Desde el nacimiento hasta la edad de los 27 años el organismo humano crece y se desarrolla bajo un programa genético férreo. A partir de esa edad, ese programa genético cesa, se detiene y es entonces que comienza el proceso de envejecimiento.
La ciencia actual nos brinda claves bastante sólidas que, adecuadamente utilizadas, pueden permitir alcanzar un envejecimiento longevo, con cabeza despierta y como viene ahora en conocerse, hacerlo con "éxito".