María A. Blasco

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Fumar no sale a cuenta (tampoco a Don Draper)

Publicado: 23/07/2012 07:00

Fumar provoca cáncer

Hace más de medio siglo que sabemos que fumar perjudica gravemente la salud. La primera escena de Mad Men, la exitosa serie de TV estadounidense que cuenta la vida de un grupo de publicistas en la calle Madison de Nueva York, se sitúa en un bar de la ciudad, a comienzos de 1960, atestado de personas fumando. Entre ellos está el director creativo Don Draper (interpretado por Jon Hamm), que en ese momento está trabajando en una campaña publicitaria para una conocida marca de cigarillos, principal cliente de su agencia, después de que la comisión de comercio del Gobierno de EEUU haya prohibido seguir publicitando que fumar es sano. Ese episodio piloto, Smoke Gets In Your Eyes (el humo ciega tus ojos), termina con Draper seduciendo al dueño de la tabaquera con un eslogan que ignora elegantemente que fumar es peligroso.

Cincuenta años más tarde, el tabaco mata cada año a 5 millones de personas en el mundo, 1 de cada 10 del total de adulto fallecidos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El cáncer de pulmón es la segunda causa de muerte en los países industrializados y la primera por tumores, como recoge Globocan. El tabaco causa cerca del 90% de los cánceres de pulmón en hombres, y entre el 55% y el 80% en mujeres (este porcentaje se ha disparado en los últimos 30 años, según Chest Journal). El 10% de los accidentes cardiovasculares se atribuye al consumo de tabaco. La incidencia de cáncer de mama y vejiga, entre otros, también se acelera por el consumo de tabaco.

En España, se registran cada año cerca de 20.000 casos de cáncer de pulmón, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La supervivencia de los afectados al cabo de 5 años es inferior al 15%, como recoge la Encuesta Nacional de Salud (ENS). Esto supone la muerte de decenas de miles de fumadores españoles todos los años, entre ellos, muchos fumadores pasivos.

En las últimas semanas, en medio de la vorágine de noticias sobre la crisis economómica, sus consecuencias y las propuestas para superarla, volvió a colarse en el debate público la idea de suavizar la prohibición de consumir tabaco en lugares públicos. Cualquier posibilidad de marcha atrás reguladora en este sentido parece, sin duda preocupante. Por poner un ejemplo, ¿reconsideraría alguien el uso de asbestos en la construccion?


Fumar acelera el envejecimiento de las células

Fumar genera sustancias químicas nocivas para el material genético de nuestras células, lo que produce mutaciones que pueden favorecer tanto la aparición del cáncer como el envejecimiento. Recientemente se ha visto que fumar es uno de los factores que más acelera el envejecimiento del organismo; y esto lo hace, en parte, haciendo que perdamos más rápido las estructuras que protegen nuestros cromosomas, los llamados telómeros.

En otras palabras, los fumadores tienen telómeros mas cortos y una edad biológica mayor que la correspondiente a su edad cronológica. Esto aumenta su riesgo de padecer cualquier enfermedad asociada al envejecimiento y de acortar su vida de manera proporcional al número de paquetes de cigarillos fumados.

Fumar no es rentable, ni para las familas ni para la sociedad

Quizás saber que un determinado hábito es nefasto para la salud no es suficiente para que lo abandonemos. Al fin y al cabo, es muy fácil conseguir cigarillos, y en nuestro país aún perdura una cierta asociación entre fumar y una vida glamurosa, libre, aventurera, divertida. El tabaco es aún un gran negocio para algunos sectores de la sociedad, pero es importante dejar claro que también es prejudicial económicamente para la economía nacional y para la economía familiar.

El coste económico particular del consumo de tabaco es tremendo. Numerosos estudios han revelado que en los hogares más pobres de algunos países de bajos ingresos los productos del tabaco representan hasta un 10% de los gastos familiares. Además de los elevados gastos de salud pública relacionados con el tratamiento de enfermedades causadas por el tabaco, como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), el tabaco mata a las personas en la cúspide de su vida productiva, privando a las familias de su sustento y a las naciones de una fuerza de trabajo sana. Los consumidores de tabaco son, además, menos productivos durante su vida, principalmene por su mayor vulnerabilidad a las enfermedades.

Una amenaza en aumento para las mujeres fumadoras

En 1964 -cuatro años después de que Don Draper consiguiera con éxito seguir publicitando de manera positiva su cuenta de la conocida marca de cigarrillos-, el Surgeon General de EEUU, el principal portavoz en materia de salud pública de la nación, emitió un histórico informe titulado Smoking and Health (fumar y salud), cuya principal conclusión es que fumar produce cáncer.

