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Políticos con memoria de pez

19/03/2014 06:58 CET | Actualizado 18/05/2014 11:12 CEST

El mar es una fuente de recursos y de empleo muy importante. Un factor nada desdeñable en un país donde multitud de familias sufren el azote del paro y la falta de perspectivas de un futuro digno.

El actual modelo pesquero es cortoplacista y ha ignorado sistemáticamente las recomendaciones científicas, estableciendo cuotas pesqueras muy por encima de lo recomendado. Además, se ha primado la pesca industrial y destructiva, creando una flota sobredimensionada gracias a las subvenciones que salen de los impuestos de la ciudadanía.

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Sin embargo, estamos en un momento propicio y esperanzador ya que el año pasado España respaldó la aprobación de una nueva política de pesca común destinada a recuperar las poblaciones de peces y a poner fin a la sobrecapacidad de la flota comunitaria.

Pero para evitar que pase lo de siempre y los políticos evidencien una vez más que sufren memoria de pez, Greenpeace ha puesto a su disposición un tratamiento para combatirla. Con el objetivo de que no se olviden de cumplir con los compromisos adquiridos.

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Hay numerosos ejemplos en el pasado reciente donde se ha puesto de manifiesto la facilidad con que políticos y gobernantes olvidan los acuerdos firmados o las leyes y tratados aprobados y ratificados. Me viene a la memoria la Cumbre de la Tierra (Rio +10) celebrada en Johanesburgo en 2002 donde los gobiernos se comprometieron a establecer planes de recuperación de las poblaciones de peces para 2015. Y lo recuerdo porque durante los intensos debates celebrados durante la aprobación de la Política Pesquera Común muchos países, incluida España, trataron de retrasar los plazos de cumplimiento de este compromiso.

En el informe Empleo a bordo. Impacto socio-económico de un modelo pesquero sostenibleelaborado por Greenpeace se propone un sistema de gestión pesquera que beneficia al medio marino y al conjunto de la sociedad. Este modelo permitiría la recuperación de las poblaciones de peces; la generación de empleo estable; la fijación de población rural; revertiría la tendencia del sector pesquero mediante la creación de 60.000 empleos netos; proporcionaría un beneficio económico de 4.000 millones de euros en una década y por último ahorraría la emisión de medio millón de toneladas de CO2.

En definitiva, es un modelo que garantiza un futuro para el mar y los pescadores. Un modelo en el que el pez gordo no se coma al pez chico.

Ya estamos en precampaña electoral para las elecciones europeas. Garantizar el futuro del mar y de los pescadores ha de ser una prioridad para los futuros europarlamentarios.

Es el momento perfecto para no tener memoria de pez y cumplir con los compromisos adquiridos. Porque necesitamos recuperar las poblaciones de peces y reducir la sobrecapacidad de la flota comunitaria. Porque hay demasiados grandes barcos para tan pocos peces.