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Porque, aun teniendo sobrada fuerza, no convencieron a la militancia

24/05/2017 07:27 CEST | Actualizado 24/05/2017 07:27 CEST

Días antes del uno de octubre del pasado año, escribí un artículo que describía los fatídicos hechos a los que nos enfrentábamos todos aquellos que formamos parte de esta gran familia socialista. A pesar de ello, también hacía un canto a la esperanza y a mi afán por recuperarnos en un futuro que no esperaba tan lejano. Cuento con la suerte de haber asistido, durante todos estos meses, a constantes sucesos que avalaban un proceso de maduración del que no sólo hemos participado, sino que no ha podido acabar de mejor manera. Ante el acorralamiento y la mirada patente de toda la prensa nacional, el escándalo con el que algunos disfrutaban y la vergüenza que muchos sentimos, muchos fuimos los que nos sumamos a un proyecto que nos daba la oportunidad de poder soñar con el partido que nacía un flamante dos de mayo allá por 1879. Este proyecto puedo que, hasta el día de hoy, ha continuado animándonos cada día a conseguir nuevos objetivos que ensalcen e impulsen cada paso que demos desde la socialdemocracia que representamos.

En ese sentido y desde la militancia socialista de cada lugar de España, sin importar lo grande o pequeño que este sea, se llevó a cabo la idea de un compañerismo tan arrollador que unía a todo aquel que lo conocía, para no cejar en el empeño de luchar por las ideas y valores que demuestran nuestras siglas. Arropándonos los unos a los otros en cada momento de flaqueza que hemos vivido, trabajamos a la vez por recuperar las aspiraciones socialistas que inspiraron la fundación de nuestro partido y por evitar los conflictos surgidos anteriormente en los nuevos tiempos que nos esperan. Conflictos que, derivados de imposiciones y dimisiones forzadas, se desdicen del sistema de elección democrático que siempre defendimos y que este domingo demostramos.

Hemos sobrevivido a consideraciones tan cínicas como incoherentes y hemos dado una lección de democracia interna intachable.

Este movimiento, capitaneado por un Pedro Sánchez que no sólo ha ganado más apoyos en las bases, sino también el respeto de las mismas, ha demostrado que el Partido Socialista quiere volver a ser la izquierda que nunca debió de dejar de ser, aunque sólo sea por el respeto de todos aquellos que vivieron un tiempo en el que ser socialista y expresar tus ideas te llevaba directamente a perder la vida. Hemos demostrado que no queremos regalar oposiciones, ni huecos en el electorado, ni tampoco queremos seguir cavando nuestra propia tumba. Porque tenemos historia más que de sobra para seguir escribiendo capítulos de socialismo.

Podríamos sacar un montón de conclusiones al respecto a un circo en el que hemos sido los principales perjudicados, pues innumerables han sido las trabas a las que nos hemos enfrentado en los últimos meses en cada fila del Partido Socialista. Hemos sido la comidilla de algunos medios, que han actuado de manera absolutamente impresentable, embarrando con abrumadores titulares las portadas de sus más vendidos que comprados periódicos. Alegando que los socialistas hace tiempo que perdimos el rumbo, la derecha seguía frotándose las manos con este tipo de información en determinados medios de comunicación, a pesar de que son ellos los que están sentados en los banquillos de un juzgado anticorrupción.

Hemos sobrevivido a consideraciones tan cínicas como incoherentes y hemos dado una lección de democracia interna intachable. Hemos desafiado a las élites de todo un país y, hartos de que nos tomaran el pelo, demostramos que esto es lo que pasa cuando se juega con nosotros y con nosotras. Hemos resistido a todo y a todos, y por eso nuestra lucha no ha sido en vano. La lucha de toda una militancia que, cargada de tesón, devuelve la ilusión y la fuerza que le han sido arrebatas, con un movimiento que, capaz de mover montañas, responde a la llama que aún resiste porque, a pesar de que lo intentaron, nunca fue apagada.

Siendo partidarios de fortalecer la unidad del PSOE, algo que nunca hemos negado, a rauda tarea nos enfrentamos. Una medalla que no nos podemos colgar sin ganarla, pero una más, somos conscientes de que llegaremos a ganar. Porque vamos a recuperar la credibilidad y vamos a sacar adelante este partido codo con codo, reconstruyéndolo con un esfuerzo que llevaremos a cabo en colectivo, para que no se cometan los errores del pasado y por la ciudadanía que, con su voto, depositó su confianza en nosotros. Pero sobre todo, por nosotros mismos, para luchar contra las injusticias, por nuestras iniciativas y por seguir dándole las respuestas que le debemos a toda esa gente que confía en nosotros y también a toda la que volverá a hacerlo pronto. Porque nuestros hechos nos avalan y porque no podemos perder la coherencia ni con nuestra historia, ni con nuestra ideología.

Porque cansados del linchamiento, la rabia y todas las actitudes negativas que llegaron a mostrarse durante el desarrollo de unas primarias que parecía nunca llegaban, llegó el día en el demostramos que, para desgracia de muchos, el socialismo aún sigue muy vivo. Porque podremos caernos, las veces que sean necesarias, que otras tantas serán las veces que nos levantemos.

Ha sido un auténtico placer contribuir a la búsqueda de la ilusión en personas que ni si quiera sabían lo que era este movimiento. Gracias a cada una de esas personas que he conocido a lo largo de este camino, sobre todo a toda esa juventud, que parece minoritaria, pero que a la hora de salir a pelear demuestra que comparte contigo toda esa vitalidad y compromiso por conseguir que cada día amanezcamos en una sociedad mejor.

Por seguirlo recorriendo juntos, por todo lo que me habéis aportado y por ayudarme a no perder la esperanza, NUNCA.