Huffpost Spain
BLOG

Los artículos más recientes y el análisis de la actualidad a través de las firmas de El HuffPost

María de la Serna Ramos Headshot

El papa tiene tiara

Publicado: Actualizado:
Imprimir
EFE
EFE

Al papa Francisco le han regalado una tiara. Sí: los papas tienen tiaras. Las reinas, princesas y otras damas con posibles lo que lucen son diademas. Por mucho que se empeñen en utilizar mal el término y por muy glamuroso que suene, es una simple cuestión de aro.

Aunque la Real Academia en su diccionario admite "diadema" como sinónimo de "tiara", las diademas son medias coronas o aros, abiertas por detrás y cuajadas de piedras preciosas. Es decir, joyas que sujetan el pelo hacia atrás y esas piezas en las que se posan todas las miradas en las cenas de gala de rigurosa etiqueta. Las lucen las mujeres -se ven con más frecuencia en cabezas reales- en las grandes ocasiones. También hay diademas de plástico, cuero, carey o cualquier otro tipo de material. Las usan cientos de mujeres todos los días. Y no porque unas sean joyas y otras no, unas son tiaras y otras diademas.

Por el contrario, las tiaras de los papas, o triregnum, son un aro completo. Una corona que se alarga hacia arriba y se cierra en forma de cono. Su origen está en el antiguo Egipto, en el gorro frigio y otros similares utilizados por las monarquías orientales como símbolo real. Las papales lo hacen ¡por triplicado!: están "formadas por tres coronas que simbolizan el triple poder del papa, padre de los reyes, rector del mundo, vicario de Cristo". Así se expresaba en la fórmula de coronación que, según el pontificial romano de 1596, señalaba al papa como "padre dei principi e dei re, rettore del mondo, vicario in terra di Cristo". Y tienen ínfulas como las mitras.

Ya no se usan porque no se corona a los papas desde 1963, siendo Pablo VI el último en lucirla en público. Luego renunció a ella y la donó para los pobres del mundo. La Constitución Apostólica de 1975 -Romano Pontifici Eligendo- promulgada por Pablo VI, detallaba la forma en que se elige a los papas y especificaba: "Por fin, el pontífice será coronado por el cardenal protodiácono y, dentro de un espacio conveniente de tiempo, tomará posesión de la patriarcal Basílica Lateranense, según el rito prescrito". Pero Juan Pablo II cambió en 1996 este detalle con su Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis y estableció que "el pontífice, después de la solemne ceremonia de inauguración del pontificado y dentro de un tiempo conveniente, tomará posesión de la Patriarcal Archibasílica Lateranense según el rito establecido", eliminando así la parte de la ceremonia de coronación.

Aun así, y aunque no la usen, todos los papas posteriores tienen sus tiaras, habitualmente regaladas por algún empresario o algún estado: la de Juan Pablo II, por los católicos húngaros; la de Benedicto XVI, a iniciativa del empresario alemán Dieter Philippi; y la de Francisco, motivo de esta entrada, regalo del presidente del Parlamento de Macedonia, Trajko Veljanoski, este pasado mes de mayo. La pieza, decorada con perlas del lago Ohrid, tiene las ínfulas bordadas a mano por las monjas del Monasterio de Rajcica.