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¿Sabe cómo se descubrió la clave de la vida?

19/11/2015 17:40 CET | Actualizado 20/11/2016 11:12 CET

nicole kidman

Cuando me enteré de que Nicole Kidman interpretaba a Rosalind Franklin en el teatro en Londres, no dudé en ir a verla. Rosalind Franklin es una heroína para cualquier científico contemporáneo, su figura tiene resonancias míticas para mí, al igual que la de los otros personajes que aparecen en la obra, Jim Watson, Francis Crick...

¿Quizás ustedes no los conocen? No se preocupen, yo se los presentaré más abajo, pero les adelanto que son los protagonistas de uno de los momentos más brillantes y, quizá, más transcendentes para el presente y futuro de la Humanidad.

La obra de teatro se llama Fotografía 51, y hace referencia a una radiografía, una foto de rayos X, que dio la clave sobre cómo funcionaba la vida. Aunque les parezca ahora increíble, hasta los años 50 del siglo pasado, los científicos no sabían cuál era el mecanismo básico de la vida. No tenían ni idea de cómo conseguían multiplicarse las células para dar lugar a células idénticas a ellas mismas. ¿Cómo se transmitía la información de unas a otras? Ésta es la base de la vida, desde una bacteria a un humano.

A ese "algo" que transmitía la información, un científico checo llamado Gregor Mendel, que casi 100 años antes trabajaba con guisantes, le había llamado "factores" (después se les llamó genes). Pero no se tenía ni idea de qué y cómo eran los genes, ni cómo conseguían codificar y transmitir la información.

En el mes de mayo de 1952, Franklin y su becario Gosling observaron por primera vez la foto de rayos X de una sal de una molécula muy abundante y aparentemente muy poco sofisticada -desde luego, no tan sofisticada como las hábiles proteínas-, el llamado ácido desoxirribonucleico o ADN, que sin embargo había empezado a despertar interés, al poder tratarse de la "molécula de la vida".

En la foto, el ADN difractaba los rayos X formando un aspa, lo que sugería que podría tratarse de una hélice. ¿Cómo podría explicarse la vida con una hélice?

rayos x

Fuente: http://www.poramoralaciencia.com/

Llegué a Londres a ver la obra justo el fin de semana que los británicos celebran el Rememberance Day (día del recuerdo). Las calles de Londres se llenan de amapolas que los londinenses cuelgan a modo de pins en sus solapas. Es un día para recordar a las víctimas, en principio, de la Primera Guerra Mundial, que terminó un 11 de noviembre, pero también de la Segunda Guerra Mundial. Es emocionante ver un país que no olvida a quienes tanto debe.

Pues bien, es precisamente en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial cuando empieza la historia de Fotografía 51. Y es precisamente ese paisaje de destrucción bélica (un sótano semiderruido del King's College de Londres) el que constituye el único decorado inmóvil de la obra de teatro. En él vemos a Franklin y Gosling trabajar con una precaria máquina de rayos X para determinar la estructura de las sales de ADN.

Pero Franklin y Gosling no estaban solos. Wilkins, quien había cedido las sales de ADN a Rosalind como "colaborador", estaba al tanto de todo, y al contrario que Rosalind, tenía una intensa vida social (lo que hoy llamariamos networking). De hecho, en una escena clave de la obra, Wilkins le dice a Rosalind que va salir a comer, pero Rosalind no le puede acompañar, ya que las mujeres tenían prohibida la entrada al comedor del King's College.

A Rosalind no parecía importarle no tener vida social, pues el aparato de rayos X que habían puesto a su disposición era inservible, ya que sólo producía imágenes borrosas del ADN. Tuvo que dedicar mucho tiempo a manipular la fuente de radiación hasta hacerlo funcionar correctamente. Esta exposición directa a la radiación por parte de Rosalind, que Gosling trata de advertirle como peligrosa, es un primer mal augurio en la obra de teatro.

Finalmente, un día de mayo de 1952, Franklin y Gosling obtuvieron una fotografía nítida y simple, la fotografía número 51. Tenían la primera imagen de la molécula de la vida. Franklin, sin embargo, decidió guardar la fotografia y obtener más imágenes para estar segura de que tenía la información correcta. Segundo mal augurio.

Por entonces, un joven y ambicioso biólogo americano, Jim Watson, que estaba haciendo una estancia en Dinamarca, tenía como sueño descubrir la esencia de la vida, pero no sabía cómo. Watson sí tenía una capacidad innata para saber lo que era importante y revolucionario.

Watson escuchó en una conferencia de Wilkins sobre las increíbles fotos que estaba haciendo Rosalind y tuvo la intuición de que allí, en las fotos de rayos X, estaba escrito el secreto de la vida. Según Watson, averiguando cómo era la estructura del ADN, se podría deducir cuál era la manera en que se transmitía la vida y la información de los genes. ¡El descubrimiento más importante que Watson pudiese imaginar!

