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Penélope Cruz, el mundo a sus pies

21/12/2012 08:17 CET | Actualizado 19/02/2013 11:12 CET
PAOLO PORTO

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Penélope Cruz en una imagen de la película Volver a nacer. Foto: Paolo Porto.

Penélope Cruz es la española que más lejos ha llegado nunca en el mundo del cine. Conviene recordarlo de vez en cuando. Nos hemos acostumbrado a tenerla tan a menudo delante de nuestros ojos que corremos el riesgo de perder la perspectiva y no apreciar la auténtica envergadura de lo que ha conseguido.

Se cumplen 20 años de la irrupción del fenómeno. En 1992 Penélope estrenó Jamón, Jamón de Bigas Luna y Belle Époque de Fernando Trueba. A sus 18 años ya era alguien en el cine español.

Es un buen momento para hacer balance. El resumen de la carrera de Penélope es sencillamente espectacular. Su talento, belleza e increíble fulgor han cautivado al mundo y, concretamente, a algunos de los cineastas más aclamados del cine internacional. Ha logrado un Óscar y otras dos candidaturas a esos premios, algo asombroso para una actriz no anglosajona. Ha sido distinguida por el cine español (tres Goya y otras tres candidaturas, además de muchos otros premios de diferentes colectivos), el cine británico (un Bafta), el cine italiano (un David de Donatello), por los premios del cine europeo (un premio del público) y por el Festival de Cannes. Francia la condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, otra en el Paseo de la Fama de Madrid y, desde el pasado verano, con una réplica de cera en el Museo Grévin de París, con la que sus responsables quisieron "rendir homenaje a una actriz imprescindible que ha sabido hacerse valer a escala mundial". A veces, los piropos nos suenan mejor si son otros de fuera quienes los lanzan. En España podemos caer en la tentación de pensar que Penélope ya no necesita más elogios y reconocimientos, que ya los tiene todos. Pero por qué ser tacaño con ella si, además, aunque te limites a contar su realidad, cada vez resulta más complicado no parecer su publicista, o su madre.

Ahora, a finales del 2012, a sus 38 años, Penélope atraviesa un momento especialmente dulce. Su vida afectiva y familiar es de matrícula de honor desde que nació Leo, el hijo que tuvo con Javier Bardem en enero de 2011. Este 2012 también ha sido extraordinario para su carrera: ha rodado con Pedro Almodóvar y Ridley Scott, ha estrenado A Roma con amor de Woody Allen y ha presentado en los festivales de Toronto y San Sebastián Volver a nacer, la película del actor y director italiano Sergio Castellitto que llegará a los cines españoles el 11 de enero y que acaba de ser un gran éxito en Italia, donde se ha estrenado con su título original, Venuto al mondo.

Volver a nacer es la segunda película que Penélope rueda con Castellitto. La primera, No te muevas, (2004), contribuyó enormemente a reforzar su prestigio como gran actriz europea. Volver a nacer también adapta una novela de la esposa de Castellitto, Margarett Mazzantini. Penélope vuelve a hacer un trabajo memorable. Interpreta a Gemma, una mujer que, en la guerra de Bosnia, vive una gran historia de amor con Diego, un fotógrafo que muere en Sarajevo. Allí, en Sarajevo, nace su hijo Pietro. 16 años después Gemma vuelve con su hijo adolescente al escenario en el que él vino al mundo. El actor que hace de Pietro es, en la vida real, el hijo de Castellitto y Mazzantini.

En Volver a nacer Penélope se ha implicado mucho más allá de su condición de actriz. Ella es también coproductora de una película que tiene el empaque de una gran producción europea. El rodaje se extendió durante cuatro meses en diversas localizaciones: Sarajevo, Croacia, Roma y Turín. Estuve con Penélope en Turín durante el rodaje. Meses después, para esta entrevista para Vogue, me encuentro con Penélope en su casa de Madrid.

