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El amor por la tele (sí, sí, por la tele)

11/09/2012 08:22 CEST | Actualizado 10/11/2012 11:12 CET

Pongo el pie en el andén de la estación de Vitoria para asistir al Festival de Televisión, FesTVal, que se celebra aquí desde hace cuatro años. Lo primero que veo es un grupito de adolescentes exaltadas, móviles en mano, en esa actitud característica de "estoy esperando a un famoso para gritar y morirme de la emoción".

Como el día anterior me había estrenado en La Ventana, de La Ser, con el gran Carles Francino pensé, "coño, eso es que la sección quedó de muerte y han venido a pedirme autógrafos, así que me voy a poner las gafas de sol".... Yo es que tengo bastante alta la autoestima desde siempre. Pero no. Resulta que conmigo, en el mismo tren, (ellos en Primera, yo en Turista. No pasa nada. Lo asumo), viajaba todo el elenco de Fenómenos, la nueva comedia que Antena 3 estrenará cuando buenamente quiera. Allí estaban Julián López, Kira Miró (que sí, que es ideal ideal de verdad, flaca flaca de verdad...) y Alejo Saura (que es mono, siii, pero bajito, no nos engañemos). Y sobre todo estaba Luís Fernández, un buen actor televisivo que, ignoro la razón, enfervoriza a buena parte de las adolescentes de este país. Mi marido siempre dice que si este chaval, u otros tantos como él trabajaran en una gasolinera, por ejemplo, las chicas que ahora suspiran por él ni levantarían la vista de sus móviles  para mirarlos, cuando sus padres pararan a repostar. Esta es la grandeza de la televisión.

El caso es que allí estaban ellas, esperando. Les hicieron fotos, se hicieron fotos con ellos, dieron saltitos, grititos, etc y luego supongo, pasaron varias horas retuiteando el asunto, recordando la mano en sus cinturas de Luís o Alejo. Suspiros de nuevo. Me pregunto siempre porqué no hay adolescentes masculino (heteros) esperando a Kira Miró, por ejemplo. Supongo que estarán en otros asuntos...

A lo largo de dos días me he encontrado a corrillos similares por esta ciudad bonita y amable, que alberga el único festival solo de televisión que se celebra en España. Y que cada año es mejor y más grande, y tiene más repercusión, y está mejor montado y es más valioso para la ciudad y para las televisiones.

Bien. Y eso ¿por qué? Pues porque tiene lugar en una ciudad pequeña, ha crecido de manera natural y no va de nada. No tiene ínfulas cosmopolitas. Tiene los pies en el suelo. Presenta novedades que luego ve "todo el mundo" y no solo unos cuanto elegidos. Trae a gente (glamour y celebridades, sí) que no pisarían Vitoria de otra manera. Y ¿eso a quién le importa?, se preguntarán ustedes? Pues al Ayuntamiento, a la Diputación y al Gobierno autonómico, que financian este festival de bajo presupuesto. Festival que se cuela en todos los informativos, programas magacine y programas basura también, de todas las teles del país. Mi estimada Rita Barberá y mi admirado Francisco trajeron a Valencia la Fórmula 1 y la Copa América, (sí, lo de los megaveleros que competían y eso), para "colocar a Valencia en el mapa", gastándose una fortuna que no tenían. Vitoria, su festival, trae a los actores, personajes y asuntos televisivos de varios tipos por un módico precio y está durante una semana en boca de todos y en los sumarios de algunos telediarios. Son, digamos, modelos distintos de patrocinio.

¿Y qué se ha visto aquí? Pues de todo, claro. Y casi todo fresco e interesante. Veamos

1.Paolo, ese hombre.

Yo me incorporé tarde. No pude venir antes porque, como decía, el jueves me estrenaba en La Ventana y debía estar en Madrid. Así que llegué justo para una actuación estelar: la del gran Paolo (si no saben a qué Paolo me refiero no merecen seguir leyendo este post) que una vez más dio titulares y desplegó todo su saber hacer. ¿Dijo algo revolucionario el gran jefe de Tele 5, esa cadena? No. Pero estar cerca de un hombre que trabaja, ha trabajado y trabajará para Berlusconi siempre consigue que hiperventilemos... Además, yo nunca olvidaré este titular de una entrevista que le hicieron en el magacine de El Mundo: "Llevo una vida de mierda".

2. Publicistas innovando

Estaban los popes de la publicidad, con un encuentro apasionante para los profesionales del sector, promovido por Risto Mejide y su socio Marc Ros, desde su agencia Aftershare. Allí, en Branducers, se habló de tele, de lo que hay más allá de la tele, de publicidad, de nuevas maneras de hacer. Quedó claro que sólo las buenas y revolucionarias ideas pueden salvarnos. Recomiendo su enlace para entenderlo todo.

3. Cocinar en la tele

Hubo gastronomía (y no, no estoy hablando de los PINCHOS DE VITORIA, no). El festival dedicó un encuentro a cómo la tele afronta la cocina. Y allí se citaron algunos chef mediáticos y dicharacheros que hacen o han hecho delicias para la pantalla. No sé, por cierto, cómo es que no invitaron a Bárbara Rey, que está de rabiosa actualidad: Canal 9 lleva meses reponiendo un programa de cocina (sí, sí, de cocina) que ella presentó en esta cadena hoy hundida hace 10 años ( sí, sí, 10 años). Como se ha cuidado mucho la piel y bebe mucha agua y duerme ocho horas cuando no tiene un De Luxe, el programa podría pasar perfectamente por un estreno. Pero me estoy desviando del tema. Bárbara no estaba. Pero sí Alberto Chicote, que en breve estrenará en La Sexta una copia de Pesadilla en la cocina, del gran Ramsey. David de Jorge, el alter ego de Robinfood, un tipo singular y genial que me consta que es una de las sensaciones de ETB, también estuvo en el encuentro cultural. Y Martín Berasategui, y Julius y, atención, la pionera Elena Santoja. Como decía, una delicia, vaya.

4. La comedia

Llegó la tarde del viernes y el equipo de Fenómenos al que las hordas adolescentes no habían conseguido devorar, llegó al Palacio de Villasuso, donde tienen lugar los encuentros, para hacernos reír en la presentación. Y allí estaba Kira Miró y Julián  López (divertido de veras), entregados a la causa. Como su director, Nacho G. Velilla, el tipo que probablemente más ha contribuido a que la ficción española nos haga reír: creador de Siete vidas, sin ir mas lejos. Buenooooo, a lo mejor ustedes pensaban que ese puesto lo ostentaba José Luis Moreno. Si piensan eso, la verdad, no sé qué hacen leyendo el Huff...

El primer capítulo de la comedia se estrenó por todo lo alto con posados, paseíllos y la consabida alfombra verde (Vitoria está de celebración ecológica) y el público se rió a gusto. Largo el capítulo, eso sí, por esa manía de los 70 minutos para las ficciones que deberían durar 20. Batalla perdida, por cierto, de la que también se ha hablado en Vitoria. Las niñas se rieron solo cuando dejaban de suspirar.

En algunos garitos de Vitoria, algunos de los actores y algunos de los periodistas bailaron y bebieron. Garitos donde nunca habían entrado actores de relumbrón, ni periodistas avezados.

5. El suspense

Y el sábado llegaron los hombres y las mujeres de Bambú, la productora de Gran Hotel, junto a parte de su elenco: un hipersimpático Eloy Azorín. Una divina y serena Amaia Salamanca (actriz que a mi me robó el corazón el día que le plantó cara a Mercedes Milá en La Tribu, aquel programa que iba a suponer la vuelta a la vida catódica de Javier Sardá y que, fatalmente, duró solo dos o tres telediarios).

Y, junto a la joven pareja, una mujer en estado de gracia: Concha Velasco, que lanzó una perorara divertida, franca, sobre la serie, la tele, la actuación, las prisas en las producciones televisivas, etc. Por eso, por lo brillante, Eloy Azorin dijo al tomar la palabra que él no podía decir nada después de eso: "los teloneros actúan siempre antes que los Rolling y no al revés", comentó divertido.

El pequeño resumen de la serie que Antena 3 nos sirvió tiene una pinta buena, buena, buena. Y yo me alegro. Porque la gente de Bambú se mata a crear productos solventes y se merecen el éxito. Y además, tal y como dijo la Velasco, son "buena gente". Término que no siempre va aparejado al proceloso mundo de la producción televisiva. Esto es ASÍ.

6. La música

Días antes habían estado los top ten del programa La Voz, que Tele 5 tiene pendiente de estreno (tranquilos, ese concurso no lo presentará la desafortunada Pilar Rubio, que nunca debió abandonar Sé lo que hicisteis... creo yo). Ni Jorge Javier, ni Jordi González, ni Enma García. Tranquilos.

El caso es que los chicos del concurso de talentos llegaron y triunfaron. Rosario Flores, David Bisbal, Malú y...Melendi. Sí, Melendi, que se cortó el pelo, fue papá y ahora ya no es taaannnn alternativo. Por eso está como jurado en este formato que parece que va a ser la bomba. Mucho curro, buenas voces, un jurado amable. Como El número uno, pero más espectacular (que suele querer decir, más caro) y sin Paula Vázquez. Esta vez será Jesús. Este hito de la tele al que sustituyó la desafortunada Pilar Rubio (¿lo había dicho ya?) en la última edición de OT.

Podría contar más cosas, porque hubo más estrenos, más encuentros, más gente. Además podría contarles chascarrillos, curiosidades, maledicencias. Pero yo soy una señora. Y el festival de Vitoria no merece que yo me ponga arrabalera.

Ah, pero que no se me olvide un detalle. En uno de los encuentros estuvo Miguel Villa, subdirector de desarrollo de formatos de Mediaset España, que dijo muchas cosas que voy a resumir en tres titulares:

1. De cada diez formatos que arrancamos funcionan dos

2. Estamos muy orgullosos de Sálvame

3. Telecinco está girando "hacia el entretenimiento familiar".

Sé que esta última frase produce cierto desasosiego, pero es lo que hay. Ahí lo dejo.