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Acción de Gracias y el indulto del pavo

23/11/2017 13:23 CET | Actualizado 23/11/2017 13:23 CET
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Como creo que ya sabemos todos, hay un jueves de noviembre, en el que se celebra el Día de Acción de Gracias, tanto en los Estados Unidos como en Canadá.

La tradición tiene origen en la celebración que en Plymouth en 1621 organizó un grupo colonos británicos para agradecer sus buenas cosechas del verano, tras el duro invierno que siguió a su llegada a Nueva Inglaterra a bordo del Mayflower.

Se hizo fiesta oficial de EEUU en 1787 a propuesta del presidente George Washington que estableció el 26 de noviembre como Día Nacional de Acción de Gracias para que los ciudadanos del nuevo país expresaran su gratitud por el fin de la Guerra de Independencia.

El presidente Roosvelt lo adelantó al penúltimo jueves del mes para evitar que una breve campaña navideña debilitara la economía.

Pero fue Abraham Lincoln, en 1863, quien fijó una fecha más elástica: Acción de Gracias se celebraría anualmente en todo el país el último jueves de noviembre. Y así se hizo hasta 1939: ese año el último jueves de noviembre cayó en día 30 y, "ante la posibilidad de que la brevedad de la campaña navideña debilitara una economía que aún se recuperaba de la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosvelt la adelantó al penúltimo jueves del mes".

La celebración reúne en torno a la mesa a las familias que durante el resto del año se ven poco y que, en sus inicios, era la única vez que lo hacía en todo el año. Es tradición cenar pavo relleno –además de asistir en Manhattan al desfile de Macys, casa comercial que lo financia, y ser el inicio de la temporada de rebajas con el famoso Black Friday y sus impresionantes bajadas de precios- asado (stuffed turkey), servido con salsa de arándanos (cranberry's sauce) y acompañado de puré de patatas (smashed potatoes),y algunas verduras, generalmente judías verdes (green bean casserole), en recuerdo de las penalidades que pasaron los primeros colonos ingleses (pilgrims) para sobrevivir tras su llegada al Nuevo Mundo.

La idea de indultar oficialmente a un pavo y no dejar que acabara en el horno se le ocurrió al presidente George Bush (padre) en 1989.

Pero además de esta tradición hay otra, no menos peculiar, que es la deindultar al pavo: alguno hay que no acaba en el horno gracias al indulto presidencial en honor a esos primeros colonos de quienes fueron alimento imprescindible. La Federación Nacional del Pavo entrega todos los años desde 1947, un pavo al presidente de Estados Unidos para la cena de Acción de Gracias.

La idea de indultar oficialmente a un pavo y no dejar que acabara en el horno se le ocurrió al presidente George Bush (padre) en 1989. Aunque presidentes anteriores hicieran ya sus pinitos con la idea:de Lincoln, Truman, Kennedy o Nixon se sabe que perdonaron la vida a algún que otro pavo. Pero el caso es que desde Bush se instauró la costumbre de indultarlos y la ceremonia se convirtió en una ocasión más para que el presidente se luzca.

La ceremonia de indulto, la Annual pardoning of the National Turkey, es ya un rito que siguen con interés muchos americanos y que, como muchas otras, conlleva su ceremonial: no todos los pavos entran en el bombo de la salvación. Previamente hay que presentarse a candidato en otra curiosa ceremonia: la presentación al presidente (Presentation of the National Turkey). Para poder ser presentados y tener el privilegio de ver al presidente, los pavos tienen que tener cierta edad y cierto peso. ¡Y ser elegidos! Los americanos tienen un montón de posibilidades para votar. ¡Incluso han podido hacerlo a través de la web de la Casa Blanca!

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