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Más vale prevenir dedicándote un ratito todos los días

24/05/2017 07:27 CEST | Actualizado 24/05/2017 07:27 CEST
Getty Images/iStockphoto

Un año más, acabo acabo de pasar mi reconocimiento médico anual y aunque puedo decir que mi analítica está casi perfecta, la doctora sí que me ha hablado sobre la cantidad de gente que pasa por su consulta, especialmente mujeres, que están con las defensas por los suelos. La foto que en concreto me ha descrito la doctora es la de la mujer que sale corriendo del trabajo para llegar a casa, come algo rápido (normalmente lo primero que pilla) y sale de nuevo corriendo a buscar a los niños para dedicarse a ellos y a la casa en cuerpo y alma hasta el día siguiente.

Me vais a perdonar, pero sea hombre o mujer quien sale en esa foto que acabo de describirte, por favor, que pare un momento y se haga un par de preguntas: ¿cuánto tiempo dedicas a cuidar de ti al día? ¿Qué haces durante la semana pensando sólo en ti? No lo digo yo, sino montones de psicólogos y estudios: cuidar de uno mismo es fundamental para poder cuidar de los demás. Pero nada, parece que por mucho que nos lo digan, año tras año, seguimos renunciando a mirar por nosotros mientras procuramos sacar energía de debajo de las piedras para cuidar de los demás.

Así que, dicho esto, ¿por qué no convertimos en uno de nuestros propósitos el de cuidarnos a nosotros mismos? Seguro que si lo ponemos en práctica pronto surtirá efecto y, aunque no sea la medicina que nos tenemos que tomar para garantizar una analítica de foto, probablemente el resultado se verá reflejado de alguna manera en ella.

No se trata de que uno se vuelva loco haciendo ahora todas las cosas que ha dejado de hacer de un tiempo a atrás, sino de pensar en qué nos hace sentir bien a cada momento y hacerlo.

Encuentra tu fórmula, porque todos tenemos una. Y mientras encuentras la tuya, te paso la mía por si te puede inspirar algo: come sano; haz deporte (sí o sí); intenta dormir un mínimo de 7 horas; ríete mucho y potencia tu sentido de humor; encuentra con quién desahogarte, porque cargar tu mochila con todas tus penas sólo te traerá dolores; y por último, que no menos importante, procura dedicar algo de tu tiempo a disfrutar, a darte tus caprichos. Y todos los días, cuando vayas a acostarte hazte una pregunta: ¿qué he hecho hoy para sentirme bien conmigo mismo?

No se trata de que uno se vuelva loco haciendo ahora todas las cosas que ha dejado de hacer de un tiempo a atrás, sino de pensar en qué nos hace sentir bien a cada momento y hacerlo. Quizás al principio sientas remordimiento por estar haciendo algo sólo pensando en ti, pero cuando compruebes por ti mismo lo bien que te hace sentir y cómo eso influye positivamente en cómo te muestras y comportas con los demás, te darás cuenta de que ese es el secreto para cuidar bien de los demás. Sólo así transmitirás tu mejor versión en casa, en el trabajo y por donde quiera que vayas.