Es posible que este país esté enfermo del pasado, como decía Lucía Méndez este sábado en El Mundo. Y que para entender lo que está ocurriendo en Cataluña haya que pensar en esa misma enfermedad, en el contexto que explica el historiador Ricardo García Cárcel -reciente Premio Nacional de Historia por su ensayo "La herencia del pasado"-, al abordar no una, sino las distintas memorias históricas de España como un conjunto plural, diverso y oscilante entre los mitos y el adanismo que difícilmente cuadran en una única "historia oficial".
Es la memoria corta, la de nuestro pasado más reciente, la que despierta nostalgias ideológicamente contrapuestas en un momento de incertidumbre social, económica y política inédito en nuestra democracia. Entre muchos votantes y algunos dirigentes del PP, y a pesar de la actual mayoría absoluta de Mariano Rajoy, se palpa la nostalgia por la presidencia de José María Aznar, que él reconstruye en sus recientes Memorias y en las entrevistas que está concendiendo de promoción del libro. En el PSOE, los últimos descalabros electorales y la ansiedad por el futuro cristalizan en nostalgia por la época de Felipe González, al cumplirse este domingo 30 años de su investidura. "El PSOE debe recuperar su vocación mayoritaria", decía González, como si sus actuales dirigentes o las bases tuvieran vocación de partido radical o minoritario.
La sobreexposición mediática de ambos en los últimos días la describía ayer el periodista y escritor Rubén Amón en un tuit fantástico:
Aznar es portada de El Mundo y Felipe González, de El País. Me han dado ganas de pagar los periódicos con pesetas
— Rubén Amón (@Ruben_Amon) diciembre 2, 2012
Pleno al quince: sólo nos faltaba la nostalgia por la peseta -ahora que el euro ha sido despojado de sus brillantes ropajes y se muestra desnudo y vulnerable- para completar el ataque de melancolía y de añoranza por un pasado, por cualquier pasado.
El tiempo difumina las aristas de los periodos históricos vividos y muy especialmente cuando la crudeza de la realidad se hace insoportable. Y la realidad es hostil, como demuestra el último mazazo, la explicación de Sáenz de Santamaría y Báñez de que no hay dinero para pagar la revalorización de las pensiones si queremos que Europa nos siga dando crédito, o el SOS de los discapacitados que ayer se manifestaron masivamente en Madrid, por primera vez en la historia, para clamar contra los recortes que les afectan en diversos frentes. El pesimismo crece ante la situación política (un 87% la valora así) y se desploman tanto la valoración de la gestión de Rajoy (un 71% la desaprueba) como del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba (un 84%), según la encuesta de Metroscopia que publicó ayer El País.
Podemos desgañitarnos contra nuestra clase política, pero no lo tienen fácil para gestionar una situación endiablada. Con los manuales al uso ya obsoletos, lo que les estamos pidiendo es que desaprendan para enfocar de manera más creativa y audaz la situación. Las crisis económicas con las que lidiaron González y Aznar no son comparables en magnitud y complejidad a la que estamos viviendo, así que sacudámonos la tendencia a la melancolía si aspiramos a hallar nuevas respuestas para nuevos desafíos. El futuro se muestra incierto, pero la nostalgia por el pasado no nos ayudará a encontrar el camino para afrontarlo.
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España ha desarrollado al calor de la transición democrática y bajo el amparo de espurios pactos sociales para auto protección de la corporación político.empresarial clerical, un virus llamado "CORRUPCION", económico al principio "burbuja inmobiliaria" , mutando hacia todas las arterias de la sociedad, cajas, partidos políticos, empresarios, sindicatos, iglesia, etc.
Ahora este virus a producido cangrena en el cuerpo social español y el paciente España se muere o queda incapacitado de por vida. El gobierno al equivocar el diagnóstico, previamente engañar de los motivos reales de la enfermedad, ahora realiza una terapia equivocada de feroces recortes para detener la infección. Resultado, el paciente cada día esta peor, es urgente cambiar la terapia para detener la crisis atacando sus focos principales, evasión fiscal, lavado de dinero, prevaricación de funcionarios, políticos, sindicatos, empresarios, impuestos progresivos.
Hoy el relato no es nostágico, es corrupto, acaso Ud. no lee las noticias, el mundo si las lee.
Hace años le llamábamos Capitalismo y nadie se ofendía. Normal existía "su contrario" al que se convino en denominar Comunismo cuando solo era Capitalismo de Estado. Este desapareció, victima de sus propias contradicciones. Los vencedores consideraron que habían triunfado. El Fin de la Historia que teorizó Francis Fukuyama -sorprendentemente el pavo sigue teniendo crédito, su mayúsculo error de apreciación no le pasó factura.