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Charlamos de Volver a nacer y de inmediato queda claro que para ella no es una película más. Penélope recuerda los estímulos que le llevaron a volcarse en este proyecto:

"La experiencia en No te muevas con Sergio y Margaret fue muy buena y me quedé con ganas de más. Luego Margaret publicó Venuto al mondo y el libro me puso los pelos de punta. Margaret tiene profundidad, verdad y una gran capacidad para mezclar la crudeza con la poesía, la ironía y la belleza. Enseguida hablamos de hacer una película. El libro tiene casi 600 páginas y lo leí en dos días. La historia me absorbió tanto que solo quería estar encerrada en mi cuarto, con Gemma. No podía dejar de pensar en ella: Gemma había entrado en mí y quería acompañarle en su viaje. Aspiraba a comprender a fondo cómo funcionaba su cabeza y a entender sus emociones y sentimientos. Ese tipo de obsesión me sucede con muy pocos personajes".

Volver a nacer es una película de amor y de guerra pero para Penélope, sobre todo, es una película sobre la maternidad:

"Gemma es una mujer cuyo mayor deseo a partir de un momento dado de su vida es ser madre. Lo intenta por todos los medios con Diego, el amor de su vida, pero se encuentra con una pared, no puede. Cuando el médico le confirma que ella es estéril la vida le cambia totalmente y se obsesiona con encontrar a ese hijo. Gemma y Diego deciden adoptar un niño y acuden a una mujer psicólogo. Gemma dice una frase que es una de las más importantes de la novela y que a mí me conmovió especialmente. Gemma dice que quiere que ese niño sea 'un candado de carne entre los dos'. Pero al final, el hijo le llega de la forma más inesperada".

Fue la primera película que rodó después de ser madre, algo que la colocó en un estado mental y emocional muy particular:

"Yo era muy sensible al dolor y la frustración de Gemma. Desde niña he tenido muy claro que yo quería ser madre y, además, rodé la película unos meses después del nacimiento de mi hijo. Por supuesto que una mujer puede ser feliz sin hijos si no los desea, pero si es lo que más se desea, el no poder ser madre es un gran drama y significa vivir con una constante sensación de pérdida".

Ella nunca olvidará la experiencia única que esta película le permitió vivir, como madre y como actriz:

"Rodé con muchos bebés y no fue cualquier cosa. Cuando rodaba, mi hijo tenía unos 11 meses y llevaba todo ese tiempo dándole el pecho. Todo el día con el sacaleches para arriba y para abajo. Había que montar un gran show, pero yo era muy feliz de poder hacerlo. Y ocurría algo muy curioso. Los bebés con los que rodaba me olían y les entraba hambre. Pero Gemma no tenía leche porque no había parido y su estado mental y emocional era exactamente el contrario al mío en ese instante. Yo dormía muy poco y estaba como flotando, como en una nube, viviendo algo muy poderoso. Sentir el brutal contraste de mi estado de ánimo con el de mi personaje fue para mí algo muy impactante, me afectó mucho".

Penélope se entusiasma y se emociona cuando procura describir la experiencia que supone dar a luz:

"En ese instante preciso en el que das a luz sientes que cambia todo: muchas piezas se colocan en su sitio y las prioridades dan un vuelco total. Eso es algo que había escuchado muy a menudo pero, cuando te sucede a ti, te sorprende, te asombra. Cada uno lo vive de una manera muy personal y es muy difícil explicarlo con palabras. Es, sin duda, lo más maravilloso del mundo. Es una revolución interior a unos niveles desconocidos. Es tan revolucionario como tu propio nacimiento. Te toca una fibra que nada te había tocado hasta entonces. Es muy hondo, que afecta a tu subconsciente".

Hay otra razón muy particular por la que Penélope siente un gran cariño por Volver a nacer: esta película ha supuesto la revelación de su hermano Eduardo como músico de cine. Eduardo tiene 27 años y un enorme talento. Volver a nacer es una coproducción con España, algo que provocó que el compositor fuera español. A Castellitto le encantaban las composiciones de Eduardo y le encargó la banda sonora. Cuando se repara en la belleza de la música de Volver a nacer se desactiva de inmediato cualquier amago de pensar que Eduardo está ahí porque es el hermano de Penélope. Su trabajo se perfila como firme candidato a la mejor música en los próximos premios Goya.

