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Sólo podemos acabar con la violencia contra las mujeres si trabajamos unidos

Publicado: 25/11/2012 10:10

Me preguntan a menudo si es posible terminar con la violencia contra las mujeres, tan extendida y persistente. Mi respuesta es sí. Es posible. Pero solo podemos hacerlo unidos. Todos somos responsables, y ya es hora de que los líderes cumplan las promesas hechas a las mujeres.

Hoy, con la vista puesta en el día Internacional del Fin de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra este domingo, pido a todos los dirigentes que se pronuncien a favor de acabar con la violencia contra las mujeres y las niñas.

El año pasado puse en marcha la agenda política de 16 pasos. Hoy insto a todos los jefes de Estado y de Gobierno a acabar con el azote de la violencia que afecta a todas las sociedades, mediante su participación en una apasionante iniciativa mundial que dé a conocer los compromisos nacionales para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas.

El primer paso ya lo hemos dado: se ha roto el silencio. Hoy, la violencia doméstica es ilegal al menos en 125 países y existe un amplio conjunto de leyes relativas a la violencia contra las mujeres y las niñas. Hay un consenso internacional sobre la forma de avanzar que quedó expresado en la Plataforma de Acción de Pekín. 187 países han ratificado el Convenio para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres. Se sabe mucho más sobre las causas originales de la violencia, y hay un número cada vez mayor de mujeres, hombres y jóvenes que se movilizan contra la violencia sin cesar. Existen innumerables organizaciones cuyos miembros trabajan sin descanso para apoyar a las supervivientes y, en muchos países, las autoridades han tomado medidas decisivas. Pero todo eso no basta.

Debemos hacer más para proteger a las mujeres y prevenir esta violación generalizada de los derechos humanos. Los Gobiernos y los dirigentes deben dar ejemplo. Ha llegado la hora de que los Gobiernos traduzcan las promesas internacionales en acciones nacionales concretas.

Esperamos ver leyes y planes de actuación nuevos y mejores que proporcionen refugios, servicios de asistencia telefónica gratuitos y ayuda legal y sanitaria gratis a las supervivientes. Contamos con que haya programas educativos que enseñen derechos humanos, igualdad y respeto mutuo, e inspiren a los jóvenes a tomar la iniciativa para acabar con la violencia contra las mujeres y las niñas. Necesitamos que haya cada vez más mujeres en la política, las fuerzas del orden y las tropas de paz. Necesitamos igualdad de oportunidades económicas y puestos de trabajo dignos para las mujeres.

Para que haya todas estas cosas es preciso contar con unos líderes decididos y valientes. El próximo mes de marzo, responsables gubernamentales y figuras de la sociedad civil se reunirán en la Comisión de la ONU sobre la Condición de la Mujer para acordar acciones que prevengan y respondan con eficacia a la violencia contra las mujeres. Las expectativas son altas, y así debe ser. En algunos países, 7 de cada 10 mujeres son golpeadas, violadas, maltratadas o mutiladas durante su vida. Una crisis de semejantes proporciones merece la máxima atención de los dirigentes mundiales. No puede haber paz ni progreso mientras las mujeres vivan con el miedo a la violencia.

Hoy, la violencia contra las mujeres se reconoce cada vez más como lo que es: una amenaza contra la democracia, un obstáculo para la paz duradera, un lastre para las economías nacionales y una horrible violación de los derechos humanos. A medida que más gente esté convencida de que la violencia contra las mujeres no es aceptable ni inevitable, a medida que se castigue cada vez a más maltratadores, el cambio para poner fin a la violencia contra las mujeres será más profundo y más sólido.

No es un problema exclusivo de las mujeres, es una responsabilidad de todos nosotros. Esta violencia es una atrocidad y hay que detenerla. Ya no hay tiempo para dejarse llevar por la complacencia ni las excusas. Debemos mostrar la voluntad, la determinación y la capacidad de movilizar más recursos para poner fin a ese azote de la humanidad que es la violencia contra las mujeres.

Sí, es posible.


