En salud hemos explotado al máximo el paradigma materialista, con sistemas sanitarios que transforman la salud en un bien de consumo. ¿Podremos volver a rescatar la salud como equilibrio activo con el medio, como capacidad de adaptación al entorno, como camino de desarrollo personal, social y ecológico?
el VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo: "El lenguaje de la crisis" ha reunido durante dos días en San Millán de la Cogolla a periodistas, economistas y lingüistas para analizar las relaciones que se establecen entre la realidad que estamos viviendo y las palabras con las que se denomina; entre la crisis y en cómo nos referimos a ella.
En el área de Justicia, la mayoría absoluta del PP sabe perfectamente a qué ha venido, a qué intereses sirve y qué es lo que está haciendo. Es bueno que todos los demás seamos conscientes también.
En su discurso ante el Congreso para explicar el Plan Nacional de Reformas, Rajoy dio una cifra que pasó más o menos desapercibida. Dijo que la política económica permitirá ahorrar "bastante más de mil millones de euros". Un dato que combina la redondez de "mil millones" con la vaguedad de "bastante más". ¿De dónde sale?
El problema de las titulizaciones y su mala reputación no está, por tanto, en la titulización estándar. Si en los próximos meses leemos que las entidades españolas vuelven a vender titulizaciones, no nos echemos las manos a la cabeza. Sería una buena señal.
La juventud es algo pacífico e inocente por naturaleza. Esto es lo que se dice a nivel teórico. Pero, entonces, ¿quiénes son los violentos que han tirado huevos a la policía pacífica durante las protestas celebradas desde septiembre pasado? Lástima, son también jóvenes, pero de los malos.
Más de seis millones de españoles en paro, seis de cada diez jóvenes no tienen un puesto de trabajo y el Gobierno, lejos de claudicar en su estrategia de recortes, seguirá cumpliendo, incluso más allá de lo que se le exige, con quienes insisten en mantener viva una política errónea de ajuste del gasto. ¿Cómo no insistir en la necesidad de que el Ejecutivo dé un paso atrás y abra, de una vez por todas, el camino que conduzca a un pacto social y político de Estado que explore las vías de crecimiento y prosperidad en una sociedad condenada a prolongar su frustración y empobrecimiento?
Alemania no es la responsable de la imposición de una política de austeridad a ultranza y palo seco que está devastando las esperanzas de millones de europeos. Hilemos un poco más fino: la autoría de tal política tiene nombres, que no son otros que Angela Merkel, la CDU y las clases dominantes del país.
Los sindicatos están obligados a ser un referente en la modernización de las estructuras sociales. Se trata de seguir dando ejemplo. No en balde CCOO sea quizá la única gran organización sociopolítica que tiene regulada en sus estatutos desde los años 90 la limitación de dos mandatos a sus dirigentes.
Un plan para reducir el desempleo y no para reducir el déficit. La exigencia de reducción del déficit que plantea Europa y que busca cumplir a rajatabla el Gobierno es un planteamiento equivocado, y más ahora que se pone en duda el estudio de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, en el que basan sus argumentos los que defienden la austeridad.
Conviene recordarlo: no se puede construir un proyecto político sin ciudadanos. La Europa de los tecnócratas ha terminado por dejar en un alarmante segundo plano a los ciudadanos de carne y hueso. La homologación socieconómica de los europeos ya no tiene visibilidad ni como utopía.
Maduramos como sociedad e individuos. Mientras la visión de sociedad y contexto es extremadamente negativa, hay cierto punto de positividad cuando uno se siente individuo, incluso parte de una familia con renovado protagonismo. Esto no lo salva nadie aparte de nosotros mismos. Esta es la esperanza.