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Por qué más deportistas como Fu Yuanhui deberían hablar sobre el tabú de la regla

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NADADORA
AFP
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Tres hurras por la nadadora china Fu Yuanhui, que no sólo ha ganado una medalla de bronce en Río (y nuestros corazones con su reacción), sino que además ha contribuido a romper los tabús que rodean a la menstruación ondeando, de paso, la bandera de los derechos de las mujeres.

Durante una entrevista después de una prueba en la que quedó cuarta, habló abiertamente sobre su período y afirmó: "Me vino la regla ayer y estuve especialmente cansada".

Pese a que 800 millones de mujeres conviven con la regla, su comentario sobre este proceso totalmente natural ha dado lugar a numerosos titulares en todo el mundo, ya que el tema sigue siendo tabú.

También copó titulares la tenista Heather Watson cuando afirmó que el hecho de tener la regla pudo haber contribuido a que perdiera en el Open de Australia el pasado enero.

Son muchas las mujeres que sienten que su período afecta a su capacidad para hacer deporte. De hecho, un estudio de WaterAid revela que el 23% de las mujeres británicas sacrifica una sesión deportiva de entrenamiento por la regla, mientras que más de la mitad de las mujeres evitaría ir a nadar durante este período del mes. No es necesariamente porque se sientan incapaces físicamente, sino en parte por miedo a una pérdida menstrual accidental que les valga la humillación pública.

¿Por qué es tan importante hablar abiertamente sobre la menstruación? Porque cuanto más se oculta el tema, más cuesta a la gente hablar sobre ello, ya sea a una adolescente asustada por lo que le está pasando o a un urbanista que instale baños públicos para las mujeres en la ciudad.

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Para millones de mujeres del mundo en vías de desarrollo, la regla es más que una incomodidad. En muchas culturas, la menstruación está rodeada de silencio y estigma, que afecta al día a día de las mujeres. En algunas zonas de Nepal, por ejemplo, la creencia de que las mujeres son impuras cuando tienen la regla las obliga a llevar a cabo estrictas prácticas, como no comer con su familia, no tocar ciertos alimentos, ser excluidas de ceremonias religiosas y dormir en pequeñas cabañas, apartadas de su familia.

En algunas partes de Tanzania, se cree que si alguien ve una compresa o paño menstrual, la dueña será maldecida. En Afganistán dicen que si entierras o quemas tus compresas, tendrás la regla constantemente y para siempre. En algunos lugares de India prevalece el mito de que enterrar las compresas provoca infertilidad, mientras que en Sierra Leona algunos piensan que que una compresa usada te deja estéril.

Además, una de cada tres mujeres tiene que hacer frente a su período sin la intimidad que ofrece un baño privado. Cuando no hay aseos privados y seguros en los colegios, las chicas suelen faltar a clase cuando tienen la regla, o directamente dejan la escuela cuando alcanzan la pubertad. Si no hay ningún sitio higiénico donde puedan lavar sus compresas o asearse, las chicas también corren el riesgo de sufrir infecciones.

Poder sobrellevar la menstruación de una forma higiénica y digna resulta crucial para la salud de las mujeres. Es un importante paso para lograr la igualdad de sexos.

WaterAid ha está luchando para que todas las mujeres tengan acceso al agua y a un saneamiento y a una higiene adecuados de aquí a 2030. Para apoyar esta campaña, se puede firmar la petición Toilet Saves Lives (los baños salvan vidas).

Hay que hablar abiertamente sobre esta cuestión para acabar con el estigma que rodea a la regla, y comprometerse a encontrar soluciones para la gestión de la higiene menstrual en un esfuerzo por mejorar la salud, la educación y el acceso a las instalaciones sanitarias.

Fu Yuanhui es una deportista que, sin darse cuenta, ha arrojado luz sobre este dañino tabú. Pero todos juntos podemos contribuir a romper el estigma de la menstruación.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano