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Razones para alegrarse por la nueva ficción

17/10/2017 07:26 CEST | Actualizado 17/10/2017 07:26 CEST
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Hoy todo van a ser buenas noticias en este post, va, que siempre vengo aquí para daros el día. Hoy no, hoy solo traigo cosas bonitas de tele, que me las he visto todas en este último mes y las quiero compartir. El titular sería, la ficción de las nuevas plataformas (Movistar Plus, Netflix y HBO de momento) es fantástica y nos va a dar muchas alegrías.

Han llegado y por lo que veo, por lo que hablo con sus responsables, tienen la sana intención de poner la ficción propia patas arriba. Hay que decir que sin el último lustro, o incluso sin las inversiones, las prueba/error, los intentos, los fracasos, los empeños de la única tele que había hasta el momento, la generalista, ni Movistar Plus, ni Netflix ni HBO podrían estar donde están, o mejor aún, donde quieren estar.

Pero el resultado, de momento, es muy halagador, muy sugerente.

Empecemos por Movistar Plus. Este año nos va a dar, me parece a mí, grandes momentos televisivos. He podido ver parte de tres de las series originales que la plataforma va a estrenar entre 2017/2018, y la verdad, más contenta no puedo estar. Y que yo esté contenta no es fácil, como ya sabéis todos los que seguís este blog. El nivel es alto y sólido. Veamos el por qué de mi entusiasmo.

VERGÜENZA

La comedia ¡de capítulos de 28 minutos!, llevaba a cabo por Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, es el tipo de comedia televisiva que llevaba esperando desde Siete vidas, más o menos. Y ahí está. Ácida, distinta, incómoda, sin tópicos, soberbiamente interpretada por Javier Gutiérrez (¡qué actor, madre mía!) y con un grupo de secundarios gloriosos (¡viva Miguel Rellán, viva, viva!). Vi de un tirón los diez capítulos, una mañana en un visionado para prensa, y me habría quedado todo el día siguiendo a ese antihéroe tan poco habitual en nuestras pantallas. Si nos dijeran que es británica, que se llama Catastrophe y que el protagonista es un aclamado actor de comedia inglés, (Rob Delaney, para ser exactos) diríamos, ¡guauuuu! Pues bien, ahí va mi ¡GUAUUUU!, igualmente. Aunque la hayan hecho un sevillano y un madrileño.

La acogió el Festival de San Sebastián. Es la primera serie de televisión que compite en Zabaltegui. Algo que, como dice el responsable de ficción de Movistar Plus, Domingo Corral, debería ser un orgullo para todos. En La Ventana, Corral nos apuntó sobre este asunto, una cuestión interesante: "Estas series han demostrado que el problema en España no es el talento, sino la falta de industria".

LA ZONA

Tengo como mínimo 20 razones para ver esta joya que los hermanos Sánchez-Cabezudo han levantado. Hace más de diez años, antes incluso de esa serie ya mítica, Crematorio, Jorge y Alberto, estos directores/guionistas/creadores que parecen solo dos buenos chicos pero que son retorcidos y geniales cuando se ponen a inventar, ya tenían en su cabeza contar esta historia. Ya sabemos cómo son los obstáculos televisivos, así que la idea dormía en esos cajones que deben estar repletos de grandes proyectos y de buenas intenciones. Y hace ya dos años que cobró vida. Se pudieron a escribir y ¡dos años! después (que es una eternidad para los tiempos televisivos) la serie está a punto de ser estrenada: llega el 27 de octubre.

En el Festival Internacional de Sitges, donde se presentó esta semana, pude ver los cuatro primeros capítulos de los ocho que tiene la serie, rodeada por los actores fabulosos que la levantan, con un inconmensurable Eduard Fernández al frente que lo llena todo en la pantalla. En la sala, a oscuras, solo había silencio y una atención total y absoluta. Y aplausos rotundos al final. Salimos todos con la sensación de haber visto una de esas ficciones que se quedan en el imaginario colectivo. ¿Razones? Ahí van diez de esas veinte que decía.