Algunos países reaccionaron con firmeza al conocer este hecho científico. Por ejemplo, el Reino Unido, donde ya en 1965 se prohibió emitir anuncios de tabaco en televisión. Sin embargo, no fue hasta finales de la década de 1990, de nuevo en EEUU, cuando se empezó a limitar en serio el consumo de tabaco en cafés, bares y otro tipo de espacios públicos. Nueva York fue pionera en 2003 prohibiendo fumar en prácticamente todos los espacios públicos de la ciudad. Esta misma norma ha llegado a la mayor parte de los países del primer mundo ya entrado el siglo XXI; en España entró en vigor el año pasado.

Costó medio siglo, pero al final la evidencia científica y la preocupación por la salud se impuso a otro tipo de intereses. No obstante, aún hay motivos de alarma. Desde 1964, coincidiendo con el inicio de las restricciones, los hombres, que entonces eran los principales consumidores de tabaco, empezaron a abandonar el hábito progresivamente (antes de la Segunda Guerra Mundial el 65% de los hombre eran fumadores, ahora, son el 22%), pero en cambio las mujeres empezaron a adquirirlo.

En los últimos años ha disminuido progresivamente la incidencia de cáncer de pulmón en hombres, pero se ha duplicado en mujeres. Se prevé, como consecuencia, que en 2020 el cáncer de pulmón sea ya el más mortal entre las mujeres, por delante del de mama. Esto ha sido consecuencia de sofisticadas estrategias comerciales iniciadas en las décadas de 1950 y 1960 del siglo pasado en las que la mujer que fuma aparece como una mujer glamurosa, libre y sofisticada -como antes se vendía solo a los hombres-, sin importar incluso que estuviese embarazada.

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Fumar está hoy día asociado a la incultura y la pobreza en EE UU

¿De verdad que el tabaco es glamuroso? El tabaco, la incultura y la pobreza están ya indisolublemente ligados en países como EE UU, donde fumar ya no está bien visto entre las clases sociales de mayor nivel cultural y económico. No obstante, también allí la batalla contra el tabaquismo sigue en pie. En Nueva York, poco después de entrar en vigor la prohibición de fumar en espacios públicos, empezaron a proliferar los llamados smokeasis, locales aptos para fumadores, forzando a las autoridades a desarrollar hasta hoy nuevas formas de prohibición para defender la salud pública.

Los guionistas de Mad Men volvieron a emplear la palabra smoke (humo) en el título de un capítulo en la cuarta temporada. En el episodio 12 -50 capítulos después del piloto-, titulado Blowing smoke (echando humo), Draper y lo suyos, ya en 1964, sufren a su modo las consecuencias del informe Smoking and Health del Surgeon General de EE UU. La tabaquera que sustentaba su negocio (advierto de que viene un spoiler) abandona la agencia, tras 25 años de colaboración, dejándoles al borde de la ruina. La reacción de Draper, tras encontrarse con una examante que aparecía también en aquel episodio piloto y que ahora está arruinada por el consumo de drogas, es publicar una carta-anuncio a toda página en The New York Times.

Draper titula su texto Why I'm Quitting Tobacco (por qué dejo el tabaco), aunque mientras lo escribe, fuma (los personajes de Mad Men beben y fuman constantemente, como parte de la ambientación de época, o quizás una innovadora forma de distinguirse ahora que casi nadie fuma o bebe en el cine y la televisión). En su manifiesto, el ingenioso publicista describe el tabaco como "un producto que nunca mejora, que provoca enfermedades y que hace a la gente infeliz", y reconoce que del mismo modo que a los fumadores les cuesta dejarlo, a él le costaba renunciar al dinero que le hacía ganar.

En 2012 ya sabemos de sobra que el tabaco, además de matar a los ciudadanos, no es rentable ni para las economías familiares ni para ninguna administración. No tiene ninguna justificación que favorezcamos de nuevo su consumo. No tiene ningún sentido que retrocedamos medio siglo atrás.

