Somos la quinta nacionalidad que más se ha dado de alta en la Seguridad Social irlandesa este año. Sólo nos superan Polonia, Reino Unido, Brasil y Rumanía, por ese orden. Es evidente que no soy la primera JESP española que llega a este país, y me temo que tampoco seré la última.
Que no se engañen ni Monti ni Rajoy: así lo único que van a conseguir es que a los países que gobiernan les pase lo mismo que al del cuento de "que viene el lobo" y, desde luego, que los especuladores vuelvan a la carga.
La crisis de la deuda latinoamericana en los ochenta o la del sudeste asiático en la segunda mitad de los noventa, son ejemplos comúnmente utilizados para explicar la importancia que pueden llegar a tener las denominadas "estampidas bancarias" en una economía.
Draghi ha abierto el capítulo primero del camino correcto. Con bastante astucia que algunos interpretaron como contradicción -y que, en realidad, ha sido sólo un astuto juego de fuerzas- ha conseguido erigirse en el árbitro del equilibrio entre rigor fiscal y solidaridad financiera. España va a ser el tubo de ensayo de este importante episodio.
De todos los recortes que afrontamos este mes de septiembre, el más doloroso es el que afecta a la sanidad, pero el que mayor coste social tiene a medio y largo plazo es el recorte en la educación pública. Las arcas públicas están exhaustas y eso obliga a hacer ajustes, pero tenemos que estar muy vigilantes para que estos no acaben estrangulando el acceso a una enseñanza de calidad a toda una generación. Si lo permitimos, lo pagaremos caro.
Hemos de recuperar la confianza de que en nuestra mano está poder determinar nuestro futuro, o cuanto menos, que vale la pena luchar para intentarlo. Luchemos por hacer de esta la estación de la luz, la sabiduría, la confianza, la esperanza y busquemos, y encontremos, la felicidad.
En esta situación de especial trascendencia, se debe de convocar a Referéndum, tal y como marca la Constitución Española, al pueblo español, para que pueda dar su opinión sobre lo que está pasando.
Rajoy no puede ampararse en que la realidad no le permite desarrollar las cláusulas del contrato porque en política la realidad es cambiante. Forma parte del juego electoral que hoy la prima de riesgo esté en trescientos y mañana suba al doble.
El IVA puede llevarse por delante cines y cañas, salas y bares, taquilleras y camareros a doquier y nosotros podemos seguir mirando desde la acera de enfrente con gesto pesaroso. Necesitamos solidaridad y brazo con brazo.
Durante los últimos años se ha demostrado como incompleta la más tradicional interpretación de la política monetaria, aquella que se limitaba a considerar dos herramientas: un tipo de interés a muy corto plazo y la inyección de liquidez, también a muy corto plazo, en el mercado interbancario. Según esta consideración, con tipos de interés en el 0%, ya no había margen de actuación para el Banco Central Europeo (BCE).
Todos tenemos un reto importante: resistir. Resistir ante una crisis feroz, que afecta al consumo que disminuye cada mes, y los libros no son un bien de primera necesidad, aunque sí importantes.
Los del 62 somos gente de suerte, nuestros abuelos, padres y hermanos mayores no fueron tan afortunados. Somos de los primeros que nos libramos de la Guerra Civil y de la pesadilla de la posguerra. Es una lástima que no hayamos sido un poco mejores.
"Es verdad que hemos subido los impuestos, pero el IRPF a los que más ganan". No es cierto. Es verdad que el Gobierno cuando subió el IRPF en diciembre de 2011 lo hizo de forma progresiva, pero de ahí a insinuar que sólo se ha subido los impuestos a los que más ganan hay una gran diferencia.
Seguramente el imperialismo inglés fue menos bestia en general que el español. En países como Malasia, Singapur o Mauricio, colonizados por los ingleses, guardan un grato recuerdo del buen gobierno de su antigua metrópolis.
Iniciamos el nuevo curso con amenazas no muy distintas ni menos severas a las existentes en julio. No queda más alternativa que los bancos centrales apliquen estímulos adicionales.
Calculando, me doy cuenta de que con 25 horas de trabajo semanales ganaría unos mil euros netos al mes en Irlanda . Más de lo que mis amigos auditores, ingenieros, psicólogos y periodistas reciben en Madrid por 40 horas a la semana, que siempre terminan siendo 50.