La crisis que nos asuela tiene mucho menos que ver con Lehman Brothers que con el euro: la entrada en vigor del mismo en nuestro país propició una prosperidad inaudita pero engañosa. La economía, dopada por los bajos tipos de interés, creció vertiginosamente durante casi diez años.
Sr. Rajoy, yo soy parte de esa mayoría silenciosa que no se manifestó el 25S y le ruego que no tergiverse y mucho menos se apropie de mi silencio. Que no estuviera físicamente en Neptuno no significa que no me indigne ante las cargas policiales, la desmedida reacción de la delegada del Gobierno, la manipulación por parte de la televisión estatal de las imágenes de lo ocurrido, la chulería de los agentes que se negaron a identificarse en la estación de Atocha e intimidaron a los viajeros.
Protegidos por cientos de policías, sus señorías observan paralizados desde la carrera de San Jerónimo, a dos pasos de los leones, en vivo y en directo, como crece la fractura que les separa de los ciudadanos.
El mundo que conocen los europeos y los italianos está llegando a su fin. La palabra renovación es el santo y seña de los esperanzados. Huffington Post Italia representa la creación de un nuevo espacio cívico. En esta época de entusiasmos amenazados y nuevos anhelos, aspiramos a desafiar las opiniones tradicionales e iniciar debates apasionados.
Este deporte español que algunos siguen insistiendo en situar en una excelsa y pretenciosa "Edad de Oro", sigue el camino marcado para el resto de los pilares sociales y económicos de un estado que, deporte al margen, parece desmoronarse por momentos.
Personalmente, y ante la ausencia de políticas de crecimiento, no soy sin embargo optimista, y es por ello por lo que recomiendo a los parados -y especialmente a los más jóvenes- la emigración. De lo contrario, estos jóvenes pueden verse atrapados en su histéresis particular.
La lógica del sistema capitalista neoliberal nos obliga a embarcarnos en una alocada carrera sin fin: países y empresas tienen que crecer hacia el infinito para evitar ser devorados por otras compañías o naciones y, en definitiva, para que el sistema en sí no colapse.
Somos la quinta nacionalidad que más se ha dado de alta en la Seguridad Social irlandesa este año. Sólo nos superan Polonia, Reino Unido, Brasil y Rumanía, por ese orden. Es evidente que no soy la primera JESP española que llega a este país, y me temo que tampoco seré la última.
Que no se engañen ni Monti ni Rajoy: así lo único que van a conseguir es que a los países que gobiernan les pase lo mismo que al del cuento de "que viene el lobo" y, desde luego, que los especuladores vuelvan a la carga.
La crisis de la deuda latinoamericana en los ochenta o la del sudeste asiático en la segunda mitad de los noventa, son ejemplos comúnmente utilizados para explicar la importancia que pueden llegar a tener las denominadas "estampidas bancarias" en una economía.
Draghi ha abierto el capítulo primero del camino correcto. Con bastante astucia que algunos interpretaron como contradicción -y que, en realidad, ha sido sólo un astuto juego de fuerzas- ha conseguido erigirse en el árbitro del equilibrio entre rigor fiscal y solidaridad financiera. España va a ser el tubo de ensayo de este importante episodio.
De todos los recortes que afrontamos este mes de septiembre, el más doloroso es el que afecta a la sanidad, pero el que mayor coste social tiene a medio y largo plazo es el recorte en la educación pública. Las arcas públicas están exhaustas y eso obliga a hacer ajustes, pero tenemos que estar muy vigilantes para que estos no acaben estrangulando el acceso a una enseñanza de calidad a toda una generación. Si lo permitimos, lo pagaremos caro.
Hemos de recuperar la confianza de que en nuestra mano está poder determinar nuestro futuro, o cuanto menos, que vale la pena luchar para intentarlo. Luchemos por hacer de esta la estación de la luz, la sabiduría, la confianza, la esperanza y busquemos, y encontremos, la felicidad.
En esta situación de especial trascendencia, se debe de convocar a Referéndum, tal y como marca la Constitución Española, al pueblo español, para que pueda dar su opinión sobre lo que está pasando.