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Un buen matrimonio implica esfuerzo, pero un buen divorcio también

11/06/2017 10:21 CEST | Actualizado 11/06/2017 10:21 CEST
MATT Y AMANDA MENDOZA
Nuestro banquete de boda, en el verano de 2011.

Lo fácil sería echarle la culpa a las circunstancias, a nuestra edad o a nuestra falta de experiencia, pero lo cierto es que no nos arrepentimos de nada.

Sí, nos vamos a divorciar, y entendemos que algunos de vosotros nunca lo comprenderéis ni estaréis conformes con nuestra decisión, pero hemos llegado a este acuerdo y al echar la vista atrás nos sentimos agradecidos y entendemos que después de haber vivido esta experiencia somos mejores personas.

No es una decisión que hayamos tomado a la ligera o sin pensar. Cuando llevábamos poco más de cinco años casados, hablamos de la posibilidad de que no estuviéramos progresando como matrimonio. Cuando llevábamos seis meses casados, el primer terapeuta matrimonial al que acudimos nos dijo que con el tiempo mejoraríamos. Entonces le hicimos caso y no nos separamos y, aunque cinco años después el resultado final (el divorcio) parezca el mismo, damos las gracias por haber seguido casados cinco años más. Dimos todo lo que pudimos y en ese momento era lo que necesitábamos, porque prácticamente todas las cosas por las que hoy damos gracias son consecuencia de haber continuado con nuestro matrimonio.

El año pasado dejamos de comparar lo que nosotros queríamos del matrimonio con lo que esperaban nuestros amigos y familiares. Librarnos de las presiones del matrimonio y descubrir la verdadera transparencia, la confianza y la vulnerabilidad nos ha ayudado a alcanzar la paz y ha traído más amor a nuestras vidas. En ese momento en el que fuimos capaces de ser auténticos entre nosotros decidimos divorciarnos. Empezamos a dormir en habitaciones separadas, pero, a diferencia de cuando nos comprometimos, no había ninguna prisa por poner nuestras cosas en orden. Al fin y al cabo, siempre habíamos sigo muy buenos amigos, e intentamos que siga siendo así. La presión por ser un buen matrimonio hace que tener una relación auténtica sea una verdadera lucha. Siempre hemos sido mejores amigos que pareja y ha sido alucinante ver la transformación por la que hemos pasado cada uno gracias al amor y al apoyo de una amistad que poca gente entiende.

Librarnos de las presiones del matrimonio y descubrir la verdadera transparencia, la confianza y la vulnerabilidad nos ha ayudado a alcanzar la paz y ha traído más amor a nuestras vidas.

Sí, "divorcio" es una palabra tabú para muchos, y es verdad que hay que esforzarse para mantener los matices claros en la cabeza, para recordar por qué te casaste y para seguir avanzando hacia la separación. Hemos trabajado mucho en nosotros, tanto dentro como fuera del matrimonio, y aunque ambos preferimos mirar hacia el futuro, cuando pensamos en la mejor parte de la década pasada, solo somos capaces de ver todo lo bueno que salió de un matrimonio al que consideramos un éxito cuyo plazo ya ha vencido.

Este no es el fin de nuestra relación; de hecho, en los últimos 11 meses, desde que decidimos divorciarnos, hemos vivido los momentos más gratificantes de nuestra relación. Evidentemente, esto no era lo que pretendíamos cuando nos casamos, pero es lo que tenemos a día de hoy, es lo que llevamos teniendo desde hace ya un tiempo. Hemos llegado a la conclusión de que somos buenos amigos. Y gracias al inmenso amor y respeto que nos tenemos hemos decidido que solo somos dos personas que se quieren, pero que no pueden darse el tipo de amor que se merecen dentro de un matrimonio. No sentimos la necesidad de explicar o defender nuestra decisión con más detalle.

Dos años después de nuestra boda. Las sonrisas no eran falsas, pero, en cierto modo, siempre vimos las señales de peligro.

La gente que nos rodea siempre ha sido la parte más satisfactoria de nuestra vida como pareja; la familia y los amigos han adquirido un nuevo significado para nosotros. Y por eso estamos escribiendo esta carta juntos. Muchos ya sabéis que hemos tomado esta decisión y, para otros, la situación era más delicada, porque hablar de nuestra situación suponía mucha presión. Hicimos todo lo que pudimos para ser auténticos y transparentes con nuestros seres queridos con respecto al estado de nuestra relación, pero para los que se enteren hoy, que sepan que nos hemos tomado el tiempo que hemos necesitado para contároslo.

¿Estamos siendo demasiado idealistas? Creemos que no.

