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'Girls' sólo quiere divertirse (entre blancos)

Publicado: 05/02/2013 08:02

Evidentemente en plena emoción por sus victorias en los Globos de Oro, Lena Dunham, creadora, guionista, directora y protagonista de la serie de HBO Girls, concedió hace poco una entrevista en la que quitó importancia a las críticas que se hacen a su serie diciendo que proceden sobre todo de hombres de 58 años que no entienden -parafraseando y leyendo entre líneas- la originalidad ni la exuberancia juvenil de la nueva generación que aparece en la serie.

Es curioso, si se tiene en cuenta que la página web Vulture ha informado de que el mayor grupo de audiencia de Girls, el 22%, está formado por "tipos blancos mayores de 20 años". Es más, el 56% de los espectadores de la serie son hombres. Algunos dicen que se debe a la frecuencia con la que hay desnudos y escenas de sexo explícito. Eso no hace daño. Pero la principal razón para ver Girls es que la serie trata de ser una voz para su generación, igual que El guardián entre el centeno, Ve y dilo en la montaña, Los desnudos y los muertos, En la carretera, Beloved, Generation X, El club de la buena estrella, Esclavos de Nueva York, Menos que cero y Luces de neón fueron voces para sus generaciones.

Girls quiere contarnos algo importante sobre las mujeres de veintitantos años del siglo XXI. Y los que somos mayores deberíamos escuchar siempre esas voces nuevas que lanzan una llamada.

¿Pero qué es lo que nos dicen?

1. Su mundo es en su mayor parte blanco.

La temporada pasada se criticó la serie porque era demasiado blanca. Un espectador que viera todos los episodios seguidos podía quedarse deslumbrado por la nieve. Esta temporada, en ese gueto blanco se ha producido una brecha, la de un personaje negro al que presentan como un amante enloquecido, con los minutos de pantalla suficientes justo para practicar sexo y decir un par de frases sobre que quiere algo más en una relación. Un consolador negro habría bastado y habría salido más barato.

No creo que haya que espolvorear cada serie de forma indiscriminada con personas de distinto color, sexo o preferencia sexual como si fueran una especie de condimentos exóticos. Si el argumento necesita un personaje negro, estupendo. Una historia sobre un barrio negro no debe forzosamente tener personajes blancos solo para equilibrar el perfil racial. Pero aquí parece que se ha hecho un esfuerzo para añadir algo de color, y el resultado parece forzado.

2. Les gusta hablar de (y a veces practicar) sexo.

Es una especie de lista de lo que hay que hacer para ser traviesas: masturbación (hecho), sexo durante la menstruación (hecho), sexo oral (hecho), sexo anal (hecho), virginidad (hecho), etcétera. En realidad, los momentos más cautivadores de la serie son estas escenas incómodas, torpes y en general embarazosas (para los personajes). Hablan con gran audacia sobre el sexo, pero sus acciones, muchas veces, son tímidas e insatisfactorias. El contraste que presentan unas personas a las que se ha enseñado que en sexo vale prácticamente todo e intentan estar muy seguras de sí mismas, al tiempo que se debaten con sus fragilidades, suele ser fresco y original, y nos dice muchas cosas de esta generación.

3. Se preocupan demasiado por sí mismas, son demasiado empalagosas y, la verdad, no son tan divertidas.

Se supone que estas chicas deben parecernos encantadoras por sus fallos de carácter. Su intenso egocentrismo pretende ser gracioso, y puede serlo... a veces. Pero no lo suficiente para vencer nuestra impaciencia ante su incapacidad de aprender nada en lo personal. Todas ellas son personas formadas, pero terriblemente ignorantes.

No es solo culpa de Girls. Es injusto echar tanta responsabilidad a algo que, en definitiva, es una comedia como tantas. Parte de la culpa es de que el público, desesperado por tener una voz generacional, recurra a una comedia para expresarla, en vez de la gran literatura. La cineasta y autora de relatos breves (y fan de Dunham) Miranda July es una voz mucho más apropiada para una generación a la deriva en las difíciles aguas de Grandes esperanzas y una Gran Recesión.

Cuando tropieza es cuando se toma a sí misma en serio. Me gustaría que expresara su seriedad siendo más divertida. Seinfeld insistía en ridiculizar la superficialidad y el egocentrismo de los personajes y lo elevó a la categoría de comentario social. Y era cómico. Otras dos series protagonizadas por chicas que ascendieron hasta ser voces de una generación fueron Es mi vida y Wonderfalls. Ambas series eran divertidas, pero también perspicaces y originales. Quizá por eso las dos duraron una sola temporada y luego se convirtieron en series de culto. Girls, una voz más pacata y segura, ya ha renovado para su tercera temporada.

4. Los chicos son más interesantes que las chicas.

Adam, el desagradable novio de Hannah (Lena Dunham), es un personaje maravilloso, cuyas peculiaridades nunca disminuyen la profundidad de su carácter. El episodio en el que actúa en un espectáculo en solitario es brillante. Charlie, el exnovio de Marnie, es una compleja mezcla de demasiado estable y demasiado bueno. El hecho de que le abandone una chica que es más aburrida y superficial de lo que ella le acusa de ser a él constituye un excelente comentario social, aunque más bien parece ser un resultado involuntario de la historia. ¿Es posible que Dunham escriba mejor los personajes masculinos que los personajes femeninos?

Girls tiene buenas intenciones y buenos principios. Quiere ser más que la suma de unos elementos muy familiares. Y a veces lo consigue. Tal vez esta temporada su voz se haga oír más y sea más clara y tenga más cosas que decir. Merece la pena escucharla.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

 
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