Juan Moscoso del Prado

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Charlotte arranca en frío

Publicado: 05/09/2012 08:34

Con un ambiente muy distinto al de hace 4 años en Denver, la Convención Demócrata ha arrancado este martes en Charlotte, Carolina del Norte. Demócratas y republicanos han optado en estas elecciones por reducir a 3 los días de convención, quizás por ahorrar algo en tiempos difíciles, quizás por imposición de los todopoderosos medios de comunicación. También, ambas convenciones se celebrarán en estados con resultado incierto, los "swing states" -los de Mitt Romney eligieron Florida-, dos estados que en 2008 apoyaron a Barack Obama y que en noviembre podrían caer del otro lado.

Uno de los problemas del sistema de colegios electorales -el ganador se lleva todo- es que en los grandes estados claramente decantados hacia el azul demócrata como California o Massachusetts, o el rojo republicano como Texas - aquí los colores van al revés-, los candidatos ni están ni se les espera porque concentrarán su presencia en los estados que decidirán el resultado, los cruciales campos de batalla como aquí los llaman. Desde la victoria de George Bush hijo en el año 2000 contra Al Gore, a pesar de que Gore obtuvo más voto directo, el debate sobre la reforma del sistema electoral sigue vivo. Un sistema que constitucionalmente pretende ponderar población y territorio, y que falló estrepitosamente hasta el punto de que fue el Tribunal Supremo quien realmente eligió al presidente de los Estados Unidos. ¿Se imaginan algo así en España?

El ambiente, decía, es muy distinto al de hace 4 años cuando a pesar de que la crisis ya había comenzado nadie podía imaginar hasta dónde iba a llegar. Entonces Obama parecía tener la fórmula para sacar a su país e incluso al resto del mundo de la crisis financiera y económica que todavía no había cruzado el Atlántico y arrasado Europa e, incluso, parecía saber cómo resolver problemas que entonces ocupaban las primeras páginas de la prensa mundial como el cambio climático o las consecuencias de una guerra basada en mentiras como la de Irak.

Hoy, por contra, no se respira el entusiasmo, la esperanza e incluso el vértigo de 2008 cuando parecía un sueño que un candidato con el perfil de Barak Obama pudiera ganar. Sin embargo, todo el mundo sabe que en estas elecciones las opciones que se confrontan son con toda probabilidad las más distintas desde hace décadas. El modelo de país que proponen y desean Romney y Ryan es radicalmente diferente al que Obama y Biden no han conseguido culminar y mucho menos consolidar desde 2008. Probablemente la reforma sanitaria que logró que los casi 40 millones de estadounidenses que carecían de cualquier tipo de cobertura la tuvieran por primera vez en su vida, y que los piadosos republicanos quieren desmantelar, simboliza la dimensión de la batalla que se avecina.

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Un duelo a muerte con un partido republicano más escorado a la derecha que nunca dominado por el tea party, un partido que en Tampa ha demostrado lo que es hoy, un partido blanco sin apenas presencia de las minorías que en la próxima década serán mayoría, y ultraconservador en todo y sobretodo en lo religioso -por supuesto cristiano con multitud de apellidos-. Un amigo laborista británico que acudió a Tampa por, digamos, cortesía de partido, me contaba hoy que allí un delegado se le acercó y transmitió sus condolencias porque su país -el Reino Unido- había sido tomado por los musulmanes.

Los republicanos quieren reducir los impuestos a los más ricos para reducir el gasto público al 20% del PIB mientras machacan en los medios de comunicación con un solo mensaje: ¿Está Ud. mejor que en 2008? No sólo es la reforma sanitaria que asegura cobertura aunque sea con pólizas privadas, es también el sistema público para los jubilados -Medicare- el que quieren herir de muerte.

Demócratas y republicanos son en 2012 más distintos que nunca y por ello estas elecciones son las más trascendentes en décadas. Para el resto del mundo el reto es también formidable por las consecuencias del camino que elegirá la primera potencia para salir de la crisis generada por unos principios que la han sobrevivido -los de Romney y Ryan-, y el intratable modo de relacionarse con el resto de países al que puede llevar una victoria republicana.

 

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14:23 de 05/09/2012
Neoliberalismo puro y duro: eso es lo que representa el Partido Republicano estadounidense. Los pobres, las personas dependientes, los parados de larga duración y todos/as aquellos que no tengan un perfil productivo deben ser suprimidas como perceptoras de ayudas de todo tipo por parte del estado. Y en cuanto al estado, se dedica a lo mínimo: policía, ejército y aquellos sectores económicas poco rentables para la iniciativa privada. La estructura burocrática se percibe como un cáncer que es necesario eliminar y sustituirlo por la empresa privada, más eficiente y productiva.
Además del liberalismo, añádanse unas gotas de darwinismo social ( los podres lo son por su ineptitud para mantenerse a flote en este valle de lagrimas); aderezar con una cucharada de fascismo científico (la teoría de la evolución de Darwin es una gran mentira y lo "científico" es hacer una lectura más o menos literal de la Biblia); finalmente, los ricos deben pagar muy pocos impuestos porque de esa forma les queda más dinero para invertir y para divertirse.
Todo esto puede sonar a broma, pero es un programa parecido al que utilizó George W. Bush para ganar las elecciones presidenciales norteamericanas no hace tantos años.
12:47 de 05/09/2012
Estoy de acuerdo con usted, las diferencias prográmaticas entre ambos partidos son enormes, pero esto ya ha ocurrido en otras ocasiones, la peculariedad es que el programa de los republicanos deja un sabor de "deja vu ", recuerda al programa de Reagan y sobre todo de Thatcher, al primero con las bajadas de impuestos a los poderosos y a la segunda en su concepto de sociedad, el discurso de Paul Ryan sobre los individuos y el Estado es un mero plagio de lo que dijo Thatcher " no hay sociedad si no individuos, idea necia e inviable por que llevaría a la desaparición del propio país ya que no habría nexos que unieran a los individuos para formar un TODO, llamemoslo Estado o Sociedad, por cierto Mr. Ryan ha vivido del Estado como miembro de la C. R.
Los democrátas tienen el problema de que muchas de las propuestas de 2008 no han podido llevarse adelante, por cierto por la oposición terca y durísima de los republicanos, esa frialdad de la que usted habla puede venir por ahí, pero con todos los " peros " yo seguiría votando a Obama, aunque por cierto sigo pensando que Mrs.Clinton hubiera sido mejor Presidenta.
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Superusuario de El HuffPost
Asmodeo
Un mar de dudas
12:29 de 05/09/2012
Las diferencias estriban fundamentalmente en la radicalización republicana y no en la corrección demócrata de sus políticas contrarias a su propio programa electoral. Obama está resultando ser, o probablemente lo será si repite mandato, un nuevo Clinton, sólo basta ver las personas que le aconsejan. Se encuentra así en la misma situación, salvando las distancias, que los socialdemócratas europeos. Sus bases electorales naturales están desencantadas y defraudadas, sintiéndose incluso traicionadas, en una situación económica muy difícil en que la gente, clase media fundamentalmente pero también parados, puede creer que, aunque no compartan la ideología republicana, al menos les ofrecerán soluciones urgentes para encontrar trabajo o reducir impuestos en una difícil situación. Estarán entonces terriblemente equivocados, según mi opinión, como equivocados estaban tantos parados, funcionarios y pensionistas que le dieron en España la mayoría absoluta al PP.