La hipótesis (no oficial) que se maneja en círculos ecologistas es que Garoña se cierra por graves problemas de seguridad. Ya en su momento el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) obligaba a serias mejoras en la central para alargar su vida. Pero el accidente de Fukushima ha complicado las cosas.
Hace unas horas que Garoña ha dejado de producir electricidad, y a pesar de que todos los días se conectan y desconectan de la red muchas instalaciones de generación eléctrica y a nadie le importa, si hablamos de Garoña es otro cantar. La electricidad que produce es lo que menos importa, aunque sea su razón de ser.