La actriz detalla los motivos de su admiración por Eduardo:

"Le tengo mucho respeto. He visto cómo se ha preparado desde los 13 años y cómo se ha volcado en su trabajo. Toca cinco instrumentos, es técnico de sonido y producción, compositor de todos sus temas y canta como un ángel. Desde que era adolescente lleva metido en su estudio 14 horas diarias. La música es su gran pasión. Ha ido desarrollando un estilo propio que abarca muchos colores. Algunos artistas le están pidiendo canciones".

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Penélope Cruz y Emile Hirsch en Volver a Nacer. Foto: Paolo Porto.

Uno de esos artistas ha sido Miguel Bosé. En Papitwo Bosé ha grabado Decirnos adiós, una preciosa canción de Eduardo en la que Penélope ha cantado con Bosé. El single saldrá en diciembre. Eduardo y Miguel se conocen desde hace tiempo y Miguel le pidió esa canción para incluirla en su disco, en el que todo son duetos:

"Cuando Miguel me pidió que le acompañara en la canción me asusté; a pesar de que lo he hecho alguna vez, sobre todo en Nine, es algo que me da miedo. Pero me alegro de haberme decidido. El single saldrá en diciembre. A Miguel le admiro desde siempre. Yo era una de las que llevaba sus fotos en mis carpetas cuando iba con ellas a los cástings".

En la familia de Penélope se cuidan mucho los afectos. Cuando nació su hermano Eduardo, Penélope tenía 11 años y Mónica 8. No es difícil imaginar hasta qué punto Eduardo sería un bebé mimado por esas niñas que eran sus hermanas.

La infancia suele explicar muchas cosas y en el caso de Penélope y sus hermanos no es una excepción. Enseguida supieron qué es eso de la cultura del esfuerzo. Sus padres Eduardo -comerciante- y Encarna -peluquera- eran gente de clase media en el Alcobendas de los 70 pero les encantaba el cine, la música, el arte. Estaban decididos a contagiar sus pasiones a sus hijos y a hacer lo imposible para que ellos pudieran cultivar alguna de ellas. No se conformaron con que la formación de sus chicos se limitara a la que pudieran recibir en el colegio y se empeñaron en abrirles más caminos. Penélope nunca ha olvidado lo que sus padres lucharon para sacar a su familia adelante y para dar a sus hijos la vida y la educación que soñaron para ellos:

"Esos son valores que no se aprenden en la teoría. Se aprenden porque los ves en tu casa todos los días. En casa no había mucho dinero pero mis padres trabajaban muy duro para que, por ejemplo, Mónica y yo pudiéramos estudiar ballet o Eduardo recibiera clases de guitarra".

Penélope ha contado a menudo que, a los 16 años, cuando vio a Victoria Abril en Átame, salió del cine con la convicción de que esa profesión iba a ser la suya. Se buscó un agente -Katrina Bayonas- y se matriculó en la escuela de Cristina Rota. Ahí empezó todo.

"Mi mayor sueño era, simplemente, poder vivir de esta profesión que me encantaba. Me daba mucha angustia pensar que un día no podría seguir viviendo de ella. Ese miedo aún no me ha abandonado. Luego me he dado cuenta de que esas sensaciones son compartidas por la inmensa mayoría de los actores. Forman parte de nuestro ADN".

Penélope tiene otros héroes, además de su familia:

"Siempre me ha encantado, desde muy joven, estar con gente mucho mayor que yo de la que pudiera disfrutar y aprender. Para mí, seres como Fernando Fernán- Gómez, Paco Rabal, Rafael Azcona o Chus Lampreave han sido mi debilidad y mi referencia. Son, de alguna manera, mis héroes. Con ellos me quedaba embobada. Con Fernán-Gómez una noche me caí al suelo de la risa, mientras me contaba cómo se habían rodado las escenas de acción en una película suya. Fue una cena mítica. Y a Chus me dan ganas de comérmela cada vez que la veo. No se puede ser mas cariñosa ni mejor persona".