 
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Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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21:30 de 20/08/2012
He fumado desde los 13-14 años sin parar. He fumigado con avionetas fumando, arrastrado carteles publicitarios volando sobre fiestas y playas fumando, pilotado viejos bimotores cargueros en Angola y otros países de África apestando la cabina a bencina fumando. 40 ó 45 años de mi vida a tres cajetillas diarias.
Me he rebautizado como Simplicissimus. Una mañana desayuné y no tenía tabaco, luego compraré - me dije - Eso sucedió a las 5AM a las 10AM no había terminado el plan de trabajo y la disposición de cargas. Por primera vez en toda mi vida de fumador había pasado cinco horas despierto sin fumar; de modo qué decidí que ya no volvería a fumar. Esa noche dormí como dios, no he tenido mono ni parches ni nada. Al principio no noté nada especial, ni para bien ni para mal, luego, las escaleras no me pesaban, la tensión arterial me bajó...etc. Bueno, que he hecho el capullo cuarenta años.
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18:31 de 06/08/2012
Otro excelente artículo de María Blasco. He sido fumador compulsivo más de 20 años y felizmente lo pude dejar hace más de 20. Adquirí el vicio en el ámbito familiar, como fumador pasivo y llegaba a fumar dos y tres cajetillas diarias. Seguramente la intensidad de mi cuelgue fue la que me convenció del daño que me estaba causando y decidí dejarlo. El esfuerzo fue tremendo, no solo en peso ganado sino la batalla contra el mono, que dura años y es agotadora. Estoy convencido de que el tabaco es una droga dura, más dura que el alcohol; sin embargo no hay asociaciones del tipo de alcohólicos anónimos. Felizmente el cllima creado en torno al tabaco facilita el esfuerzo de quienes quieren dejarlo.
El cine es en buena medida responsable del glamour del tabaco así como el alcohol y, más recientemente, de la comida basura y el modelo de alimentación americano (comer mientras se trabaja, beber constantemente y en vasos de plástico,..).
También los personajes públicos de todo tipo y color, que son fumadores, suelen defender e incluso reclamar la vuelta a la situación anterior. Es sorprendente encontrar a escritores, artistas, filósofos, prestigiosos convertidos en estúpidos argumentadores reclamando la libertad de su vicio, incluso por encima de la libertad de la ciudadanía. En fin, una muestra más de la dependencia que genera el tabaco y que parece que solo el enfisema les convencerá de la maldad del producto.
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Hoa-binh
10:53 de 26/07/2012
Siempre que necesito oxigenarme de tanta noticia angustiosa, entro en su blog. Cualquier tema que usted trata siempre es interesante y beneficioso para la salud mental y física.

Gracias María, A. Blasco.
17:50 de 24/07/2012
Magnífico artículo, logicamente muy fundamentado a la vez que ameno. Es deseable que los profesionales conviertan su conocimiento cientifico en conocimiento común. Todos nos beneficiaremos de ello.
Los científicos porque serán valorados y entendidos.
Los no científicos porque tendremos más probabilidad de acertar en nuestras decisiones.
Todos en definitiva porque al ser el conocimiento tan extenso, incluso los mismos especialistas son legos fuera de su disciplina.
Los unicos perjudicados serán los que viven del engaño en cualquiera de sus modalidades.
Por ultimo y por abundar, he leido a un especialista afirmar que si no se fumara no existirian los tumores de cabeza y cuello...de ser cierto...¡que horror! ¿no te parece?
Un saludo.
11:30 de 24/07/2012
Yo no sé de dónde se ha sacado esta señora lo de que la gente fuma porque es glamuroso. Como médico que es, debería de estar más enterada del tema, porque, a estas alturas cualquier pringado sabe que se fuma porque la inhalación del humo provoca una inspiración profunda que relaja todo el cuerpo y eso es lo que habitua. Parece mentira que se digan doctores.
Y, lo dicho anteriormente, ¿a qué esperan para prohibirlo ya que les da tanto miedo?
14:23 de 24/07/2012
Lo curioso del tabaco es que es un producto que tiene poco atractivo por sí mismo; huele mal, es sucio, caro, incómodo, provoca incendios. La creencia que tienen los pringados, como bien dice Escarchilla, de que relaja es completamente falsa; muy al contrario, la nicotina y otros adictógenos (como el amoniaco), simplemente calman el nerviosismo que produce su abstinencia. Por tanto... ¿cómo conseguir promocionar su consumo? Este problema ha sido sujeto de investigación por las compañías tabaqueras y sus sicarios en las empresas de publicidad, a las que hay que alabar por su creatividad. Se ha asociado al glamour, a la virilidad, a la emancipación femenina, en fín... a cualquier cosa con tal de atrapar al personal. Ciertamente, hay suficiente evidencia como para justificar la prohibicion total del tabaco, pero lo ideal no es imponer su erradicación, sino quitarle la careta y convertirlo en un vicio obsoleto.
15:27 de 27/07/2012
La Dra. Blasco no es médico.
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M Tere Fernandez Deago
De Pitiegua y a mucha honra
17:16 de 23/07/2012
Pues que se lo digan a la Espe y la Botella que como ellas fuman pues esta dispuestas a derogar la norma de no fumar para que los de epEurobegas se asienten en Madrid y sin pedir permiso a nadie a base del ordeno y mando y de paso lo de no fumar me lo paso por el forro
10:20 de 23/07/2012
Además dejar de fumar es muy sencillo. Basta con decir que no se fuma más, y mantenerlo un día sí y otro también, hasta que llega un momento, algunos meses después, en que es cierto que se siente uno genial por no fumar. Es como recuperar la libertad que en algunos casos ni siquiera recuerda uno haber tenido. Y te alegras, te alegras mucho.