presupuestarios y el abandono rural.
Los datos sobre cantidad de fuegos y superficie quemada varían mucho de un año a otro, sin una tendencia definida. Hay años en los que hay muchos fuegos, y otros en los que disminuyen. Sin embargo hay un dato que mantiene una indiscutible tendencia al alza: el de los llamados Grandes Incendios Forestales (GIF). Se trata de incendios que afectan a una superficie superior a las 500 hectáreas. Los grandes incendios se producen cuando se dan unas condiciones ambientales extremas de sequedad, temperatura y viento. En esas circustancias es prácticamente imposible luchar contra ellos, y las llamas se extienden sin freno a veces durante días enteros. Algunos de estos incendios se han cobrado un alto número de vidas humanas, como el de Guadalajara de julio de 2005 que se cobró 11 vidas humanas. El fuego se convierte en un enemigo imbatible cuando el medio ambiente es un infierno de sequedad, temperatura y viento.
La mala noticia es que el número de días en verano en que esas condiciones tan favorables a los grandes incendios se producen van en aumento. Cada verano son más los días en que la fatídica regla de los 40 se cumplen. Es un síntoma más de que algo está cambiando en nuestro clima.
A ello debemos unir el abandono del mundo rural, que hace que nuestros montes cada vez estén menos trabajados, y por tanto sean más vulnerables al fuego. La falta de actividad en muchos montes, hacen que el combustible esté listo para prender.
Y la puntilla llega con los recortes generalizados a las políticas ambientales, y más concretamente a la prevención y la lucha contra los incendios forestales. Esos recortes pueden parecer inocuos a quien no está familiarizado. Pero los incendios en Valencia sin ir más lejos ponen de manifiesto cómo la prevención es la mejor inversión. El pequeño ahorro que se pudiera conseguir reduciendo en la lucha contra incendios, supone finalmente un enorme coste al analizar los daños de los enormes incendios.
En definitiva nos encontramos en un escenario ambiental en el que el aumento de los grandes incendios parece inevitable en el corto plazo. La receta contra ellos no es sencilla e implica decisiones e inversiones en ámbitos diversos donde la prevención debe jugar un papel prioritario. Por ello decimos que los incendios se apagan en invierno.
Nota: Este artículo se escribió antes de que este domingo se declarase el incendio en el Alt Empordá (Girona).
Seguir a Juan López de Uralde en Twitter: www.twitter.com/juralde
http://24.media.tumblr.com/tumblr_m7mg625HCI1qz778zo1_1280.jpg
Otra cuestión es mantener un gran número de cortafuegos digamos uno cada 1km cuadrado y en zonas de difícil acceso mantener en ellos plantas como la Pita (genero agave) muy resistentes al fuego, [pero no cactus que en ciertas zonas se vuelven muy invasoras ya que son capaces de reproducirse muy bien por esquejes (trozos cortados)], aunque no sea una planta autóctona de la zona.
Otra cosa sería que más allá de 10km del foco ó focos, de un incendio se pueda construir.
"¿Cuando hablaremos del Gobierno?... "El año que viene, si dios quiere", que decía el Hermano Lobo.
Todo eso de la sequía, el calentamiento global, la interrupción, incluso eliminación, de las tareas de desbroce y limpieza, la Regla de los 40, es sobradamente conocido. Sin ánimo de ofender, en 3º de ESO hay trabajos de los estudiantes muy bien documentados al respecto corriendo por el "Rincón del vago".
Mire, Sr. López de Uralde: Cuando el Gobierno de la Nación está en manos del Partido Popular, y más con un Ministro que firma recalificaciones como quien firma autógrafos, la cantidad de Incendios crece de forma ostensible. Estúdiese usted las estadísticas.
La cuestión no es volver a contar, en tan buen trabajo de clase, las circunstancias medioambientales que llevan a este desastre; el deber de un político, un representante de todos nosotros,y más si se dice de izquierdas, es ponerle nombres a las cosas.
Estos incendios, el 99%, tienen como causa principal La Especulación. De ello no dice usted nada en su entrada. Y así nos va.
Un poco de seriedad, por favor. Y mucho compromiso, que hace falta.
Gracias por su tiempo.
http://meenfurece.blogspot.com.es
De los Pirineos para abajo, solo ha valido la especulación. En lugar de invertir en futuro para nuestro territorio, la inversión a sido especulativa, en apartamentos, aeropuertos, autopistas, aves, etc... que ahora nos cuestan pagar y nos han dejado las infraestructuras primarias en precario.
Por favor, dejemos ya de echarle la culpa al clima de lo que solo es por causa de la irresponsabilidad, la cara dura de algunos y la falta de honradez y el cinismo de muchos. Que así nos va.
http://meenfurece.blogspot.com.es
http://hacksperger.wordpress.com/
En un pais donde se destinan cientos de miles de millones de euros a prestaciones por desempleo. El empleo de parte de toda esa fuerza de trabajo en la limpieza y mantenimiento de los bosques y la regeneración medioambiental debería articularse desde los medios oficiales.
No siendo así, que grupos de voluntarios indignados o ecoprofesionales de la captación de fondos se dediquen a ocupar para su limpieza los bosques poniendo en evidencia lo que no se está atendiendo desde los medios oficiales. Esto daría cuenta de un nivel de civismo que hasta ahora se limita a la protesta en plazas y otros lugares comunes (dejando tras de sí ingentes montones de basura y quema de contenedores).
Por la regeneración mediambiental de lo que que hay reparto del trabajo que hay y trabajo de la tierra que hay.
+ChoppedNO
Por otro lado los bosques son propiedad privada, grupos voluntarios indignados y ecoprofesionales no pueden limpiar los bosques si el propietario no quiere.
el incendio de un monte limpio es menos virulento y más fácl de apagar.
de los 12,5 millones de hectáreas se podría empezar por el 35% de titularidad pública y tal vez algún propietario estaría encantado de que a través de un servicio municipal pudieran mentenerle limpio el monte...
y un niño preguntaba : "¿De quien es el agua, de quien es el mar, de quien son las olas y de quien la sal?
Luz, +Luz. +ChoppedNO