Michelle Bachelet.
Expresidenta de Chile y directora ejecutiva de ONU Mujeres.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

 
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Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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21:53 de 27/11/2012
En este asunto, si se quiere tratar con seriedad, tiene que hacer algunas distinciones la hablante en curso.La ciencia predominante establece que todos los individuos son diferentes. La idea que se presenta aquí va contra ese postulado; la violencia contra las mujeres es una sola. Y, eso, que todavía ignoramos qué se entiende por violencia y cuántas categorías de violencia hay. Casi podría decirse que el mundo es un infierno de violencia (entendida por cada cual a su manera). En la política lo que vale es la posesión del monopolio de la violencia (por los gobiernos), si quieren ejercer la gobernabilidad y que se respeten las leyes. En la oposición a los gobiernos hay diferentes partidos que ejercen diferentes grados de violencia y además la proclaman desafiando las leyes. Una solución al problema de la violencia contra las mujeres (hasta tanto a alguien se le ocurra otra mejor) es la prohibición del matrimonio; y permitir un matrimonio atenuado por un tiempo limitado renovable mientras quieran los interesados. Lo que falla es la falta de independencia,o el desconocer que el matrimonio es nada más que una sociedad comercial que debe cesar cuando uno de los socios no hace su aporte.
21:03 de 25/11/2012
Me asusta cuando dice “a medida que se castigue a más maltratadores el cambio será más profundo y más sólido”. Este afán por condenar a posibles maltratadores acaba pisoteando a hombres que no lo son. Estoy de acuerdo, hay que luchar contra el maltrato de la mujer, pero ningún maltrato o atropello sobre un hombre debería formar parte de la solución. Los juzgados de violencia sobre la mujer teniendo como finalidad su protección deberían ir más allá de detenciones y órdenes de alejamiento inútiles que pueden incluso llegar a generar un maltrato mayor sobre la mujer. La solución debe estar basada en la educación, buscando el diálogo y las soluciones que involucren a todas las partes. No hay que perder de vista que la misma solución jamás valdrá tanto para paises avanzados como para los que están en vías de desarrollo, al igual que cada cultura necesitará una solución adaptada a su situación particular. Es complicado hablar de este tema a nivel global cuando encontramos realidades tan diferentes.
juanalalocaloca
La eternidad es un instante
13:51 de 25/11/2012
Los organismos interncaionales están colmados de "buenos propósitos" pero las acciones conretas siempre van a remolque de "otros intereses". Me quedo con una frase: "No puede haber paz ni progreso mientras las mujeres vivan con el miedo a la violencia", que creo que debería ser la esencia de todas las políticas. Por una parte porque las mujeres somos la mitad, o más, de la población mundial y por otra porque sobre los hombros de las mujeres descansan las economías familiares en la mayoría de países y el progreso de las mujeres es la medida del progreso de la humanidad, y muy especialmente en lo referente con la eliminación del hambre y enfermedades tanto femeninas como infantiles.
20:55 de 25/11/2012
Hola, comparto tu comentario plenamente, y sobre todo la frase con la que te quedas, pero para que ese miedo desaparezca, la mujer tiene que tener , los mismos derechos y las mismas obligaciones que el hombre y eso solo se consigue (como tu bien dices) mediante acciones políticas en educación, legislación, cultura etc. Pero sobre todo se tiene que dar un cambio en la religión (la raíz cultural de todas las sociedades), mientras la religión no reconozca la igualdad entre un hombre y una mujer, será muy difícil erradicar la violencia de la sociedad. La totalidad de las religiones, son machistas por naturaleza y por tanto justifican la supremacía del hombre sobre la mujer y como consecuencia el derecho de vasallaje.
juanalalocaloca
La eternidad es un instante
12:34 de 26/11/2012
Completamente de acuerdo, en todas las sociadades las religiones son la principal fuente de discriminación, cuando no criminalización, de la mujer. Pero no es necesario que las religiones lo receonozcan, basta con que la sociadad cree otras fuentes de valores y ética como la educación y la cultura para que las de la religión dejen de ser las "únicas" regentes de la vida social de las comunidades. Eso es lo que se ha hecho en europa, aunque tengamos que pelear cada día para conservar lo ganado. Saludos
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Verbarte
Nos queda la palabra
12:54 de 25/11/2012
La violencia contra las mujeres cuenta con una complicidad cultural enorme. http://wp.me/p2v1L3-cl
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Triana54
Yo no los voté
10:52 de 25/11/2012
Indispensable: Todos juntos o no conseguiremos nada.
En la "nada" hay mujeres y niños sufriendo.
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Ytumas50
La realidad tiene limites; la estupidez no.
12:22 de 25/11/2012
Hola Triana buenos días.

Hoy tenemos monográfico y algo de comida para los pollos. Me conectare de vez en cuando para ver como va la cosa. Nos leemos y un saludo.
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Triana54
Yo no los voté
12:59 de 25/11/2012
Está más interesante detenerse en El País. Hay dos artículos de opinión( Soledad Gallego y Joaquín Estefanía) y una noticia sobre Rajoy acercando sus posiciones a las de Hollande.
Un saludo y tal vez nos veamos esta tarde.