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Una agricultora llamada Chris reescribe las reglas de la economía

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En los momentos difíciles, empresas y sectores enteros pueden innovar, tomar atajos o pedir al Gobierno que les preste ayuda. Estos principios se aplican a los nuevos mercados, como el de la banda ancha, pero también a cualquier otro sector.

Mientras el Gobierno central y las comunidades autónomas tratan de reducir el gasto en España, es más importante que nunca explorar los caminos del éxito sin el dinero de las administraciones públicas.

¡Es posible! Nadie ha demostrado mejor que Chris Condor que una buena idea y una comunidad fuerte pueden a veces hacer más que cualquier Gobierno.

Chris es agricultora en el norte de Inglaterra y fundó Broadband for the Rural North (B4RN), una empresa que ha cambiado mi modo de ver la economía de la banda ancha.

Chris sabía tanto de internet como ustedes o yo misma cuando se enfadó por no tener el mismo acceso a internet que su familia y amigos de las grandes ciudades. Le dijeron, igual que a mí, que costaba diez mil euros o más conectar su casa con la banda ancha ultrarrápida. Chris ha demostrado que eso no es verdad.

En lugar de quejarse o esperar, Chris y sus vecinos se pusieron a ello con sus propias manos y herramientas. Se pusieron a excavar para hacer llegar los cables. En dos días, el equipo de Chris creó la conexión que las grandes empresas decían imposible.

Con ello probaron que la banda ancha rápida puede ser económicamente viable incluso en las poblaciones más pequeñas. Unos años después, B4RN ofrece internet a 1.000 megabytes por segundo (1 gigabyte) por unos 40 euros al mes. Se trata de velocidades que envidian los japoneses y que apenas existen en otros lugares de Europa.

Todas ellas demuestran que lo arriesgado no es la banda ancha de fibra óptica, sino unos malos modelos de empresa, y entienden lo que significa valor a largo plazo.

Hay cosas que podemos hacer para que la inversión en banda ancha sea más atractiva. Cuatro de cada cinco euros gastados en la penetración de banda ancha se destinan a obras de ingeniería. Si lo planeáramos mejor, por ejemplo, excavando una única zanja para las nuevas conducciones de agua y cables de electricidad y telecomunicaciones, podríamos rebajar los costes hasta en un 30%.

La Comisión Europea también apoya las propuestas de bonos de deuda para la financiación de proyectos, que pueden prestar más dinero a las buenas ideas con dificultades para financiarse.

Además, aunque los poderes públicos desempeñen una gran función a la hora de reducir la "brecha digital", Chris Condor nos recuerda que las ayudas públicas son un complemento y no un sustituto del ingenio. Pienso en Chris cada vez que oigo que Europa o las empresas europeas no tienen dinero o incentivos comerciales para invertir en la banda ancha más rápida. Como dice ella: "Si nosotros podemos hacerlo, tú también puedes, todos pueden".

Sé que hay muchas personas brillantes en España que pueden hacer lo que Chris, o cosas mejores. Visité la Wayra Academy en Madrid en marzo. Mi mejor experiencia como comisaria fue cuando me pasé por la Campus Party, también en Madrid. ¡800 emprendedores colaborando como locos! Ojalá veamos más este espíritu. Ya lo saben, la banda ancha y otras tecnologías digitales no son un riesgo. El riesgo de verdad es seguir pensando de manera anticuada y mantener modelos de negocio viejos.