Este 2012 Penélope ha rodado o estrenado películas de algunos mitos de su adolescencia: Ridley Scott, Pedro Almodóvar o Woody Allen.

En A Roma con amor, la última de Allen, ha interpretado a una prostituta:

"Woody Allen es muy gracioso y un marciano total. Es una maravilla verle crear y, cuando me ha llamado, me he sentido muy feliz y un poco perpleja, como si le preguntara, ¿de verdad te fías tanto de mí como para poner este personaje en mis manos? Su día a día no tiene desperdicio. Durante el rodaje se echa todos los días la siesta, delante de todos, en su silla, en las posturas más absurdas y yo aprovecho para hacerle fotos mientras duerme. La prostituta de Roma con amor fue un personaje muy divertido de hacer. Es una mujer sin ningún tipo de filtro mental".

Penélope ha interpretado junto a Antonio Banderas un breve papel en Los amantes pasajeros, la película que Pedro Almodóvar rodó este verano:

"Pedro, además de un genio, es uno de mis grandes amigos. Con él he compartido muchas experiencias de todo tipo que nos han unido mucho. Es alguien muy importante para mí".

Con otro de sus grandes héroes de siempre, Fernando Trueba, confía en volver a trabajar muy pronto:

"Fernando es una de las personas más bondadosas e inteligentes que he conocido y un director fantástico. Le adoro. Confió en mí cuando ni siquiera había estrenado Jamón, jamón y me dio una maravilla de personaje en Belle Epoque y luego en La niña de tus ojos. Ahora planeamos rodar la secuela de La niña de tus ojos, que se va a titular La Reina de España. La historia retrata a los mismos personajes pero ya en la España de los años 50. A mí me hace una ilusión enorme volver a trabajar con Fernando en un proyecto como este y descubrir cómo es Macarena 15 años más tarde. Lo que Fernando me ha contado de la historia me ha hecho reír mucho".

Penélope hace a menudo publicidad y ha sido imagen de marcas muy prestigiosas. Le encanta especialmente su trabajo como imagen de Tresór, perfume de la firma Lancôme, por una razón que también evoca su vida y su familia: ese fue el primer perfume que le regalaron sus padres cuando ella tenía 14 años:

"Para mí, este perfume tiene algo de 'magdalena de Proust'. Sentir ese olor me devuelve totalmente a mi adolescencia".

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Penélope Cruz y Emile Hirsch en otra escena de Volver a nacer. Foto: Paolo Porto.

Hay muy pocos privilegiados que logran cumplir sus sueños. Pero lo que resulta muy extraño es que alguien rebase con creces lo que alguna vez se atrevió a soñar. Penélope es, en ese sentido, un ser humano rarísimo:

"Desde luego, nunca imaginé las cosas que iban a pasar".

Sin embargo, no siempre todo fue bien:

"Hubo un momento, cuando todo giraba alrededor del trabajo y llevaba un ritmo muy loco, en el que sentí un vacío muy grande y eso me desestabilizó. Pero logré recuperarme y darle al trabajo su justo valor. Hay muchas más cosas muy importantes en esta vida".

A lo largo de la charla aflora, cómo no, el asunto de la crisis. A Penélope le molesta mucho que alguien piense que la observa desde lejos:

"Cuando, por pasar tiempo fuera, me preguntan si me afecta la situación que estamos viviendo, esa pregunta la vivo como un insulto. Cómo no me va afectar si este es el lugar donde están mis raíces, mi familia, mis seres queridos, en el que paso tanto tiempo y al que considero mi casa. Conozco a mucha gente que me importa que lo está pasando muy mal. Gente que no tiene un duro, que ha perdido la esperanza y se ve obligada a reestructurar toda su vida. Y hay cosas que me inquietan mucho. Me parece muy preocupante, por ejemplo, que la subida del IVA afecte a los materiales de estudio. La educación es sinónimo de libertad, algo sagrado".