Watson se trasladó a Cambridge para trabajar con Francis Crick, físico, con la idea de resolver el secreto de la vida mediante la construcción de modelos basados en los datos de rayos X. Aquello era una carrera, y ellos la ganarían.

La euforia duró poco, pronto se enteraron de que Linus Pauling, el T-Rex de los cristalógrafos, y quien había conseguido determinar la estructura de la primera proteína usando rayos X, ya tenía una estructura del ADN. Según Pauling, el ADN era una estructura en triple hélice. ¿Cómo podría transmitirse la información con una triple hélice? Muchos pensaron que el gran Pauling se había equivocado a lo grande.

Mientras tanto, la fotografía 51 estaba a buen recaudo, o eso creía Rosalind. Pero Gosling, su becario, no pudo resistirse a enseñársela a Wilkins, quien no tardó en contárselo a Watson y Crick. ¡Lo que les contó Wilkins indicaba que Linus Pauling tenía una estructura incorrecta! Watson y Crick aun podían ganar la carrera, con la ayuda de Wilkins... y de Rosalind.

rosalind franklin

Crick, Watson y Rosalind, de izquierda a derecha. Fuentes: http://www.dnaftb.org/19/gallery.html; https://en.wikipedia.org/wiki/Rosalind_Franklin

Watson cogió el tren y se fue a visitar a Rosalind con el manuscrito de Pauling en la mano, para decirle que Pauling estaba equivocado, pues el modelo que proponía Pauling no estaba de acuerdo con las fotos que ella misma había obtenido. Rosalind, sin embargo, no pareció compartir la excitación de Watson, y decidió continuar con su minucioso proyecto de manera independiente.

Pero a espaldas de Rosalind (tercer mal augurio), Wilkins enseñó la foto a Watson, quien la memorizó visualmente y la dibujó en un periódico en el tren de vuelta a Cambridge. Como se pueden imaginar, esto molestó muchísimo a Rosalind.

Esta imagen fue clave para establecer el modelo correcto de la molécula de ADN, que no era una triple hélice, sino una doble hélice con la cadenas colocadas de manera antiparalela. Cada vez que una célula se dividía, cada cadena se copiaría para hacer una réplica idéntica para las células hijas. Así de simple y bello era el mecanismo de la vida.

Watson y Crick publicaron su modelo el 25 de abril de 1953 en la revista Nature. En el mismo numero de Nature, Wilkins y colaboradores por un lado, y Franklin y Gosling por otro, publicaron las fotos de rayos X que apoyaban el modelo de Watson y Crick. Pero fueron Watson y Crick quienes propusieron el modelo de la estructura del ADN y quienes dedujeron el mecanismo de cómo se transmitía la vida.

Cinco años después, en 1958, Rosalind Franklin murió de un cáncer de ovario en Londres. En 1962, Watson, Crick y Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina o Fisiología "por sus descubrimientos concernientes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de la información en la materia viva".

Nuestra científica, Rosalind Franklin, tuvo un triste final: no vivió lo suficiente para ver reconocido su descubrimiento con el Premio Nobel. Nicole Kidman nos transmite esa tristeza de manera magistral. La tristeza de una derrota que no fue derrota científica, pues Rosalind dio la clave más importante al descubrimiento, sino una derrota social y, en última instancia, una derrota vital con su propia muerte prematura, algo que nos suena demasiado familiar a las mujeres, que aún nos parece no tan lejano.

Quizás por eso una actriz de la talla de Nicole Kidman, culta, sofisticada y sensible, ha querido poner remedio a esta tremenda injusticia planetaria (el que Rosalind Franklin no recibiera un Premio Nobel y sea más conocida), protagonizando esta obra en un teatro en pleno Covent Garden de Londres.

Ha sido todo un éxito, padres y madres han ido a verla con sus hijos e hijas, historia popular contemporánea. Rosalind ha brillado en el Covent Garden más de 50 años después, no muy lejos de donde hizo sus descubrimientos, y Kidman nos ha hecho ver lo mucho que queda por recorrer para popularizar la ciencia, y más aún, el trabajo de las mujeres científicas.

25 de abril, 1953: James Watson y Francis Crick publican por primera vez la estructura de doble hélice del ADN. Describen: "La estructura sugiere un posible mecanismo de copia del material genético"

25 de abril, 1953: En la misma publicación, Wilkins, Stokes y Wilson analizan la fotografía de rayos X y sugieren que la estructura descrita existe en los sistemas biológicos.

25 de abril, 1953: Rosalind Franklin y Ray Gosling proporcionan más evidencias de la naturaleza helicoidal de los ácidos nucleicos, y concluyen que el esqueleto de fosfato se encuentra en el exterior de la estructura

30 de mayo, 1953: Watson y Crick proponen de forma detallada cómo el emparejamiento de bases de la doble hélice permite la replicación del ADN

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