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Carta de la editora: un nuevo capítulo para el 'HuffPost'

25/04/2017 07:04 CEST | Actualizado 25/04/2017 14:25 CEST

Hubo una cuestión simple pero potente que hace tres meses me llevó a unirme al equipo de HuffPost después de casi 15 años en The New York Times: ¿Qué significaba crear una organización de noticias que se viera a sí misma no como un medio que escribe sobre personas que se sienten fuera del sistema de poder político, económico y social, sino como un medio que escribe para ellas?

Esta pregunta resulta especialmente apremiante en un momento en el que la confianza en las noticias está bajo mínimos históricos. Un estudio del Pew Research Center realizado en Estados Unidos el año pasado desveló que sólo el 18% de quienes participaron tenía "mucha" confianza en los medios nacionales. Desde 1990, han desaparecido más de 250 000 empleos en periódicos, la mayoría de ellos en publicaciones locales. Cuesta ver a los periodistas como enemigos del pueblo americano, tal y como afirma Donald Trump, cuando los ves cubriendo partidos de fútbol de instituto y mítines en ayuntamientos. Pero si cada vez hay menos reporteros en el terreno, no sorprende ver que nuestro público confía cada vez menos en nosotros.

Como muchas otras industrias, el periodismo se ha ido concentrando cada vez más en centros urbanos ricos. Aun así, no compro la caricatura de que la prensa nacional son un puñado de élites exclusivas, porque muchos crecimos en lugares remotos con diferentes orígenes. Mi padre es un veterinario discapacitado y mi madre es una inmigrante africana. Fui a la universidad en parte gracias a Pell Grant, un programa del Gobierno disponible sólo para los estudiantes más pobres. Mis abuelos paternos eran republicanos de Goldwater.

Y, pese a todo, el día después a las elecciones presidenciales de noviembre de 2016, muchos periodistas nos preguntamos si nuestros lectores deberían confiar en nosotros. ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto? ¿Habíamos perdido el contacto con la realidad? Los datos del Pew nos dicen que nuestro público había perdido la fe en nosotros mucho antes de que se emitiera el primer voto por Trump.

Este es un fenómeno global. Los periodistas tampoco vieron venir el Brexit. El auge del etnonacionalismo en Europa y Asia nos pilló desprevenidos. ¿Estábamos prestando suficiente atención al rechazo hacia la globalización -que venía de lejos- o al temor acechante de que la tecnología acabará con millones de trabajos?

A los medios les ha faltado contar la historia de una parte de esta división: la de la gente que experimenta rabia, falta de voz e impotencia.

Creo que lo podemos hacer mejor por la gente que siente que una pequeña élite ha acumulado demasiado poder político y económico. Gente que siente que está asistiendo desde fuera a la prosperidad creada por la globalización y la transformación tecnológica. Que piensan que el juego está amañado; que la baraja está colocada en su contra; que la casa siempre gana. La definición incluye a muchas, muchas personas que votaron a Hillary Clinton y a Bernie Sanders. Sospecho que también incluye a la mayoría de personas que votaron a Trump. Ciertamente, abarca a votantes de ambos bandos del Brexit y de las elecciones presidenciales francesas que tuvieron lugar este domingo.

Para mí, la mayor división en Estados Unidos -y en todo el mundo- se produce entre los que tienen poder y los que no, y esto no separa necesariamente a los rojos y a los azules, a la política de izquierdas o de derechas. A los medios les ha faltado contar la historia de una parte de esta división: la de la gente que experimenta rabia, falta de voz e impotencia.

Los datos y la verdad son elementos básicos de las noticias. Pero, de por sí solos, no son suficientes. La emoción, el humor y la empatía también son ingredientes esenciales del periodismo que te ayudan a distinguir lo que es real. No cabe duda de que hay mucha gente que se informa en la actualidad a través de programas de comedia.

Esto es lo que me llevó a HuffPost. Como uno de los primeros medios digitales, HuffPost fue pionero de un periodismo de escucha a través de su amplia red de colaboradores. Ha cubierto las noticias del mundo con brío e ingenio, conectando en profundidad y de una forma personal con su extenso público.

Ahora que lanzamos un nuevo nombre y una nueva apariencia para HuffPost, he estado pensando mucho en estas cuestiones: ¿Cómo podemos escuchar mejor? ¿Cómo podemos serviros a vosotros, nuestros lectores, mejor? Estamos redoblando nuestro estilo audaz y llamativo, presentando las noticias con sentido del humor, indignación y empatía. También hemos aceptado la sugerencia de nuestro público de todo el mundo y vamos a adoptar oficialmente la versión corta de nuestro nombre, la forma en que nos llaman desde hace años: HuffPost.

Portada rediseñada de 'HuffPost'

En los próximos meses veréis mucho más periodismo original de todo el país. Vamos a extender Highline, nuestra ambiciosa revista digital, con el fin de aportar rigor y profundidad a este trabajo y de hacerlo con más frecuencia y en nuevos formatos. Crearemos vídeos atrevidos y cautivadores que te emocionen. Saldremos a la carretera y escucharemos, desde el terreno, a personas que quizá no conozcan HuffPost, o que piensen que no cuenta historias para gente como ellos.

Pediremos a más voces de diferentes perspectivas que entren a ser parte de nuestra red de colaboradores. Y nuestras ediciones internacionales trabajarán juntas de forma mucho más estrecha para cubrir las grandes historias relevantes de nuestra época: el auge del nacionalismo, el terrorismo, el cambio climático; el reto de la crisis migratoria global; la lucha por los derechos humanos en todo el mundo.

También iremos más allá de las noticias, invertiremos en periodismo que narre cómo la gente vive su vida. Renovaremos nuestro foco en las cosas que nos alegran y nos alivian, como la cultura, los famosos y el entretenimiento. Estamos construyendo comunidades robustas en torno a los temas más vitales que obsesionan a nuestra audiencia, y que incluyen identidad, crianza y cómo llevar una vida sana y plena, independientemente del lugar donde vivas o del dinero que tengas.

En HuffPost llegamos a casi 200 millones de personas en todo el mundo cada mes. Aspiramos a hacer de esta extraordinaria plataforma la fuente de noticias preferida de personas de todas partes. Tenemos planes grandes y ambiciosos de restablecer la conversación sobre noticias e información y volver a hacer de ella una parte esencial y fiable de la vida de cualquier ciudadano.

¿Hay alguna historia que no se esté tratando en los medios? Nos la puedes contar en listening@huffpost.com.

Este post fue publicado originalmente en 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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