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Trump pretende imponer las cavernas y el mazo a Cuba y EEUU

28/06/2017 07:32 CEST | Actualizado 28/06/2017 07:32 CEST
EFE

Donald Trump anunció la política de su Administración, firmó la orden mediante el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de Estados Unidos hacia Cuba y derogó el 16 de junio en Miami la directiva presidencial de Obama titulada Normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Con ello, los intereses de Estados Unidos son aplastados, los cubanos no serán empoderados ni avanzará la democracia en Cuba.

En solo ocho años habían florecido la esperanza y la admiración hacia el vecino del Norte como nunca antes en Cuba, paradójicamente, después de 50 años de confrontación. Las recientes declaraciones de Trump crearon desconcierto en la población, tensiones entre ambos gobiernos, perjuicio a los negocios norteamericanos y rechazo internacional.

Trump ha dictado dos medidas, que no entrarán en vigor hasta dentro de meses: las restricciones a los viajes educacionales, conocidos como "política pueblo a pueblo", que ha contribuido a expandir la interacción de los norteamericanos con la sociedad cubana; y la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad (GAESA), con fuerte presencia en las actividades económicas, entre ellas el turismo.

El presidente mantuvo las relaciones diplomáticas a nivel de embajadas, los 22 acuerdos suscritos entre ambos gobiernos, el envío de remesas a Cuba, los viajes de cubanos a Estados Unidos, los vuelos de las compañías aéreas y los cruceros norteamericanos, la venta de alimentos y la utilización de los servicios de hoteles y negocios administrados por el Estado cubano no vinculados a los militares y los servicios de seguridad estatal.

La Habana ha reaccionado a las decisiones de Trump con un incremento notable de la propaganda ideológica y las diatribas contra las personas con opiniones distintas de las oficiales.

Desde 2009, los cubanos han percibido a Estados Unidos con gratitud, porque las medidas de Obama mejoraron la depauperada calidad de vida de millones de personas, al permitir el envío de remesas, y reunieron a familiares y amigos separados durante casi 50 años. Las visitas en ambos sentidos propiciaron los intercambios de conocimientos y experiencias, rompiendo el enclaustramiento de los cubanos impuesto por su Gobierno, permitiéndoles acceder a la información y descubrir las oportunidades del mundo del siglo XXI. Los trabajadores por cuenta propia (pequeños propietarios privados) autorizados florecieron por el alquiler de habitaciones y autos, la apertura de restaurantes y la oferta de servicios. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas, las sucesivas medidas y la visita de Obama incrementaron la influencia de Estados Unidos y destruyeron la inculpación de las autoridades cubanas a Washington por todos los problemas domésticos.

Trump ha revivido el ambiente de tensión, ha propiciado el fortalecimiento de los dirigentes opuestos a los cambios (hardliners), que obstaculizan las reformas económicas, impiden la participación ciudadana y reprimen a la disidencia. En Cuba existe un momento único. Raúl Castro prometió retirarse como presidente en febrero de 2018, aunque mantendrá el poder como primer secretario del Partido Comunista hasta 2021. La crisis económica solo se resolverá con la libertad a las pequeñas y medianas empresas privadas e inversiones extranjeras. El embargo de Estados Unidos castiga a las empresas de todos los países e impide los negocios norteamericanos, con excepción de la venta de alimentos. Rusia está incrementando su presencia en Cuba.

Los cubanos temen los daños a los pequeños negocios por la disminución de los visitantes norteamericanos y el aumento de los costos de los billetes si baja la afluencia de pasajeros. La rebaja significativa de los precios ha propiciado las visitas familiares y la búsqueda de productos deficitarios o con muy altos precios en Cuba. De enero a mayo de 2017 visitaron la isla 284.565 estadounidenses, igual cantidad que en todo 2016.

La Habana ha reaccionado a las decisiones de Trump con un incremento notable de la propaganda ideológica y las diatribas contra las personas con opiniones distintas de las oficiales, incluso las discordantes con la política del presidente norteamericano, al retomar el pretexto de que son dictadas y financiadas por Estados Unidos.

El Gobierno cubano emitió una fuerte declaración inmediatamente después de los anuncios de Trump y a través del canciller Bruno Rodríguez. Sin embargo, subrayó la disposición de cumplir los acuerdos y continuar el diálogo, la cooperación y la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de Estados Unidos. La prudencia parece prevaler mientras se esperan mayores concreciones.