Le dejo caer si le provoca algún tipo de conflicto interno o de reflexión el que, cuando el mundo está peor que nunca a ella le vaya mejor que nunca:

"Nunca olvido lo generosa que es la vida conmigo. Eso también hace que me dé mucha más rabia el que tanta gente lo esté pasando muy mal. El cine, por ejemplo, está viviendo un momento muy delicado. Los cines cierran, baja el volumen de películas, aumenta el desempleo y cada vez resulta más complicado hacer cine en España. Soy muy afortunada por poder trabajar fuera y seguir rodando algunas películas en España. Pero ahora más que nunca tengo ganas de trabajar aquí, impulsar proyectos con equipos españoles y animar a que se rueden coproducciones internacionales".

Penélope no habla por hablar. Ella y Javier Bardem animaron a Ridley Scott a rodar The counselor en lugares como las Bardenas Reales (Navarra) o en Alicante. La película cuenta con un impresionante reparto que incluye además a Michael Fassbender, Brad Pitt y Cameron Díaz.

Ella también tiene algún proyecto en España. Pero no resulta sencillo levantarlo:

"Llevo mucho tiempo empeñada en sacar adelante un proyecto y es muy complicado. Hace unos meses dije algo parecido en una entrevista y manipularon mis palabras con muy mala leche. En muchos sitios publicaron algo así como que yo iba a producir un par de películas al año en España para dar trabajo. Me cabreé mucho porque esas declaraciones, que por supuesto no eran mías, se habían tergiversado con el único propósito de fabricar titulares frívolos. El problema del paro ya no puede ser más delicado en España y, aunque normalmente no envío notas aclarando ni confirmando nada, en este caso sí lo hice".

Penélope saltó en esa ocasión por algo que consideró intolerable. Pero, a estas alturas, ha dejado de afectarle lo que dicen de ella:

"Hubo un tiempo en que me importaba mucho lo que se decía de mí y me sentía más afectada por ello, aunque nunca respondí a ningún ataque o crítica, no pasé por el aro. Pero llega un momento en que te empiezas a curtir también en eso y te llega a dar un poco igual. Pero desde que soy madre, esa sensación aún se ha acentuado mucho más. Cuando digo que un hijo te recoloca las prioridades me refiero también a eso, a que aprecias lo que de verdad merece la pena y concentras tu energía y tu tiempo en ello. De repente, hay un montón de cosas que te importaban que pasan a ser totalmente irrelevantes para ti".

Le cuento a Penélope que, no obstante, tengo la impresión de que hubo un momento en que cierta basura mediática se cebó con ella y que, salvo episodios muy aislados, desde hace unos años esa agresividad ha remitido hasta desaparecer casi totalmente. De algún modo, se ha impuesto la evidencia y todo el mundo se ha rendido al poderío de su carrera:

"La gente, en general, siempre ha sido muy cariñosa conmigo. Nunca he sentido la necesidad de defenderme ni de explicar quién soy. Esa basura mediática de la que hablas era una minoría, algo residual. Lo que ocurre es que llama mucho la atención. Pero ahora también sucede que hay tal cantidad de noticias, informaciones falsas y confusión alrededor de cualquier cosa, que todo se dispersa y las cosas no tienen el mismo peso. El tío que inventó Internet ha cambiado el mundo, desde luego. Internet es, al mismo tiempo, nuestro mejor aliado y nuestro peor enemigo. Por un lado, es fantástico. Pero también tiene un lado muy siniestro muy potente".

Penélope ha llegado a lo más alto pero no quiere quedarse en las nubes. Si se trata de resumir su actitud más cotidiana, dice algo muy sencillo:

"Si tengo la oportunidad de hacer un trabajo intento darlo todo. Y, en la vida, procuro joder lo menos posible la vida a los demás y hacérsela lo más placentera posible a los que tengo a mi lado".

Esta entrevista fue publicada originalmente en el número de noviembre de 2012 de la revista Vogue.

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