En la década pasada algunos pensaron, no sin razón, que Quentin Tarantino había dejado atrás su mejor momento. Después del exhaustivo festín para freaks cinéfagos que fue el díptico Kill Bill, de la grosera, casi insoportable egolatría de Death Proof y de la entretenida pero errática Malditos bastardos, el mitómano...
(1) Comentarios | Publicado 9 abril 2013 | 15:41