Pues va a ser que me niego, que digo no, no y no. Detesto, por obsceno, este "comunismo de ricos" donde se privatizan los beneficios y se socializan las perdidas, Donde se "nos obliga" a rescatar bancos mientras abandonamos a los dependientes a su suerte. Donde el compromisos electoral se niega y la propia negación se transforma en virtuosa afirmación de la imposibilidad de otra politica.
Otro mundo es posible, nos lo debemos a nosotros mismos, se lo debemos a nuestros descendientes. Hay otras formas de interpretar la realidad. Y también hay formas de cambiarla. Se trata de decidir si queremos hacerlo por las buenas o por las malas. personalmente preferiría hacerlo por las malas. porque por las malas lo esta haciendo nuestro enemigo.
Pues bien, opino que los partidos políticos están constituidos voluntariamente como empresas que desarrollan y priman las peores artes de competencia desleal, fraude y sectarismo ... no estaría mal que empiecen a desaprender (sic) por ahí ... y ese mismo jarabe se podría administrar a otros gremios (los grandes grupos de comunicación, por ejemplo). Posiblemente nos iría algo mejor.
Buenos días.
"el poder les ha fundido".
Queremos savia nueva, otro pensamiento, otro modo de hacer. El problema es saber cómo, cómo se hace ese cambio, y quién lo hace, qué mente renovada tiene que aparecer en el horizonte.
Ojalá aparezca ese político (poque tendrá que seguir siendo un político y un equipo político), capaz de desaprender y de crear consenso para que esta España caótica se reorganice de otro modo sin perder la paz, una paz que en su momento, casi nos pareció milagrosa, pero que fue posible gracias a las decisiones de personas inteligentes.
Por otra parte, DESAPRENDER engloba algo mucho más grande, inmenso. A estas alturas ya todos tenemos claro que esto así NO. Lo sabemos nosotros y lo saben ellos (los políticos).
Por último, "nuestra clase política, pero no lo tienen fácil para gestionar una situación endiablada". Esa frase es muy cierta, pero sinceramente, en esa situación endiablada que no saben cómo gestionar, se están pasando cuatro pueblos, están apretando demasiado a la gente, están errando en cosas evidentes. Muchas cosas que están sucediendo se podrían evitar, de eso no me cabe la menor duda.
ESTÁN APRETANDO DEMASIADO.
Antes de nada, gracias por el artículo, Montserrat. Siento no estar de acuerdo con él en su práctica totalidad; creo que hay premisas que no son reales.
La cuasi 1ª afirmación "...un momento de incertidumbre social, económica y política inédito en nuestra democracia" se aleja de la realidad como el agua del río de la montaña en la que nace. ¿Incertidumbre? Si hay algo que aparece con meridiana claridad -con solo enumerar las diferentes reformas impuestas por el PP desde Noviembre de 2011- es precisamente la certidumbre en los tres ámbitos a que te refieres. Otra cosa es que el andar contemplando los árboles tan de cerca lleve a no ser capaces de ver el bosque.
Es precisamente esa certidumbre la que está llevando a que cada vez exista mayor desasosiego en las bases de la sociedad. No es incertidumbre, es miedo a la confirmación de la certidumbre. Todas las reformas impuestas por el Partido Popular se han realizado sin consenso alguno. Son reformas de mucha gravedad: desde la supresión de las Garantías de acceso al Derecho de Tutela Judicial Efectiva, los sucesivos intentos de conferir impunidad a las Fuerzas de Represión, el Despido masivo de trabajadores, el encarecimiento del Acceso a la Sanidad y a la Educación para las clases trabajadoras, la destrucción sistemática de los Sectores Industrial medio y pequeño y el Terciario...
continúa .../...
Hay que alejarse y contemplar lo ocurrido en tan solo 12 meses y no caer en la fácil calificación de los que advertimos una y otra vez de los peligros de esta deriva como "alarmistas o nostálgicos". Los Nostálgicos están empotrados en el Gobierno. Hoy por hoy nos están quitando hasta el aire que respiramos y no encontramos entre la Clase política, esa que pagamos principalmente las clases media y obrera, a nadie dispuesto a dar la batalla y enfrentarse con claridad a tanta destrucción de derechos y libertades. La verdadera irresponsabilidad es la de negar esto tan evidente.
No se pueden equiparar las apariciones de Aznar y Felipe González en prensa o en el primer plano de la actualidad. La del primero es forzada por él mismo en su afán de enriquecerse, por un lado, con la venta de su libro y de continuar comandando este cambio brutal desde la penumbra de FA.ES, por el otro. Felipe es llamado para ver si, desde su profundo conocimiento de Europa y de los mecanismos de la política, consigue motivar a alguien lo suficiente como para que, desde la izquierda, coja al toro por los cuernos y podamos comenzar a plantar cara de una vez a este "austericidio" que nos está llevando a la más absoluta de las ruinas; antes de que sea demasiado tarde.
