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No eres una buena madre y nunca lo serás

Publicado: Actualizado:
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KidStock/MNPhotoStudios via Getty Images
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Querida amiga:

Quedan muy pocos días para que seas madre, ¡por fin! No voy a darte ningún consejo porque te van a dar miles. No quiero tranquilizarte ni garantizarte que tu instinto maternal será más fuerte que cualquier consejo, porque a mí me lo dijeron y me pusieron de los nervios. Mi primer hijo nació, lloró y gritó, pero mi famoso instinto maternal no apareció y tuve que apañármelas sola la primera noche en aquella habitación de hospital. Fue la primera vez que mi hijo y yo estuvimos a solas.

Pero quiero decirte una cosa: prepárate para equivocarte. Mucho. Siempre.

Te equivocarás cuando le dejes llorar toda la noche porque te han dicho que eso es lo que hay que hacer. Porque es bueno que aprenda a calmarse él solo. O simplemente porque ya no puedes levantarte de la cama por enésima vez.

Te equivocarás cuando lo cojas en brazos si llora por la noche porque has leído que si no lo haces se convertirá en una persona ansiosa y traumatizada por la sensación de abandono. O simplemente porque no puedes verle llorar. Con cada lágrima se te rompe un poco el corazón.

Te equivocarás cuando le des el pecho durante demasiado tiempo o durante demasiado poco. Si decides no darle el pecho, serás una mala madre.

Te equivocarás cuando no tengas tiempo de llevarle de paseo tres horas al día como mínimo. No tendrás tiempo porque tendrás que limpiar la casa, ir al trabajo o, lo que es peor, no te apetecerá vestirte y salir.

Te equivocarás al cocinar verduras ecológicas porque la agricultura de la zona contamina menos. Te equivocarás al calentar en el microondas comidas industriales que no tienen pesticidas, pero que están llenas de conservantes. Te equivocarás cuando le des demasiadas proteínas o no las suficientes.

Te equivocarás cuando vuelvas a trabajar, porque todavía es demasiado pronto para dejar a tu hijo en una guardería o a cargo de una canguro o de una abuela. Te equivocarás si renuncias a tu trabajo por él porque, tarde o temprano, pagarás la frustración con él. Y porque alguien tiene que pagarle la ropa y los juguetes.

Te equivocarás cuando no pierdas los tres kilos que has ganado durante el embarazo inmediatamente después del parto, porque una madre realizada debe tener una forma física impecable. Te equivocarás cuando quieras volver a ponerte en forma dos meses después de dar a luz, porque el tono de la zona del perineo no será bueno y te harás pis en los pantalones cada vez que te rías a carcajadas durante el resto de tus días.

Te equivocarás cuando impongas reglas, porque serás una madre dictadora. Te equivocarás cuando no pongas normas, porque tendrás un niño dictador.

Te equivocarás cuando te dejes abrumar por la culpabilidad, porque una madre sabe conciliar su independencia con el tiempo para dedicarse a su familia. Te equivocarás cuando no hagas caso a esa culpabilidad, porque lo único que intenta transmitirte es que no eres una buena madre y nunca lo serás. Una madre perfecta. Porque la perfección no existe y buscarla no es sano.

Por eso, querida amiga, no tengo muchos consejos para ti, pero sí un deseo: que seas una madre maravillosa e imperfecta, como somos todas, cada una a su manera. Y estoy segura de que encontrarás la tuya. Tu manera extraordinaria y particular de equivocarte.

Post original publicado en lamamaitalienne.com.

Este post fue publicado con anterioridad en la edición francesa de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del francés por Irene de Andrés Armenteros.