Sea cual sea el caso, escribimos esta carta a nuestra gente para explicar cómo nos gustaría que se nos tratara de ahora en adelante. Nuestras vidas estarán entrelazadas para siempre, compartimos amigos y familia, y no queremos que eso cambie. Solo sentimos amor entre nosotros, y también hacia esa comunidad que compartimos. Os pedimos que nos devolváis el mismo amor y respeto y queremos seguir formando parte de las vidas de los amigos y los familiares del otro, de la gente con la que hemos compartido nuestras vidas desde que estamos juntos.

¿Estamos siendo demasiado idealistas? Creemos que no. Entendemos que se trata de un acuerdo único y que la mayoría de los divorcios no se dan en estas circunstancias. Utilizar la palabra "amistosa" para describir nuestra separación es un insulto hacia nosotros, porque esto es mucho más que un mutuo acuerdo: 11 meses después de tomar esta decisión, seguimos considerándonos mejores amigos.

Hay gente que seguirá insistiendo en que las cosas se pondrán difíciles, en que estamos sumidos en la fase de negación de la separación. Es cierto que las parejas y las nuevas prioridades que surjan complicarán las cosas. Aun así, nos comprometemos a seguir con nuestro divorcio ideal. Los que nos conocen saben que hemos desafiado a las probabilidades más remotas en muchos aspectos de nuestras vidas y que hemos sido capaces de hacerlo gracias al amor y a los ánimos del otro, y eso no cambiará.

11 meses después de tomar esta decisión, seguimos considerándonos mejores amigos.

Gracias a todos por querernos por separado y como pareja. Gracias por apoyarnos y animarnos mientras perseguíamos nuestros sueños y nos labrábamos una trayectoria profesional. Igual que no habríamos podido conseguir estas cosas el uno sin el otro, tampoco podríamos haberlas logrado sin nuestra gente.

Sabemos que está en vuestras manos decidir cómo procesar esta noticia y cómo actuar de ahora en adelante, pero también os pedimos que nos queráis, que confiéis en nosotros individualmente y que respetéis lo que sabemos que es mejor para los dos.

No nos arrepentimos de nada. Siempre hemos disfrutado de la compañía del otro. ¿Por qué tendría que cambiar eso?

También nos escribimos cartas entre nosotros para hablar de nuestro matrimonio:

De Amanda para Matt:

Soy una persona mejor por haber pasado estos últimos años casada contigo. Con nada más que amor en el corazón, echo la vista atrás a los años que han pasado desde el día de nuestra boda y me siento agradecida por los buenos momentos, por los momentos difíciles, por las risas y por las lágrimas. No cambiaría ni un solo día. No modificaría ninguna de nuestras conversaciones ni cambiaría la forma de gestionar nuestras diferencias. Nuestro matrimonio me ha ayudado a definir la mujer que soy a día de hoy. Desde el principio de nuestra relación, siempre me has retado a ser la versión más fuerte de mí misma y siempre te lo agradeceré.

Nos hemos enfrentado a mucho estrés y a muchos desafíos durante el tiempo que hemos pasado juntos, algunos parecían demasiado inabarcables y con algunos he sentido que no estaba preparada para manejar la situación. Aun así, progresamos mucho. Tu fuerza siempre me dio esperanzas para creer que, aunque la vida puede ser insoportable a veces, somos fuertes y somos capaces de sobrevivir y sacar la mejor versión de nosotros mismos cuando la vida nos ponga un obstáculo delante. A lo largo de la mejor parte de la última década, he salido bastante de mi zona de confort y me has demostrado que en ese espacio es donde más viva me siento.

Siempre le digo a la gente que eres la persona más inteligente y más generosa que he conocido en mi vida. Siempre ha sido un honor para mí poder recibir esos dones. No me cabe la menor duda de que triunfarás en lo que te propongas. Admiro tu creatividad y tu transparencia. Tu disposición a compartir tu historia y a mostrar tu lado más auténtico es quizá una de las cosas que más me gustan de ti y lo que primero me llamó la atención. Doy gracias por que me hayas invitado a compartir tus momentos más personales y por haberlos presenciado. Gracias por compartir tu vida conmigo, gracias por tu sinceridad y gracias por confiar en que yo sería lo suficientemente fuerte como para caminar a tu lado.