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Efectivamente coincido con Felipe González: el PSOE, hoy por hoy, no tiene vocación mayoritaria. Lo explicó él muy bien el domingo; diré algo más, el temor del PSOE radica -igual que en las elecciones del 20-N- en que le pueda salir bien y provocar un cambio que le llevase a tener que ponerse al timón. Prefieren dejar que el PP se queme y triunfar después, dentro de 3 años, en una suerte de macro-jugada destinada a desenmascarar de una vez por todas a los grupos reaccionarios Populares. Es estrategia política de libro.
Es la crisis que enfrentó Aznar la que no se puede comparar con esta, entre otras cosas porque esta profundidad crítica fue provocada por él mismo y sus políticas económicas y productivas. Felipe González encontró un país que había que cambiar completamente; y lo hizo partiendo de las estructuras y los círculos de poder que dejó el franquismo. Los que hoy nos gobiernan están volviendo a aquella organización social a marchas forzadas. No, no es nostalgia, es ausencia total de liderazgo. Y, cuando Felipe González habla, las cosas que dice llegan a una inmensa mayoría. Eso es lo que hoy necesitamos, alguien que sea capaz de tener claro lo que hay que hacer y como hacerlo. Es, hoy más que nunca, totalmente necesario.
Un saludo.
http://meenfurece.blogspot.com.es
No me creo , por otra parte, que se trate de una “estrategia de libro” la del PSOE, el esperar 3 años – cuán largo me lo fiáis, por cierto – para asistir al horneado de los Populares, cuando ya llevan meses achicharrados y se han desenmascarado ellos solitos. Ni que Felipe González que, sí bien pareció en su momento nuestro “Moisés” doméstico, para terminar perdiendo el norte, aplique ahora sus “profundos conocimientos de Europa y de los mecanismos de la política”, cuando el “fraus omnia corrumpit”, con que iniciaba mi comentario en este hilo, le estalló en las narices, provocando su decadencia y ocaso.
Hoy por hoy, aunque inviables en este país nuestro, solo serían creíbles soluciones a la islandesa. Batallitas entre partidos y menos con supuestos resultados a largo plazo, cuando estamos ya con el culo al aire, no interesan a nadie. Es la certidumbre absoluta del más de lo mismo.
Saludos.
Fernando Vallespin en "El futuro de la política" hacia patente la falta de nuevas ideas políticas y aseguraba que las instituciones que funcionaron en su tiempo están ahora anquilosadas, por ello hay que cambiarlas; no podemos vivir con instituciones propias del siglo XIX en el siglo XXI la sociedad no se siente representada en ellas y eso es un verdadero problema......PP y PSOE nos obligan a que cada legislatura los ciudadanos revivamos una y otra vez lo mismo ( reformas, contrareformas y reformas de las contrareformas...asi hasta el infinito) , tal y como Bill Murray revivía el día de la marmota en " Atrapado en el tiempo".
Hay que cambiar y reaccionar si la idea del PSOE es dejar que las naves del PP se quemen, ésta idea no se diferencia mucho de la del PP antes de las elecciones del 20N, si durante tres años no va a mover un dedo y ejercer una oposición real se quemara a lo bonzo también él, la sociedad necesita ilusión no ingeniería politica
es que los POLÍTICOS....
NO ESTÁN GESTIONANDO NINGUNA CRISIS....
" están GESTIONANDO "LO SUYO"....."
a expensas de los RECURSOS PÚBLICOS...
Por tanto, señora Dominguez, no se necesitan ni a los antiguos gestores ni manuales para desaprender. Se necesitan estadistas que en forma coordinada, en toda Europa, tomen las medidas conducentes a frenar en seco al capitalismo salvaje. Pero esto es pedirle al Papa que confiese que es ateo. Aunque lo fuera, se negaría.
Por desgracia, tenemos como representantes a la basura, al descarte de fábrica, a la escoria, todo esto en el sentido literal de la palabra, sin ofender. Mientras no aparezca una clase política categoría extra, o tan solo primera, esto seguirá sin rumbo, y el ciudadano tragándose los disparates a los que los lleva su propia mediocridad.
Y habrá un final y el triunfo será de los ciudadanos y tendremos la oportunidad de verlos desfilar por la justicia, una nueva y remozada justicia que saldrá de un nuevo sistema social y económico. Si no es así, estamos perdidos.