La austeridad y el rigor son palabras duales que encubren mensajes subliminales que conforman el cuerpo central de un conjunto de valores que ampara una forma concreta de ejercer la autoridad y el poder. La flexibilidad, también. Intuitivamente nos sugiere un comportamiento abierto, muy alejado del rigor y la austeridad. Pues no.
En España hoy existen menos empresas que en 2007. Además, las que nacen en esta época lo hacen con menor capacidad de resistencia y sobreviven menos años que las que lo hicieron antes de la emergencia de la crisis. Y sin una ampliación del censo empresarial es difícil aumentar la inversión, el crecimiento potencial de la economía y, en definitiva, del empleo.
Muchos nos dejamos llevar por la inercia de la noria porque sabemos que estamos seguros, que es lo que toca y que tampoco está tan mal... quizás no queremos parar porque pensamos que no podemos. Solo paramos si tenemos alguna crisis como que nos detectan una enfermedad, se muere un familiar o cualquier otra desgracia que nos da una buena sacudida y sólo, en ese momento, decimos: ¡Basta Ya!