Hemos pasado unos buenos años juntos. Nos hemos reído, hemos crecido, nos hemos retado, hemos celebrado ocasiones especiales, hemos llorado y hemos superado pérdidas, pero doy gracias por todo ello. Estoy segura de que crearemos nuevos recuerdos como amigos. Gracias por ser mi animador personal. Has sido mi mayor apoyo en el mundo laboral. Gracias a este matrimonio soy tan fuerte, ambiciosa e independiente. Gracias por recordarme siempre que soy todas esas cosas incluso cuando he perdido la fe en mí misma. Te quiero, Matt. No tengo más que palabras de respeto para ti, por ser el hombre en el que te has convertido. Gracias a nuestro matrimonio y, ahora, a nuestro divorcio, he aprendido a cuidar mejor de mí misma.

De Matt para Amanda:

No me cabe la menor duda de que llegaste a mi vida como consecuencia de algún tipo de intervención divina. Sigo sin saber con seguridad por qué decidiste darme una oportunidad en un momento de mi vida que, de otra manera, no habría tenido sentido, pero fue contigo con quien aprendí a vivir la vida como un adulto (semi) responsable. Me enseñaste que hay cosas en la vida por las que merece la pena luchar, incluso en mitad de la tormenta en la que me encontraba sumido cuando nos conocimos.

Aunque sé que esto es lo correcto para los dos, me asusté un poco cuando tomamos esta decisión. Por irónico que parezca, eres la única persona que me ha ayudado a apaciguar el miedo que sentía al pensar en cómo sería la vida sin tenerte a ti como esposa. Comenzamos siendo muy buenos amigos y doy las gracias por que sigamos siéndolo.

Es demasiado fácil quererte; tu personalidad, tu encanto... son contagiosos. Nunca te he visto ser más feliz que el año pasado, y me muero de ganas de ver a dónde te lleva la vida. Siempre estaré aquí para apoyarte y seguiré observándote con admiración. Sé que seguirás consiguiendo todo lo que te propongas en la vida. No tengo palabras para describir lo orgulloso que estoy de todo lo que has conseguido en estos siete años que llevo conociéndote. Presumo de ti, y seguiré haciéndolo, con todo el que conozco.

Por último, quiero que sepas que volvería a hacerlo otra vez y que, si echo la vista atrás, no cambiaría ni una sola decisión. Sé que compartimos sentimientos similares con respecto a nuestra separación: tristeza, miedo al cambio, a que los demás nos juzguen... Pero tienes a mucha gente que te admira, yo incluido. Si algo te preocupa, recuerda siempre el amor y la gratitud que compartes con toda esa gente que forma parte de tu vida, conmigo incluido.

Entendemos que pueda resultar un poco extraño que le anunciemos esto a todo el mundo, pero, una vez más, así es como queríamos que la gente lo supiera. Preferimos compartir así nuestros sentimientos con los demás, antes que hacer llamadas y visitas a todos nuestros contactos. Los dos pensamos que una carta es un medio más eficaz para expresar nuestros sentimientos, y quizá estemos ayudando a los demás a pensar antes de juzgar. Sabemos que nosotros hemos tenido mucho más tiempo para procesarlo todo que algunos de vosotros, que os estáis enterando ahora, pero ninguno de los dos quiere estar recibiendo llamadas sin parar para ver qué tal estamos. Para eso seguimos teniéndonos el uno al otro, seguimos teniendo a nuestra gente; y para aquellos con los que no hayamos hablado, la conversación surgirá de forma natural, con el tiempo. Ambos hemos sido siempre muy protectores con el otro, y así seguiremos siendo.

Por último, acabamos con una cita de la escritora Cheryl Strayed con la que nos hemos sentido identificados durante los últimos 11 meses:

"Al acabar con una relación romántica hay que ser un amigo compasivo y amable por encima de todo. Hay que explicar las decisiones que se hayan tomado para dejar la relación con amor, respeto y transparencia emocional. Hay que ser sincero sin ser cruel. Expresar gratitud por lo que se ha recibido. Hay que asumir la responsabilidad por los errores cometidos e intentar enmendarlos. Hay que reconocer que hay decisiones que han provocado sufrimiento a otro ser humano. Hay que sufrir por ello. Hay que tener la valentía de seguir al lado de esa persona, aunque se esté marchando. Hay que hablarlo todo y ser capaz de escuchar. Hay que mostrar respeto por lo que la relación fue en su día. Hay que dar testimonio de la perdición y salvar lo que se pueda. Hay que tener en cuenta cómo se sentiría uno en el lugar del otro. Hay que hacer un esfuerzo especial para minimizar el dolor y la humillación. Hay que confiar en que lo más compasivo es dejar ir a aquellas personas a las que no queremos de verdad, bien o lo suficiente. Tenemos que creernos que merecemos que nos quieran de verdad, bien y lo suficiente. Hay que recordar esto mientras se deja marchar al otro". Brave Enough, Cheryl Strayed

Con cariño,

Amanda y Matt.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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