  1. Es desasosegante. Intrigante. Es interesante.
  2. Tiene un guión ESTUPENDO.
  3. Va más allá de lo visto hasta ahora.
  4. Se le nota el tiempo sosegado que ha tenido para ser creada.
  5. No hay ni un solo actor ni protagonista ni secundario, que esté flojo o que hable por hablar. Y ni un solo plano innecesario.
  6. Es el tipo de ficción que puede perfectamente competir con Lost o The Leftovers, por citar dos ejemplos de relumbrón.
  7. Es de aquí y nos reconocemos en lo que pasa y en los personajes que salen.
  8. Sabes que los creadores, los actores que recibieron el guión, los técnicos diversos que tuvieron que realizarla, ya tenían claro lo que querían contar desde el principio: sabían el final, no iban a alargarla de manera absurda, como sucede tantas veces.
  9. Dura 50 minutos.
  10. Todo tiene una explicación, no como en el mundo David Lynch, por ejemplo (guiño a los fans irredentos del maestro para machacarme).

LA PESTE

Alberto Rodríguez, el hombre que está tras esta serie, aquel que alumbró esa joya que fue La Isla mínima, ha conseguido que una historia que se supone que ya hemos visto otras veces en pantalla, ese pasado español oscuro y miserable, lo estemos viendo por primera vez. Consigue que huelas la peste y que estés deseando salir de esa Sevilla del XVI sombría y violenta y al mismo tiempo quedarte en ella. Y que sientas que la Inquisición, tan bien contada, la tienes en la nuca. Otra ventaja: seis capítulos. 10 millones de euros en total. 1.400.000 cada episodio. Muy bien colocados, por cierto.

Rodríguez nos contó en La Ventana que estuvieron dos años buscando detalles. No la historia en sí, sino la intrahistoria. Y esos detalles se ven, y esos detalles llevaron a la serie también al Festival de Cine de San Sebastián. Era la primera vez que sucedía algo así, que un festival de cine puro y duro, tan reputado además, abriera sus puertas a esa historia, a la hermana pequeña que siempre había sido más torpe, más bajita, más poquita cosa. Pero Rebordinos, ese director exquisito del certamen, lo vio claro: la calidad de las series era igual a la de muchas películas, así que sin complejos, las sumó a los contenidos internacionales. Nos lo contó, también sin complejos, en La Ser.

Sigamos con Netflix y sus apuestas diferentes

FE DE ETARRAS

Si esta película va a ser la senda que Netflix va a seguir a la hora de desarrollar ficción en España, voy a quedarme a vivir en esa senda. ¡Qué hallazgo de película, que frescura, qué bien todo! ¡Qué texto el de Diego San José, qué gran idea la de él y su compañero en la risa, Borja Cobeaga! ¡Qué actores de comedia tan solventes, tan lúcidos, tan tiernos! ¡Qué momentos desternillantes (ese trivial español, esa escena tan insólitamente actual, con la bandera)! Qué necesaría era una comedia así, desdramatizadora, tras el Negociador, también de Borja Cobeaga...

Además la apuesta de la plataforma va a seguir con esa maravilla que es Paquita Salas (cuya segunda temporada producirán ellos) o la poderosa El ministerio del tiempo, cuyos derechos ya tienen en su poder, (TVE, ¿hola?), lo dicho, que Netflix se quede para siempre entre nosotros. Y si nos regala esas campañas impagables de publicidad, ya para qué queremos más.

¿Y en que anda HBO?

Pues esa es otra gran noticia. Al frente de esta división de ficción está el hombre que más sabe de la industria de la ficción internacional en nuestro país. Miguel Salvat, uno de las cabezas televisivas a las que yo personalmente más respeto le tengo, anda estudiando con lupa los proyectos de ficción a los que esta plataforma reputada destinará tiempo recursos y energía. Si tenemos en cuenta que su lema es, "esto no es television, es HBO", creo que solo podemos esperar cosas buenas. Pero buenas, buenas, de esas que te permiten sacar pecho en el mercado internacional.

Hay algunos rumores sobre sus próximas creaciones como la posible adaptación de Patria, la novela de Fernando Aramburu, pero de momento no hay noticias fetén, más allá de que la cabeza privilegiada de Salvat está todo el día leyendo guiones y estudiando proyectos. Ahí es nada.

Dicho esto, yo creo que esto son grandes noticias, buenas noticias para guionistas, realizadores, directores de fotografía, actores secundarios, actrices de más de 45 años que no tienen una talla 38. Y dicho esto también, queridas televisiones generalistas, querida tele pública, OTRO MUNDO ES POSIBLE. Y los hacedores están ahí, esperando.

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